La mesa de Benedetti

Siempre que puedo me busco en los libros. Pasa que me encuentro mejor en ellos que en los mapas. En realidad, si no fuera por Cris me perdería con más frecuencia. Se puede decir que la literatura es mi brújula personal. Por eso siempre que viajo miro qué se ha escrito de un lugar o quién escribió en ese lugar al que llego. Era evidente que en Montevideo tenía que buscar a Mario Benedetti, aunque también podría haber sido a Eduardo Galeano, o a Juan Carlos Onetti; pero no se puede ir tras los pasos de tres escritores así a la vez. Tocaba elegir, y con Mario Benedetti estaba más fácil. Se trataba de conocer Montevideo con Benedetti.

Hay ocasiones en que un libro o un escritor me provocaron un viaje, como cuando fuimos a la Ciudad de México en busca de lo que quedaba en ella de Roberto Bolaño. En aquel viaje a un México salvaje, hubo tanto sufrimiento como ilusión, o cuando fuimos a Chiloé en busca de Francisco Coloane. En ésta otra ocasión, llegábamos a Montevideo desde Buenos Aires. Entre ambas capitales hay una de las fronteras más etéreas de todo Sudamérica. Casi ni te das cuenta y ya estás en otro país.

Como digo que siempre viajo a cuestas con la literatura es obvio que en Buenos Aires nos convertimos en los perseguidores de Julio Cortázar ¿Ya se dieron cuenta de la cantidad de literatura que hay en una ciudad como Buenos Aires? Pero con Cortázar no sucede lo mismo que con Benedetti y Montevideo. Entre Cortázar y Buenos Aires hubo una relación más complicada. Por eso todavía no me puse a escribir de él. De momento miro de reojo las notas de mi libreta de bolsillo. Es de esa libreta, en realidad se trata de una serie de libretas que voy acumulando en mi mochila, de donde nace todo lo que escribo. Forma parte de mi proceso de escritura. Tengo la obsesión de anotarlo todo, citas que encuentro en las lecturas que voy haciendo, una palabra suelta, esbozos de descripciones, una sensación, un cartel que vi, lo escuchado, lo hablado… Todo se convierte en el material con el que luego trabajo. Igual que en éste Montevideo con Benedetti.

El proceso de escritura según grabado de Torres García

El proceso de escritura según grabado de Torres García

Por ejemplo, en el ferry que conecta Argentina con Uruguay anoté:

“La golondrina

De vuelta a su pasado

No encuentra el nido”

Se trata de un haiku de Mario Benedetti. Es asombroso cómo en la forma de un haiku se encuentra siempre una reflexión que trasciende su sencillez. Estos días no dejo de pensar en la vuelta.

Montevideo con Benedetti

Montevideo siempre estuvo nublado, y nos llovió. Montevideo fue una búsqueda, y algún encuentro, Magdalena invitándonos a su casa, el medio y medio, El Sur como el Norte, la Font de Canaletes, las cafeterías, el interior entelado de los ómnibus con los que nos movíamos por la ciudad, el aroma de los libros, de los nuevos y de los usados, las escrituras infinitas del viaje, y convertir el mundo visto en tiempo, las almendras garrapiñadas en el Centro, el mercado de los domingos en Tristán Narvaja, los ñoquis del día 29, que dicen que traen suerte,  el plano de la Fundación Mario Benedetti dobladito en el bolsillo, con todas esas citas bibliográficas para ilustrar los recorridos marcados, y todo lo demás que fue Montevideo con Benedetti durante esos días.

Montevideo y Benedetti ¿O era al revés?

Inés, la responsable que nos recibió en la sede de la Fundación Mario Benedetti, lo tenía claro, “hay una identificación total entre Benedetti y Montevideo”. Un gran retrato del autor preside la sala principal. Se ve desde la calle cuando entras. Es como si Mario Benedetti estuviera en el salón de su casa, de alguna de las casas que habitó, sorprendido en una intimidad que ya jamás conoceremos, como mucho, entreveremos, en alguna biografía, en alguna exposición, como en el despacho que han recreado en la sede de la fundación, donde están algunas libretas con la letra apretada de Benedetti, sus lentes para ver de cerca, sus tarjetas de presentación, que hay muchas porque no las usaría, le quedaban mejor los versos.

Mario Benedetti te espera en Montevideo

Mario Benedetti te espera en Montevideo

La Guía Benedetti para conocer Montevideo plantea seis recorridos por la ciudad, que pasan por Capurro y Prado, Ciudad Vieja, Centro, Parque Rodó y Punta Carretas, La Aguada y, finalmente, Cordón. Un serie de calles, plazas, mercados, cafeterías y librerías por los que Mario Benedetti pasó o convirtió en escenarios de su obra. Prueba de la relación entre el autor y la ciudad, que sólo abandonó por el exilio al que se vio forzado durante el golpe militar de 1973, fueron las más de seiscientas menciones literarias que encontraron los responsables de  confeccionar la guía, que redujeron a las cincuenta y tres más representativas.

Una tumba para defender la alegría

“¿Pero es nicho o mausoleo?”, el encargado no sabía dónde estaba el nicho 148. Dimos una vuelta, pero no, “déjenme ver, voy a preguntar a los chicos, vamos para el desayuno, pero ahora les pregunto”. Hablamos entre tumbas, flores secas y gatos dormidos. Estaba explicándonos que en Barcelona quería bailar flamenco, cuando los otros le confirmaron, el nicho antes de la esquina, en la parte de abajo del segundo cuerpo. No nos dio tiempo de avisarle de su error.

Defendamos la alegría, es nuestra libertad

Defendamos la alegría, es nuestra libertad

No había lápida para más versos de “Defensa de la alegría”. Pero tal vez no hacían falta más. Había leído muchos versos de Mario Benedetti (no lo sé seguro, pero creo que es uno de los poetas más usados en redes sociales) y nunca me habían emocionado tanto como los leídos ante su tumba, en el Cementerio Central de Montevideo. Le dejamos una nota con un toque sentimental. En el gesto había mucho de simbólico. Tendremos que defender la alegría.

La mesa de Bendetti

Nada mejor que una cafetería para seguir el rastro a un autor. En el Café  Brasilero, además de Mario Benedetti, se solía encontrar a Eduardo Galeano, que había convertido ésta cafetería en su oficina hasta tal punto, cuentan, que era aquí a donde le llegaba la correspondencia. No estoy seguro de que el ambiente de entonces sea el de hoy.

En la mesa de Benedetti

En la mesa de Benedetti

Hasta el día que no me senté en la mesa de Benedetti, la portada de la edición “A imagen y semejanza”, de la Editorial Seix Barral, me hablaba sólo del autor en una cafetería, una cafetería universal, esa que uno imagina con sólo cerrar los ojos, a la que es fácil poner aroma, luz y ya, eso es opcional, una música de fondo, o sólo el murmullo encadenado de conversaciones. Pero cuando abrí los ojos, estaba en la mesa de Benedetti, sentado, igual que en la portada de su antología de cuentos. Anoté en mi libreta de bolsillo varias notas que guardo como recuerdo.

Un haiku para reflexionar

Volvemos. No vuelvo al pasado. Eso es imposible, como también lo es viajar al futuro. Benedetti lo expresó usando aquella golondrina, que de vuelta al pasado, no encontró su nido. Fue Montevideo de la mano de Benedetti, pero también fue no dejar de darle vueltas a un haiku. Lo dije al principio, “Siempre que puedo me busco en los libros. Pasa que me encuentro mejor en ellos que en los mapas.”

 

 

 

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8 COMENTARIOS

  1. El primer día que llegué a Montevideo, compré “La tregua” en una de sus librerías de segunda mano. Lo leí en tres noches y salí a buscar a Benedetti. Cuando me volví a Madrid, una amiga me regaló una edición más del libro para que no olvidara nunca la ciudad.
    Fui mucho al Brasilero. La primera vez a buscar la esencia de Benedetti, el resto de veces a intentar cruzarme con Galeano. Nunca le vi y me volví con esa espinita clavada porque ya nunca le veré. Si hubiera ido más veces… quizá.
    Montevideo puede que no interese a nadie y quizá por eso nos interesa tanto a los demás.
    Me alegro mucho que dedicaseis unos días al paisito y que sintieseis el calor del país en casa de Magdalena.
    La golondrina no encontró su nido de vuelta al pasado pero vosotros encontréis un futuro de vuelta a vuestro nido.
    Un abrazo!

    • Muchas gracias, Marta! “La Tregua” y Montevideo hacen una pareja interesante. Yo releí la novela a nuestra llegada a Uruguay. De pronto, muchas palabras y lugares tomaron una nueva concepción. Comprendí mejor la obra. La Guía de Benedetti acabó por ayudar a entender Montevideo un poco mejor. Del Brasilero me sorprendió que fuera una cafetería casi de lujo, la imaginaba más popular… Esperemos que tengas razón lo del futuro ¡Un abrazo!

  2. Estamos por la costa Oeste y aparte del ya conocidísimo Kerouack, he descubierto a Patti Smith a Siri Hustvedt y con los libros me invento y me imagino ciudades paralelas.
    El de Siri me hizo entrar a un museo y mirar como antes nunca lo había hecho.
    Me encanta como recorres las ciudades con los libros, en los libros, por los libros
    Feliz regreso viajeros!!!

  3. Excelente nota. En los proximos días viajo a Montevideo con el plan de encontrarme con los escenarios que recorríde la mano de los libros de Mario Benedetti.
    Solo una pequeña discrepancia, para mi, Cortazar no es Buenos Aires, Cortazar es París visita con ojos argentinos.
    Saludos!

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