Tan Antigua como perfecta

4 0

En Antigua hemos estado descansando. Cinco días en total. Sólo paseando como si nada. Como si para nada. Será por eso que me he fijado que los tejados en Antigua dibujan rectángulos de sombras en el empedrado de las calles que son tan complicadas de andar, como si en lugar de calles en realidad fueran recuerdos -Son tan difíciles de andar los recuerdos, que es habitual sufrir algún traspié. Al menos yo cuando ando por la memoria de los recuerdos siempre acabo por los suelos.

Antigua

Salvo por las calles y los recuerdos, todo parece perfecto en Antigua… Las rejas de las casas son muy bonitas, hay muchos detalles florales decorando todos los rincones, la calle del arco es escénica, las ruinas, será por el botox, tienen muy buena cara, los volcanes se comportan de momento, y sólo muy de vez en cuando, dan un pequeño susto pero como medio en broma; la mujer que vende diarios, los pintores de acuarelas, las vendedoras, siempre están en su lugar apropiado, ni un paso más, ni un paso menos. En Antigua hasta los carteles parecen perfectos, el del McDonalds pasa casi desapercibido, y las señales de STOP son de azulejos. Para colmo, las parrilleras, o los chicken bus, son lo máximo en estilismo sobre ruedas.

Todo parece tan perfecto en Antigua que uno diría que el sol y el cielo son un decorado; pero yo me sentí como uno de esos payasos que parecen sonreír cuando lo que están haciendo es llorar -No se como se escribe una lágrima.

En Antigua, por las tardes, los niños limpiabotas se olvidan de lo que han sido durante el día y por unos momentos vuelven a ser lo que tienen que ser ¡Qué diablos! Juegan a pelota o hacen lo que les da la gana, aunque parezca mentira que se puedan divertir con esos pantalones sucios de betún, con esas camisetas sucias de betún, con esas caras sucias de betún, y sus utensilios, y el betún, en un rincón del Parque Central, a donde llegan al caer el sol todas las indias que gustan tanto fotografiar los turistas porque van vestidas de colores vivos y suelen tener alrededor niños lindos y niñas lindas y bebés de dulce mirada, aunque legañosos y llenos de churretes, el mismo Parque Central de Antigua, a donde van los de aquí a sentarse al fresco porque el parque es tan bonito, parece tan perfecto que apetece sentarse en uno de sus bancos de madera a ver pasar la gente y ver a esos niños limpiabotas que se olvidan por un momento de lo que han sido durante el día.

Los niños limpiabotas son como algunos de mis recuerdos. Y pienso en algo que leí de Irina Darlee, en un párrafo encontrado por azar en su libro Viaje Inconcluso.

En lo más hondo de todos nosotros hay un cementerio de todo lo que pasó. También ANTIGUA no es más que un cementerio de piedras históricas. El cementerio de una capital que ha sido. Hoy un velatorio de turistas con catálogos en la mano.

ARTÍCULOS SIMILARES

4 COMENTARIOS

  1. Hola Alejandro,

    Gracias por compartir tus impresiones y tus sentimientos sobre Antigua. Desconozco muchas cosas, me faltan muchas vivencias y tampoco sé cómo se escribe una lágrima, pero sí sé cómo sentir un relato de viaje. Gracias a Ahora Toca Viajar.

    Un abrazo. Luis.

  2. Precioso relato, Álex, me ha encantado. Andar por los recuerdos es peligroso, pero necesario para no perder el rumbo de hacia dónde vamos. Cuando llegue el día de mirar atrás, entonces nos iremos sonriendo por haber sido capaces de haber recorrido aquellas piedras que aún guardan nuestras huellas. Quizá podríamos haber elegido otro camino más llano, menos abrupto; pero entonces no sería el nuestro.

    Un besazo para los dos!!

    • Hola! Que bueno que te gustó. Viajar también es andar por los recuerdos, y no siempre es fácil, y tampoco los recuerdos de un viaje, o no todos, van a ser buenos; pero como dices, eso no quita que sean los nuestros. Un beso de vuelta de los dos desde México DF 🙂

Deja un Comentario