Los libros que leí en el Ateneo Grand Splendid

Como Jorge Carrión, yo también colecciono librerías. Lo hago desde pequeño. Todavía recuerdo la impresión de magia que me causó entrar en mi primera librería. Creo que siempre que puedas encontrar una librería, habrá esperanza. El gusto por las librerías y los viajes se complementan a la perfección. Cris, a la que le gusta compartir esta afición conmigo, me ha descubierto montones de ellas. Aunque a veces le ha costado tener que lanzarme algún ultimátum en plan “o salimos en diez minutos de aquí o eres hombre muerto”. Podéis imaginar que en Buenos Aires teníamos una larga lista de lugares que visitar. El Ateneo Grand Splendid era uno de ellos. Aunque en Buenos Aires hay montones de buenas librerías, el Ateneo Grand Splendid es la más espectacular. No es la mejor, pero sí la más bella. En realidad, es una de las librerías más bellas del mundo.

Entrar en el Ateneo Grand splendid y quedarse sin palabras

Entrar en el Ateneo Grand splendid y quedarse sin palabras

En tiempos de Amazon sigo prefiriendo acercarme a los libros en persona. Visitamos el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires varias veces y pasamos horas en su interior ¡Uno no siempre se puede sentar en el palco de un antiguo teatro a leer! La librería, en la Avenida Santa Fe, 1860, en Recoleta, fue una vez el Teatro Grand Splendid. Una costosa rehabilitación convirtió el antiguo escenario en un café literario, las butacas en lugares de lectura, los palcos en librerías, y los aplausos de las funciones en el leve murmullo del pasar de las hojas.

Entrar en una librería y dejar que los libros nos encuentren es una forma de exponerse al destino. Sacas un libro, lo hojeas, lees algún párrafo suelto, alguna frase se te clava en la mirada, sientes que el autor te está hablando, sientes que eso puede salvarte la vida. Una de las tardes que pasamos en el Ateneo Grand Esplendid acumulé montones de libros. Estos son los cinco libros que me encontraron una tarde, en la librería Ateneo Grand Esplendid de Buenos Aires.

Una tarde en el Ateneo Grand Splendid

El punto ciego, Javier Cercas

Vale. Estar en Argentina y ponerse a leer a un autor español… Bueno. Parte de razón hay en las posibles críticas; pero Javier Cercas me tiene atrapado en su forma de encarar los temas en sus libros, y durante el viaje aún no había podido echarle el ojo a éste. Javier Cercas ha roto hace tiempo la frontera de los géneros. Lo máximo que podría decir al respecto de ello, es que ordeno sus libros en el estante de narrativa de no ficción; pero no estoy muy seguro. En El punto ciego, vuelve a mezclar la novela, con el ensayo, con la crónica y con la crítica, como con Soldados de Salamina, pero más al estilo de El impostor.

“La novela no es el género de las respuestas, sino el de las preguntas”

El punto ciego como teoría del viaje

El punto ciego como teoría del viaje

Me pregunto cuánto habrá de la teoría de la novela de Javier Cercas en los viajes ¿Están los viajes hechos de puntos ciegos, de preguntas más que de respuestas?

Mil Galletitas, Diego Tomasi

Amor a primera vista. Así fue con Mil Galletitas de Diego Tomasi, al que conocía por Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar, que leí cuando estuvimos recorriendo Buenos Aires de la mano de Julio Cortázar.

“Y Emilio le contó a Elsa cómo se guardó durante años el secreto de su vieja afición por la escritura”

Me emocionó cómo el personaje de la novela recupera la vocación de escritor con ochenta años. No contaré más de la historia, sólo diré que me emocionó porque yo estoy en lo mismo, solo que aún me faltan muchos años para llegar a esa edad y yo no creo que me vaya a morir en una semana…

Imprescindible para volver a creer en la importancia de las causas perdidas y de los sueños.

Nunca pasa nada, Gervasio Noailles

Gervasio Noailles escribe cuentos, y lo hace bastante bien. Al menos, uno de los recopilados en Nunca pasa nada, me atrapó tanto que tuve que leérmelo allí, en el Ateneo Grand Splendid, de pie como si se fuera a acabarse el mundo.

“Nunca vio el mundo desde la perspectiva de un enano y no sabe si podrá reconocer la clínica. Tendrá que moverse con cuidado, como cuando aprendía a andar en bicicleta y sobre todo aprender a mirar otra vez, como cuando estaba creciendo”

Llevo un tiempo dándole vueltas a eso de cómo mirar y al viaje, o lo que es lo mismo, las miradas de los heterodoxos. Ese inquietante párrafo final del cuento “Noche en expansión” me dejó un rato pensativo. Recuperar la mirada de cuando estaba creciendo es recuperar la capacidad de asombro ante el mundo.

¿Hay vida en la tierra?

¿Hay vida en la tierra?

Elegía Joseph Cornell, María Negroni

Antes de leer a la poetisa María Negroni yo no tenía ni idea de quien era Joseph Cornell. Este libro me metió de lleno en un mundo excéntrico de belleza poética. De hecho, pensé que Joseph Cornell no existía, que María Negroni se había buscado una excusa para ensamblar un mundo como el de Elegía Joseph Cornell. Pero sí, Josep Cornell existe. Bueno, existió, y montaba unas cajitas fantásticas que se exhiben en muchos museos de arte contemporáneo.

“… ejercer la observación y el saqueo o, lo que es igual, abrirse a infinitas representaciones del mundo y, sobre todo, de uno mismo.”

Cuando viajamos tenemos esa actitud de coleccionista que llevó a Joseph Cornell a ensamblar sus cajas. Nos abrimos a representaciones del mundo que de otra forma permanecerían ocultas para siempre.

La jirafa de Clemente Onelli, Alberto Mario Perrone

¿Un tipo que lleva a una jirafa atada de una soga por las calles de Buenos Aires? Sí, Clemente Onelli, todo un personaje del siglo XX que llegó desde Italia a Argentina, se merece una novela y mil. Alberto Mario Perrone escribe esta biografía novelada de Clemente Onelli, al que se le conoció por los proyectos disparatados en los que se embarcaba. Pero con los que cambió el mundo que le rodeaba.

“Al partir de Roma con el último cartucho –quince mil liras– que era todo mi dinero, venía con la idea fija de explorar la Patagonia, según los relatos de Julio Verne que me habían subyugado de muchacho.”

Hablando de explotar últimos cartuchos y la voluntad de llegar a la Patagonia, a Ushuaia, al fin del mundo… Recién llegábamos de allí cuando cayó este libro entre mis manos en el Ateneo Grand Splendid.

Este post no está promocionado por Ateneo Grand Splendid, que conste...

Este post no está promocionado por Ateneo Grand Splendid, que conste…

Bestiario, Andrés Neuman

¿Qué decir de Andrés Neuman? No puedo hablar imparcialmente porque él, Juan Villoro, Jorge Carrión, Martín Caparrós e Iñaki Uriarte, son los únicos escritores vivos con los que me tomaría un café ahora mismo. De Andrés Neuman leí algunos poemas, El viajero del siglo, devoré varias veces Cómo viajar sin ver y muchos artículos que van apareciendo aquí y allí.

“Viaje. Arte de aplazar la llegada a un destino”

Esta cita es el resumen perfecto de 20 meses de viaje. Y punto final a una tarde en el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires.

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