Nos fuimos a las librerías de Palma

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(Los fragmentos en cursiva son del diario de viaje que fui escribiendo y que encuadernó Cris artesanalmente)

Barcelona-Mallorca en avión es lo más parecido a teletransportarse. Ha sido cerrar los ojos y bajarnos del avión como insulares –dejar la peninsularidad es abandonar tu zona de confort–.

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El hotel HM Balanguera tiene una pequeña biblioteca, y donde hay libros, siempre hay esperanza. Pero es tarde: son las 0:38 h y mañana hay que madrugar. Toca visitar algunas librerías de Palma. Cuando piensas en Palma, piensas en playa y toalla, no en libros. ¿Qué estamos haciendo? Libros en lugar de playa… Esta crónica es para incondicionales de los libros, el resto abstenerse.

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Por orden de aparición: Rata Corner, El Bazar del libro, La Biblioteca de Babel y Los Oficios terrestres.

NOTA: hay muchas más librerías en Palma. Estas son las que escogimos en reconocimiento a la labor de todos los libreros de la ciudad. Para más información, pasen por el Gremi de llibreters de Mallorca.

Una rata en la esquina

En la puerta no pone librería. Cuando entramos suena Ryam Adams, una diagonal de luz corta  el local. Hay un chico desayunando en una mesa. En la barra están Miquel Ferrer, Edy Pons y Laura Font.

“Cuando lo dinosaurios se extinguieron –dice Miquel– de los pocos seres vivos que sobrevivieron fueron los pequeños roedores, porque eran mucho más pequeños y supieron adaptarse al nuevo entorno.” Et, voilà: Rata Corner, justo al lado de la comercial calle Sindicato. El primer día de las obras los vecinos les preguntaban qué iban a poner ahí. Hace un año que abrieron con el ADN del pequeño comercio y con la voluntad de reivindicarse como espacio cultural. Hay libros, arte y música. “Un año y ya hemos hecho un montón de actividades”, dice Edy, mientras nos enseña las instantáneas de los invitados que han ido pasando por el local.

La mayoría del turismo en Palma no es cultural –explica Miquel- y, además, Palma era un poco la desconocida. Hasta ahora la gente venía aquí para ir a las playas y simplemente se iba al aeropuerto”. Pero algo comienza a cambiar…”Últimamente pasa que algunos turistas entran por el encanto del local; pero, claro, no tenemos libros en inglés o alemán… Nos estamos planteando tener una pequeña selección que valga la pena en lengua original”.

Un bazar quijotesco

Un lugar que nace del amor por los libros, “porque si no, cerraríamos la puerta”, dice Joan Antoni, que está esperándonos dentro, en un espacio que tal vez podría valer como biblioteca para Don Quijote. Lo que es seguro es que todo esto tiene algo de quijotesco: “Después de pagar autónomo, alquiler, el agua, la compra de libros, imagina qué te queda…”. No hace falta mucha imaginación.

Joan Antoni y Cati son matrimonio y aman los libros. Un día decidieron rescatar El Bazar del libro porque el dueño original cerraba tras cuarenta años de negocio. ”Fue hace cinco años que abrimos con la reforma. Esto fue un trato de palabra. Y nos metimos aquí. Al cabo de diez minutos estábamos dándonos la mano. No firmamos ningún contrato. Y desde entonces”.

Nosotros no vivimos del turista… A mí el crucero no me deja nada. Ese es un turista de souvenir. Nuestro cliente es de la isla. Y vives de libros buenos, de un fondo de calidad. Los dos primeros años comprábamos todo, y eso corre la voz, es una isla y Palma es muy pequeño. Tenía colas. A veces había llegado y tenía a tres personas esperando. Ahora tenemos un fondo de entre 50 mil  y 60 mil. Los voy catalogando de uno en uno”.

El Bazar del libro es la única librería de antiguo que queda en Baleares. ¿Y, no te sientes un poco Borges con tanto libro aquí dentro? Sí, eso es lo bonito, responde sonriendo. Y al despedirnos nos enseña el álbum de fotos, como hacen los padres orgullosos de sus hijos.

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Voy a reconocerlo, esta es la primera vez que Cris y yo visitamos tantas librerías en una mañana y leemos tan pocos libros. También es la primera vez que subimos a un taxi para llegar a una librería, casi como influencers. Dato para curiosos: visitar librerías de Palma toda una mañana provoca deshidratación.

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Libros y vinos

José Luís, fundador de La Biblioteca de Babel llega como de descuido, medio olvidadizo, “disculpad es que hoy vengo cabreado. Ahora me cabreo más porque acabo de tener un infarto y me han dicho que eso es normal”. Gesticula, habla de política, del mundo cultural de Palma, de escritores, de libros, de vinos. Y tiene para todos. Es de esas personas que van hilando su propio discurso como si en lugar de charlar contigo estuvieran escribiendo sus memorias. “El turista francés sí que entra, le gustan los libros, compran. Te piden algo de Lorca, y luego se vuelven al crucero”, dice repasando la relación cultura-turismo.

En La Biblioteca de Babel todo está pensado, incluso el diseño de las estanterías. Hay mucho de Acantilado, la sección de viajes está bien nutrida, y en resumen, es de esas librerías en las que te pasarías la tarde entera rebuscando. Todo parece estar en orden, no hay espacio al azar,  pero “el mundo del libro en España es un caos, sinceramente. Es una especie de lotería. Y algunos damnificados de esa locura, somos los libreros. No tienen ningún sentido recibir solo de un distribuidor 120 novedades al mes… El 90 % se va a la basura. A todos nos iría mejor. No se perderían grandes obras que desaparecen porque todo se confunde”. ¿Contundente? No, necesario.

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Palma en invierno: primavera avanzada, naranjos con naranjas flotando, y esa temperatura que no sabes cómo vestirte, si ponerte más o menos ropa, y te sientes algo ridículo: eres una cebolla sin convicción, solo por si acaso.

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Una librería en una peluquería

Peluquería, poesía, estética, literatura feminista, compromiso, reivindicación: Los Oficios terrestres. Nos la aconsejó Almudena Sánchez, la autora de La acústica de los iglús. En el 2012, Lola, Manuela y Ruth, abrieron con el fondo de la antigua librería Sagitari. Resulta que en 1994, Xavier Abraham, decidió, sacar partido al espacio de su salón, convirtiendo la sala de espera en una librería especializada en poesía. Ambos negocios se compaginaron aquí hasta el cierre de sus puertas en diciembre de 2010. Todo un visionario. Recuerdo que a la peluquería que me llevaba mi padre solo había Interviús…

Esta es la última librería de Palma que nos da tiempo de visitar y no están en el centro, “a la gente le cuesta mucho moverse en Palma; pero bueno, poco a poco, también es darle un poco de vida al barrio y salir del centro”, comenta Ruth. Llegamos que están a punto de cerrar; Virgina, la chica de la peluquería, esta recogiendo, y “hay poesía, filosofía, ensayo, narrativa…”. Todo es original, las sillas y las lámparas. “Están las señoras del barrio, que no consumen mucha literatura, ellas van ojeando; pero hay una clientela bastante formada que sí consume ambas cosas a la vez. No estamos expuestas al turismo del centro”, explica Ruth.

“Nos ha pasado traer poetas desconocidos y que tengan buena respuesta y vender sus libros”. Y no se me ocurre nada mejor que le pueda ocurrir a una librería…

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Se nos va acabando el sábado; pero todavía nos espera un rato de improvisación y risas en Sala Trampa. La literatura es eso, improvisar en proximidad.

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Nos sentimos culpables por no hacer nada turístico en Palma, el domingo nos vamos a tomar el vermú a Vermutería la Rosa: blanco y negro, olivas y patatas. Por la tarde, ensaimada en Can Joan de S’Aigo. El camarero nos invita a cuarto y chocolate y salimos inflados. Palma es agradable de pasear.

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Este viaje fue posible gracias a la Fundación de Turismo de Palma y forma parte del proyecto Outtripers: viajes con perspectivas múltiples. Si queréis averiguar más de este #PalmaEnInvierno podéis consultar en:

Un paseo fotográfico con Los viajes de Ali.

Palma desde la mirada de un bebé con Algo que recordar.

Unir puntos en Palma con Viajador.

 

 

 

 

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