Mecanismo desvelatorio

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    Hoy, a eso de las tres de la mañana, me he desvelado, que es una palabra bonita para decir de otra forma que daba vueltas en la cama con los ojos llenos de sueño pero sin poder dormir. Quizá haya sido que echaba de menos los aviones de Guatemala ciudad, vuelan tan cerca que al final con la rutina uno les toma cariño; aunque lo más seguro haya sido extrañar la cama nueva, que es una curiosa paradoja para indicar cuando duermes por primera vez en una cama ¿Cuántas camas llevaremos ya en este viaje?

    desvelarse
    Es curioso, anoto muchas cosas en las libretas y no necesariamente cosas importantes, sólo cosas, pero no todas las camas diferentes donde hemos dormido. Son esas cuestiones que nos pasan desapercibidas en la vida, como el amor, o una venganza, o ese jarrón que alguien en un descuido ha dejado en otro lugar que no le correspondía, tal vez no en el centro del mueble donde siempre estuvo, sino en una esquina más allá, pero que nadie aprecia la diferencia porque el jarrón hace mucho tiempo que ya nadie lo ve. Esas cuestiones que nos pasan desapercibidas en la vida pero que, en realidad, son tan esenciales para explicarla como cuántas veces abres y cierras el interruptor de la luz, el número de veces que al salir de casa pones la alfombrilla del suelo bien, cuántas veces has ido a la peluquería en sueños, o aquella vez que al mirarte al espejo no te hallaste en el reflejo.

    La realidad es que ando inquieto desde hace un tiempo -uno debe ser sincero si lo que escribe es un diario, sea de viajes o no. Y por eso ha sido que me he desvelado -el resto, es decir, todo lo anterior, sólo era un intento de esquivar la verdad, pero ni la literatura en ocasiones es capaz de ocultarla.

    Mecanismo desvelatorio:
    Todo comienza con una ligera sensación de estar orinándote. Uno decide ir al baño porque piensa que de esa forma podrá volver a la cama y dormir relajadamente. Pero lo que ocurre es que cuando vuelves a la cama ésta se ha convertido en territorio hostil y cada arruga de la sábana es una trinchera difícil de salvar. En esos momentos aún se piensa en que es posible una solución del conflicto. Ilusos, la tensión ya irá en aumento haciéndonos cada vez más conscientes de que el sueño no va a volver.

    Hablando de volver, me preocupa volver. Siempre me han inquietado las vueltas, pero ésta más. Quiero decir que en esta ocasión me preocupa volver si resulta que vuelvo al mismo lugar y de la misma forma que cuando partí. No es que vayamos a volver ya, ni siquiera tenemos una fecha clara para eso, pero igualmente me preocupa, qué le voy a hacer si como buen cobarde me gusta anticiparme a las situaciones. Y ésta es la realidad, aunque no hay duda de que el haber dejado atrás los cercanos aviones de Guatemala ciudad y extrañar la cama nueva han tenido también que ver con desvelarme hoy, a eso de las tres de la mañana.

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