El París de Julio Cortázar

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En mayo de 1982 Julio Cortázar y Carol Dunlop hicieron un viaje que era un juego: ir de París a Marsella sin salir en ningún momento de la autopista. Durante el trayecto de 33 días en una Volkswagen Combi a la que llamaron Fafner, como el dragón de Wagner, escribieron y tomaron notas imitando a los grandes viajeros naturalistas del siglo XIX. De la experiencia salió el libro Los autonautas de la cosmopista. Al poco murió Carol Dunlop.

El libro –el juego– se abre con una cita de Osman Lins:

¿Cómo narrar el viaje y describir el río a lo largo

del cual –otro río– existe el viaje, de tal modo

que resalte, en el texto, aquella fase más recóndita

Y duradera del evento, aquella donde el evento,

sin comienzo ni fin, nos desafía, móvil e inmóvil?

Cómo narrar el París de Julio Cortázar

Fuimos a París en marzo. Era invierno. Teníamos tantas ganas de ir. Queríamos conocer el París que Julio Cortázar eligió para vivir. No otro París. En principio parecía fácil. Hay dos rutas confeccionadas por el Instituto Cervantes de París: una que prepararon en el 50 aniversario de la publicación de Rayuela, y otra que hicieron a partir de la vida de Julio Cortázar, que vivió en París desde 1951 hasta el año de su muerte. Una gran trabajo. Material didáctico. Una exhibición erudita.

Había una forma de narrar el viaje: “Julio Cortázar estuvo aquí”, “Julio Cortázar paseaba por aquí”, “Julio Cortázar vivió aquí”, “Julio Cortázar escribió aquí”, “Julio Cortázar comía aquí”, “Julio Cortázar se tomó un café con leche aquí”, “Julio Cortázar compraba libros aquí”, “Julio Cortázar está enterrado aquí”, hacer la foto y volver con los deberes hechos.

 

Se me ocurrió otra forma de narrar el viaje: aproximarme a París desde distintas etapas de la vida de Julio Cortázar. La ciudad fue cambiando como fue cambiando su vida. Pero lo que no cambió fue la percepción que Julio Cortázar tuvo de París. A pesar de los años, pudo decir siempre que “mañana es mi primer día en París”. El resultado es un perfil de Julio Cortázar y un recorrido por París, es un homenaje a un encarar la vida y la escritura.

Para construir la crónica busqué referencias de la ciudad en muchos de sus relatos, leí algunas biografías sobre el autor, en Rayuela anoté lugares mencionados como si fueran coordenadas, y leí las cartas íntimas que Julio Cortázar escribió a sus amigos Jonquières; luego están los paseos, caminar por París como un Julio, romper brújulas, y no parar. En toda historia hay una parte que documentar y otra que experimentar. Ambas son igual de importantes. Comencé el texto imitando las primeras frases con las que Julio Cortázar inició Imagen de Jon Keats. Por supuesto, tomé prestado el título para inspirarme en el título de mi artículo.

Espero que guste: Imagen de Julio Cortázar en París se puede leer en Kamaleon Viajes.

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