Crónica de la ciudad de Rubén Darío

Un periodista freelance es como un maratoniano: corre en soledad sin saber si llegará, pero queriendo llegar. Hoy me siento un poco más cerca de llegar. Sin duda, ayuda que una crónica tuya aparezca en una de las revistas de viajes más famosa del mundo.

Tenía que ser en este diciembre del año en que volvimos. Un año que iniciamos en Venezuela y que no sabemos muy bien cómo acabarlo. Tenía que ser en National Geographic; pero como nadie es profeta en su tierra, lo es en la edición de Latinoamérica. Así que para los que no tengan un quiosco latinoamericano cerca de casa, comparto la crónica aquí.

Crónica de la ciudad de Darío en National Geographic

Que sea Nicaragua, y que sea León, la primera de mis crónicas que aparece en papel, y que sea en una revista como Traveler, bajo la mítica cabecera de National Geographic, hace de todo ello un especial guiño del destino. Primero, porque Nicaragua es el país que mejor representa la búsqueda que fue nuestro largo viaje. Segundo, porque en León pude unir viaje y literatura. Tercero, porque en aquellos días el calor intenso había hecho mella en nuestra salud, pero éramos felices igual.

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Así se ve la crónica en papel.

Recuerdo que cuando estudiaba el Modernismo, al tratar de Rubén Darío, todos los textos mencionaban que el autor había nacido en Nicaragua. Y yo no podía dejar de imaginarme Nicaragua, y me preguntaba cómo alguien había salido de un país tan pequeño de Centroamérica y había conquistado las letras hispanas y la gloria (aunque no la felicidad personal). Por eso entrar en la Catedral de León y llegar hasta la tumba de Rubén Darío, y saber del espacio que le vio de niño, cuando ya jugaba con versos como otros con muñecos, y visitar la casa que le sirvió de hogar las veces que estuvo en Nicaragua, fue algo emocionante. Tanto, que guardo con detalle muchos de aquellos momentos.

Fue por eso que pensé primero en él cuando lancé la propuesta a la editora jefa de la revista. Además, en febrero, se cumplían cien años de la defunción del poeta. Era la ocasión perfecta. Y la redactora contestó que sí, que adelante, que le había gustado mi trabajo, que le escribiera la crónica para ya. Luego la crónica salió mucho más tarde y algo cortada en extensión; pero igual estoy feliz del resultado.

El maratón sigue

Mientras, el maratón sigue. No sé hasta cuándo. Ahora recupero fuerzas para continuar un poco más. Queda mucho y hace falta recorrer mucho más. Esta vez solo fueron las dos páginas que ocupan un texto corto. Sigo corriendo solo sin saber si llegaré, pero queriendo llegar. Y ese querer llegar es lo que salva a los maratonianos.

Espero que os guste esta crónica de la ciudad de Darío. Hoy podría decir que cuando comencé a escribir de viajes en este pequeño blog, nunca imaginé que un día llegaría a publicar en National Geographic. Podría decirlo; pero sería mentira. Lo imaginé mil veces. Y lo deseé. Por eso, estas dos páginas no son un sueño; son algo más: son la vida posible que fuimos a buscar a Latinoamérica.

Y tampoco corro tan solo. En los tramos más importantes, Cris aplaude con rabiosa energía. Algunos otros también animan. Y lo agradezco, porque si no, habría dejado de correr hace tiempo.

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6 COMENTARIOS

  1. Enhorabuena, fui suscriptor de Nat Geo desde antes que hubiera versión en español y luego la española, y resiste mucho mejor el cambio al mundo digital que la mayor parte de las revistas de viaje y otras publicaciones

  2. Todos nos alegramos… y ademas esta dosis de oxigeno nos permitira seguir leyendo y disfrutando de tus cronicas y vuestros viajes. Enhorabuena!! Y un beso a Cris.

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