La postal de viajes más bella del mundo

Hemos recibido una postal desde Florencia.

En ella hay un hola y un ola y ambos quieren decir lo mismo: hola. Un hola que llega a Barcelona desde Florencia como una ola llena de caricias. Barcelona es la orilla. Sam tiene casi siete años. El trazo de su escritura vacila un poco. Son letras que parecen a punto de saltar en cualquier momento. La “h” del primer hola y la “p” de padrins están decoradas, como si en lugar de escritas hubieran sido dibujadas. Se nota que le ha dedicado tiempo. Al escribir, en su rostro habrá aparecido ese gesto que pone cuando se concentra en algo porque quiere hacerlo bien, como cuando hace ranas de papel que saltan como si fueran de verdad. Sam nos ha escrito la mejor postal de viajes que podíamos recibir ahora mismo.

La mejor postal de viajes

En la postal, Sam nos explica que ha subido al Duomo y al Campanile. Y ya. Sólo todo eso. Luego Laia nos ha contado por whatsapp que está flipando mucho con el viaje, que Sam solo ha querido enviar dos postales. Una a su colega Nils y otra a nosotros. Será que nosotros siempre le estamos enviando postales de viaje y él no habrá querido ser menos. Parece ser que se ha interesado bastante en el pene del David de Miguel Ángel. De hecho, le ha llamado tanto la atención que para su colega Nils ha escogido una postal con un primer plano del miembro esculpido. Cuando se encuentren supongo que intercambiarán opiniones al respecto. Para nosotros ha escogido una panorámica.

postal-de-viajes

Esta ola en forma de postal de viajes ha llegado a una Barcelona llena de otoño. Empiezan a antojarse boniatos, castañas y panellets. Estoy contento. Me gusta la castanyada. El viaje por Latinoamérica me dejó tres años sin celebrarla. De la castanyada tengo tres recuerdos que me llenan de felicidad. Primer recuerdo: llevar los panellets que hace mi madre al colegio y recibir elogios por su buena mano. Quedó claro que mi madre hace los mejores panellets del mundo. Segundo recuerdo: mi padre enseñándome a pelar castañas sin que se quede esa piel horrible que tiene debajo de la cáscara. Tercer recuerdo: escribí mi primer poema para la fiesta de la castanyada y lo escogieron para la exposición de los mejores trabajos. Me sentí tan orgulloso y satisfecho que dejé de escribir poesía para siempre. Alcancé la gloria temprano y eso ya me bastó.

Pues bien, desde este otoño de panellets y recuerdos vemos ahora Florencia gracias a una postal de viajes:

Es un atardecer, el cielo tiene tonos naranjas. Sobre los tejados sobresale inconfundible la Catedral con la gran cúpula de Brunelleschi y el campanile de Giotto. Color teja y blanco mármol. Gracias a la postal, no solo recordamos las vistas desde el campanile, sino que, esa es la magia, de eso va todo esto, las vemos con la mirada de Sam. La mirada de un niño de casi siete años ante la aventura de descubrir el mundo. El asombro y la sorpresa que nos falta a nosotros. Sam no sabe nada acerca del síndrome de Stendhal. Por eso su mirada es valerosa. Mira por primera vez y, nosotros, ¿cuándo fue la última vez que miramos por primera vez? En eso debería consistir: viajar y escribir postales con la mirada de un niño asombrado. Con valor.

postal-florencia

Hace poco éramos nosotros los que enviábamos postales desde el fin del mundo. Ayer recibíamos ésta de Sam. De momento es la más especial de todas. Pero esperamos que siga enviándonos más, que cuando sea mayor siga enviando una postal de viajes de cada uno de sus viajes para que nos lleguen, sea donde sea, como olas que acarician. Hoy desde Barcelona vemos la silueta de la catedral de Florencia mejor que nunca.

Els padrins están feliços. Gràcies, Sam!

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7 COMENTARIOS

  1. Yo mando postal a Miryam para recordarle, cuando está en el trabajo, que sigue viva, que la rutina no puede con ella y que es una afortunada por las aventuras que escoge disfrutar ¿Seré friki? Quizá, pero yo me emociono cuando me llegan 🙂

  2. Llego a casa. Maletas. Ropa sucia. Muchos kilometros con banda sonora orginal (mi otra hija tiene 8 meses y muy poca paciencia). El cuerpo cansado y el alma ligera. Lavadora. Baños. Pijamas. La vecina nos pasa el parte de lo que han comido las gatas y nos devuelve la bolsa con lo que sobra. Secadora. Otra lavadora. Sopa de fideos . Dientes. Pañal y teta. Cuento. Repasamos algunos greatest hits del viaje con Sam. retomamos rutinas…la teoria de la relatividad…la elasticidad del tiempo…y conecto el facebook y lo primero que aparece es este regalo. gracias chicos, sois los mejores. Mañana se lo leo al churumbel.

  3. QUE BONITO DE VERDAD..pero que bonito…
    qué mano Sam..será un romántico, un soñador y un buen armador de palabras.
    Yo no tengo ni tiempo de leeros y eso que me encanta. A penas llego a postear en Instagram ya por obstinación. Me pongo en la mesa de la oficina cada mañana tienendo en la cabeza sólo viajar y ahora, mira tu, coser. Que larga se me hace la mañana, eterna. Creo que no tengo escapatoria, pero Sam me ha encantado oye, y FLorencia.
    naniit!

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