Los cinco peores viajes de la historia

Seguro que también te ha pasado: Vuelves de un viaje y cuando te reúnes con amigos y familiares, ellos emocionados por verte, tu impaciente por contar, resulta que se ponen a hablar del tiempo, de lo que le ha pasado al vecino, las elecciones, el último partido de fútbol o el coche que se acaban de comprar.

Cuando ya has perdido toda esperanza de explicar tus aventuras, salta alguien y hace la pregunta: ¿Oye, y en ese viaje tuyo, no te han robado? Esa pregunta abre la caja de Pandora, luego le seguirán: ¿Y no tuviste miedo en algún lugar? ¿Diarreas? ¿Se ahogó alguien en la playa? ¿El hotel era una porquería? ¿El anfitrión era un psicópata? De pronto, en lugar de estar hablando de todas las maravillas que viste, te encuentras hablando del que parece uno de los peores viajes de la historia.

Estos son los peores viajes de la historia ¿Es la primera vez que montas en un descapotable?

Estos son los peores viajes de la historia ¿Es la primera vez que montas en un descapotable?

Los peores viajes de la historia

Sí. Queridas y queridos, a la gente le pone a cien las catástrofes. Lo decía la genial viajera y escritora Martha Gellhorn: “El único aspecto de nuestros viajes que tiene público garantizado es el desastre”. Gracias a ella, nos hemos preguntado cuáles son los viajes más desastrosos que conocemos: Estos son los mejores viajes entre los peores viajes de la historia.

Viajes al infierno

Comencemos por quien inspiró este artículo: Martha Gellhorn, la mujer que sobrevivió a un matrimonio con Ernest Hemingway, y a la Guerra Civil española, al desembarco de Normandía, la Guerra de los Seis Días en Israel, Vietnam, diferentes conflictos a lo largo de América Central, y los viajes más desastrosos. Para no olvidarlos, reunió sus cinco peores viajes en un libro: Cinco viajes al infierno.

Fue una viajera experta, dura, todo terreno; hasta muy mayor, con casi 80 años, viajaba sola buscando historias, sin miedo. En uno de sus horribles viajes, a China, se llevó a Hemingway como acompañante. De ahí sacó una gran enseñanza: “Los posteriores viajes horribles los hice sola. Una podía meterse sola en un berenjenal, pero no arrastrar a alguien más.”. Sus viajes están entre los cinco peores viajes de la historia, y entre los cinco mejores viajes de la literatura de viajes.

Cinco verdaderos viajes al infierno

Cinco verdaderos viajes al infierno

Viaje a lo salvaje

Este viajero no arrastró a nadie con él. No por seguir el consejo de Martha Gellhorn, si no porque quería vivir la naturaleza en soledad, descubrir hasta dónde lograba sobrevivir; pero el tema se le fue de las manos y acabó de la peor forma posible. Chris McCandless (o Álex Supertramp como prefirió) murió solo, atrapado por el frío de Alaska. Se convirtió en una leyenda.

Su historia se hizo famosa. Primero fue noticia, luego Jon Krakauer escribió el libro Into the wild, que tiempo después, Sean Penn adaptó al cine, y la prodigiosa voz de Eddie Vedder se encargó de la banda sonora de la película.

No fue un incauto como muchos señalan. Según Jon Krakauer, “cuando se adentró en las montañas del interior de Alaska, no abrigaba falsas expectativas y era consciente de que no hacía senderismo por un paraíso terrenal.” Otra cosa es que esos peligros llegaron a ser excesivos, por lo que un viaje fabuloso se convirtió en uno de los peores viajes de la historia.

Viaje a Las Vegas

Otro viajero al límite es Hunter S. Thompson, el periodista que llevó al extremo el periodismo gonzo. De esta historia también hay película, y seguro que la has visto. Es algo alocada, frenética, desconcertante. Fue un fan de H. S. Thompson el que llevó el libro Fear and Loathing in Las Vegas: A Savage Journey to the Heart of the American Dream (Miedo y asco en Las Vegas) al cine: Johnny Depp, también la interpretó y más tarde pagó el pintoresco funeral del periodista.

El libro tiene uno de los inicios más salvajes y divertidos de la historia de la literatura: dos tipos (Raoul Duke y Oscar Zeta Acosta) totalmente colocados cruzando el desierto en un descapotable rojo a toda velocidad hacia La Vegas. Van en busca del sueño americano y a lo que llegan es a la locura, al borde de la psicosis anfetamínica. No lo probéis, tenedlo por seguro, nadie que no sea un auténtico botiquín andante aguantaría un viaje al ritmo de estos dos. Además de ser uno de los peores viajes de la historia es uno de los más tóxicos.

Viaje al Polo

Los que también llegaron a la locura fueron los integrantes de la Expedición Terra Nova, liderada por  Robert Falcon Scott, explorador y capitán de la Marina Real Británica. Pretendían ser los primeros en llegar al Polo Sur, pero se les adelantó el noruego Roald Amundsen. En el camino de regreso quedaron atrapados en el infierno blanco de la Antártida. Sólo sobrevivió Apsley Cherry-Garrard, y tiempo después escribió The Worst Journey in the World (El peor viaje del mundo), que National Geographic consideró como el mejor libro de aventuras de todos los tiempos. Ha pasado a ser el peor de los peores viajes de la historia

Algunos errores y elecciones inadecuadas en los preparativos hicieron que la expedición acabara en tragedia; pero la sociedad británica, necesitada de héroes, convirtió a Scott en paradigma del esfuerzo y los valores de superación.

Nunca un blog explicó tantos malos viajes.

Nunca un blog explicó tantos malos viajes.

Viaje a la desolación

El último de los viajes que está entre los peores viajes de la historia es el de uno de nuestros viajeros patrios más populares: Javier Reverte. Anda por el mundo y escribe sobre él desde hace muchos años. Uno de esos viajes le dio para escribir El río de la desolación. En este libro Javier Reverte escribe: “Me preguntan a menudo por qué viajo y respondo que, en cierta forma, sólo por escapar de la idea de la muerte.”

Pues bien el viaje que relata por el Amazonas, en lugar de ayudarle a escapar de la muerte, le acercó más. Tanto que estuvo a punto de morir de malaria. Lo que le obligó a pasar al final un mes hospitalizado en Brasil. La verdad es que el tono de todo el libro es bastante depresivo y triste. Dijo el autor que seguramente fue debido a cómo le afectó la pobreza que vio a orillas del Amazonas.

No somos héroes, pero…

No somos héroes, pero por muy mal que nos vaya un viaje, siempre estaremos pensando en el siguiente. Eso sí, lo que nos han enseñado los peores viajes de la historia es que, a la hora de viajar: No vayas a un país en guerra, no consumas drogas, no te arriesgues por caminos desconocidos, no explores sin el equipo necesario, no te dejes tu repelente contra mosquitos, y, sobre todo, contrata un buen seguro de viaje con cobertura médica. Es muy probable que de haberlo llevado, a alguno de nuestros viajeros desastrosos le habría ido muy bien ¿No creéis?

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