El viaje por la vida

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Poco más de una semana de la vuelta y ya tuvimos una boda y, hoy, un cumpleaños… Hoy, en la noche más mágica de todas las que pueden elegirse en Catalunya, Cris celebra su cumpleaños. Y bueno, más que regalarle, me apetece escribirle. Tal vez sea lo mismo. No es que el viaje me haya cambiado y ahora pecar de cursi forme parte de mi personalidad; pero me ha parecido conveniente. Igual el viaje nos dejó tan sin un céntimo que tampoco podría regalarle ninguna de todas esas cosas bonitas que hay en las tiendas.

Ahora andamos buscando rutinas. Vivimos un poco de prestado en Barcelona, en una habitación chiquita. Por las mañanas hago café. Cris tarda un poco más en levantarse, o no, simplemente puede ser que el día se adelanta una media hora a su despertar. Poco a poco vamos sincronizando el parpadeo con lo de aquí. No es nada grave. Hemos montado una mesa de trabajo en el comedor. Es grande y tiene sillas cómodas. Estamos cara a cara y cada uno tiene un montón de papeles alrededor, con listas de tareas, folios con ideas, libretas con notas. Tenemos algunos proyectos en mente, y tenemos tiempo. Es lo único que tenemos. Hay que encontrar el modo de darles forma. De momento nadie nos reclamó ningún reencuentro. De hecho, la vuelta, al ser un día laborable, pasó desapercibida. Y sigue así, tan desapercibida que ni a nosotros nos parece vuelta. Así que trabajamos. Cuando nos cansamos, buscamos alguna excusa para salir a la calle. Barcelona tiene días bonitos, y la miramos asombrados. No ha cambiado mucho. Creo que nosotros hemos cambiado más, incluso a mí me molesta un poco tanta gente y tanto ruido. Antes no me pasaba.

Van apareciendo algunas citas en la agenda, compramos en la tienda de la esquina, bajamos la basura a la calle, hacemos la colada, acumulamos las revistas gratuitas de las librerías para leer después, ya hicimos nuestra primera lista de la compra, buscamos trabajo, o trabajos, andamos mucho para no pagar en transporte público, contamos cada paso para no gastar más dinero de la cuenta, que es lo que no tenemos, secamos la bañera después de usarla y la toalla siempre está donde la dejamos por última vez, por la noche podemos sentarnos en el sofá, y hemos enganchado la postal de Ushuaia que nos trajimos con nosotros para recordar que una vez fuimos hasta el fin del mundo y volvimos. Está en un lugar perfecto para que al despertar cada mañana la podamos ver bien.

La postal está enganchada con cinta adhesiva

La postal está enganchada con cinta adhesiva

Tal vez piensen que ya nos hicimos sedentarios.

Es curioso, pero el primer lugar que visitamos en Barcelona, un día después de nuestra llegada, fue la librería Altaïr. Ese día había programada una charla con Julio Llamazares. Se habló de los viajes, de la escritura, de que el viaje por el camino es como el viaje por la vida. Ni en el retorno podemos dejar de pensar en el viaje. El segundo lugar fue la biblioteca de Les Corts. Hay una columna de libros en el suelo, al lado de la cama. Están a modo de terapia personal.

A ambos ya nos ronda un nuevo viaje largo. Recupero algo que escribí al anunciar que nos íbamos a recorrer Latinoamérica (por cierto, al ver de nuevo la fotografía compartida de aquella época, me doy cuenta de cómo nos cambió el viaje por Latinoamérica).

“Hay que decir que, en realidad, este viaje empezó ya hace unos años con la compra de una guía como regalo a Cris. Se trataba de una guía de Sudamérica  en la que escribí una dedicatoria –Todos los libros regalados deben ir acompañados por una-.” (Septiembre del 2014)

Entonces me refería a que los viajes, en realidad, no tienen una fecha de inicio clara. Ahora que con la vuelta descubro que los viajes tampoco tienen una fecha final, vuelvo a comprar una guía como regalo a Cris ¿Resultará que sólo así contemplamos el viaje por la vida, de guía en guía?

Espero que ésta nueva guía nos sirva de amuleto como aquella otra. Comienza la cuenta atrás. El camino va a ser difícil; pero, ya tenemos lo más importante. Algún día volveremos a anunciar que nos vamos sin billete de vuelta, y entonces, revelaré lo que estoy escribiendo en la dedicatoria para Cris.

Sería maravilloso resumir nuestras vidas en una colección de guías viajeras…

¡Felicidades!

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