José Alejandro

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Licenciado en filología hispánica, periodista vocacional, fotógrafo miope y redactor de contenidos digitales.

Aterrizar en Charles de Gaulle

Hay lugares que, los hayamos visitado o no, todos reconocemos como universales, como iconos catalogados en nuestro imaginario, de forma, que al verlos en fotografías, los identificamos rápidamente. Pero a veces, un hecho singular, una casualidad o un detalle, consiguen transformarlos y, entonces, ese lugar ya no es el icono universal. Se convierte en un espacio nuevo que podremos describir y vivir de forma diferente, sentir que vibra con emociones nuevas, singular.

Llegar y ver París nevado

Llegar y ver París nevado

Esto es lo que nos pasó durante una escapada a París en un fin de semana. Al aterrizar en Aeropuerto Charles de Gaulle, desde la ventanilla y al abrirse las nubes que envolvían la ciudad, pudimos descubrir que todo se encontraba bajo un manto de nieve, estábamos en un París nevado y todo sería diferente.

París nevado

Desde que bajamos del avión, ese momento en el que todo viajero deja de estar en tránsito para ser parte del destino, supimos que los días que estaríamos en la ciudad, ese París nevado, serían una aventura totalmente diferente a la imaginada antes de partir. Ya en tierra, sintiendo el frío inconmensurable en el rostro, nos dirigimos a nuestro alojamiento. Llegar a Passage Saint Pierre Amuelet, en pleno Barrio Mairie, uno de esos barrios de moda de París que no puedes perderte, con la nieve bajo nuestros pies, no fue fácil nada fácil. Sólo los parisinos son capaces de andar por esas aceras perdidas entre el manto blanco, sobre placas de hielo, con el glamour necesario para no parecer un pato torpe. Y nosotros no somos unos parisinos… Al llegar, la hospitalidad de Rebeca, nuestra anfitriona, nos hizo volver a entrar en calor y tomar las fuerzas necesarias para salir a descubrir la ciudad. París nevado nos estaba esperando para sorprendernos.

Descubrir un París nevado puede ser una gran aventura
Descubrir un París nevado puede ser una gran aventura

Cuando te encuentras con un París nevado puedes olvidarte de todos los planes que tenías anotados. Es evidente que no podrás desplazarte por la ciudad con la velocidad deseada, también pararás más veces para entrar en calor, una cafetería se convertirá en una tentación demasiado difícil de rechazar, y, luego está que cualquier rincón, cualquier lugar cotidiano, con la nieve, se convierte en algo excepcional digno de una fotografía.

Planes para un París nevado

Un imprescindible que no podrá faltar en tu visita a París nevado es, no podía ser de otra forma, la Torre Eiffel. Si la torre ya de por sí es un icono universal ¡Imagina nevada! Ver la Torre Eiffel nevada es un espectáculo. Pero también un paseo por uno de los cementerios más famoso del mundo, o, tal vez, con más famosos, el Cementerio Pere Lachaise bajo un manto de nieve. Y, claro, si son fechas navideñas, no puede faltar un mercado navideño como el Marché de la Création Bastille. Y entre que vas y vienes, disfruta de las calles de la ciudad.

Segunda parte

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Iniciamos este blog con un viaje que realizamos hace ya un tiempo, pero que, por lo significativo que resultó -fue el que nos mostró que podíamos viajar en pareja-, queremos que adquiera la importancia de ser la primera entrada de muchas más.

Visitar el Barrio de Al Bastakiya

El antiguo barrio de Al Bastakiya es el espacio que rompe todas las ideas preconcebidas de Dubai.
Viajar es una actividad que debe hacerse sin prejuicios. Sólo de esa forma uno se hará con el destino. De nada sirve llegar a un lugar y no dejarse ni tomar nada de él. Premisa nunca más valida que cuando uno aterriza en Dubai.
Donde unas décadas atrás sólo había buscadores de perlas, gracias al petróleo de la zona, pero sobre todo a la anulación completa de cualquier tipo de impuesto, hoy hay una gran urbe alocada de ambición por sobrevivir.
Así pues, uno puede llegar a Dubái cargado de prejuicios e ideas preconcebidas y entonces se dejará llevar por el consolidado deporte nacional de las compras y el consumismo del Dubai Mall, querrá el viajero esquiar en el absurdo de una pista de nieve en medio del desierto, o, se sentirá fascinado por esa moderna torre de Babel que es el Burj Khalifa, o quizás, sentirse Neptuno delante del Dubai Aquarium. La urbe está llena de este tipo de atracciones gracias a las cuales el viajero vivirá una fantasía de lujo siete estrellas.
Pero aquel que consiga desprenderse de todos estos prejuicios descubrirá un lugar que es paradoja perpetua entre modernidad y tradición.
Sólo de esta forma, el viajero tomará un taxi al caer la noche para que le lleve al Barrio de Bastakiya y allí pasear tranquilamente, ya sin multitud ninguna, entre callejuelas de arena y casas tradicionales de adobe con sus características torres de viento, en un viaje temporal que le llevará a los orígenes de la ciudad.
Al Bastakiya, al sur del Dubai Creek, es una de las zonas más antiguas de una urbe desmedida en lujos como es Dubai. En él se encuentra la esencia original emiratí. En las estrechas calles se levantan reformadas las antiguas casas de adobe con patio interior con sus captadores de viento, torres que canalizan el aire fresco al interior de la vivienda. Hoy en día se han utilizado muchas de las viviendas para montar negocios de restauración, de arte y artesanía tradicional. Visitar el barrio de Al Bastakiya es conocer otro Dubai, algo más sincero y respetuoso con su propio pasado.

Conocer el Dubai Creek

Sólo entonces uno podrá sentarse junto al Dubai Creek a media tarde, compartiendo mesa con gente del lugar que no saben ni una palabra de inglés, y pedirle al camarero un narguile y acompañado por las volutas azuladas del humo con olor a manzana, ver como el ambiente se llena de luces de anuncios y reclamos hoteleros y escuchar como desde los minaretes se llama a la oración.
Sólo de esta forma, sin prejuicios y mirando hacia el pasado de Dubai, el viajero volverá a casa satisfecho tomando de la ciudad algo más que una simple compra envuelta en papel de primera.
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