Escribir en Honduras

    1 0

    Son esos días… Esa clase de días en que estás indeciso, aburrido, cansado (cansado es tan similar a candado, me digo, como si la palabra fuera una revelación en sí misma). El cielo está nublado, pero no nublado con nubes, nublado de gris, de una capa de gris sucio y aplastante. Cuando me siento perdido miro los postes eléctricos. Llovió mucho por la noche, pero el calor no remite. Honduras es un auténtico infierno estos días. Leo y releo todo lo escrito, pienso en lo que escribir, miro esas listas que tengo sobre temas. Nada. No sé muy bien por dónde continuar. En lo geográfico sí. Chachahuate estuvo muy bien, Utila y la chica submarina también (Cris bucea hasta los 18 metros de profundidad y yo no sé qué hallará allí) y en La Ceiba, Mario y Julio nos trataron muy bien; pero el resto de Honduras no nos acaba de gustar, es como esos medio amores de la adolescencia, que sí, que no. Un beso como prueba, pero con el anhelo de que aparezca alguien mejor.

    postes

    Escribir y viajar es igual, sabes por dónde comienzas pero desconoces dónde acabarás. Escribo cada día, pero no publico todo, son como piezas sueltas que esperan tomar un sentido y yo pienso que quizá les siente mejor el imperfecto o el pretérito que el presente. Ya veremos. Mientras, sólo queda escribir, sólo queda andar, sólo queda abrir el candado y tirar la llave, mirar al cielo para perderse en uno mismo y rezar, rezar a Cortázar o a Pitol o a Millás o a Britto García, o a Vila Matas para que lo de escribir no sea sólo una dote que sienta bien. Eso, y también mirarme a los postes eléctricos como espejos y resolver el misterio en el reflejo.

    ARTÍCULOS SIMILARES

    0 0

    0 0

    1 COMENTARIO

    1. Tu «chica» submarina encontró tanta belleza y tanta vida en el fondo marino que ahora todo le parece soso. Seguiré buscando, mientras tu lo escribas y lo anotes todo.

    Deja un Comentario