Llegamos a Ushuaia

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Nota: Escribí esto a modo de reflexión. Después de tanto, intenté verme entre todo lo que siento ahora mismo.

Viajar y llegar parece lo mismo, pero no. Antes de estos tiempos ningún viaje se confundió con llegar. Hubo una vez que los destinos fueron inciertos lugares a los que se llegaba después de jornadas en el camino, después de preparativos, después, incluso, de jugarse la vida. No siempre se llegaba. Hoy sí. Por eso la confusión.

Tal vez baste llegar al fin del mundo para comenzar una nueva vida. Tal vez… El hecho es que estamos en Ushuaia y todo lo que eso significa. Tierra de Fuego atrae porque está llena de mitos, porque otros viajeros llegaron antes y escribieron sobre ello, porque sus paisajes son lo más parecido al vacío. Y por si nada de esto bastase, porque su nombre promete la aventura que no encontramos, que no supe encontrar allá, entre el metro y la oficina. La aventura que todos los viajeros buscan.

una postal

Llegamos a Ushuaia, aunque sea después de más de 555 días de viaje y tantos kilómetros que ni los sabemos contar, aunque ahora no sepamos muy bien qué más. Llegamos como resultado de nuestro esfuerzo, como resultado de que una vez tuvimos un sueño, como resultado de que dejamos toda la vida atrás. Llegamos a Ushuaia porque de verdad queríamos llegar, y primero fue Centroamérica, y Sudamérica no es un destino, eran nuestras vidas.

Viajar y llegar ya son la misma cosa, pero no debería ser así. Antes no lo era. Viajar debería ser la incertidumbre por llegar, y eso como mínimo. Ulises, Phileas Fogg, Ismael, Don Quijote y más Sancho, Sal Paradise, y otros tantos viajeros, lo sabían bien. Llámame tonto, aunque tal vez sólo sea un romántico trasnochado.

Llegamos a Ushuaia y sabemos que somos como Ícaro, que de tan alto que voló… Somos hijos de Ícaro, qué le vamos a hacer.

Llegamos a Ushuaia después de alguna piedra en el camino, y en el riñón; después de llenar y rellenar un diario de viaje, y lo que queda aún… Llegamos después de haber lamentado en alguna ocasión la indiferencia de algunos porque no tenían más tiempo fuera de sus propias vidas. Dicen que nacemos y vivimos solos, pero no es verdad, también viajamos solos. Un gran viaje no tiene un hashtag. Pero también llegamos a Ushuaia después de todo lo bueno del camino y es verdad que eso cura todas las heridas y ahí consiste el cómo hemos cambiado después de tanto tiempo. La prueba está en todas las veces en que al despedirnos tuvimos que disimular la emoción, maldita mota de polvo que se me metió… O nada, sin disimulos, otras veces. Recuerdo especialmente las despedidas en México, en Honduras, en Costa Rica, en Ecuador, en Venezuela, en Chile.

Éste viaje, más que ir, ha sido un ir llegando, y en eso no hay espectáculo. Todos los días sumados no es lo mostrado, ni mucho menos. Ha habido tantos lugares y momentos que sería imposible. No podemos reducir el mundo a un espectáculo. Y ahora llegamos a Ushuaia.

Llegamos a Ushuaia después de un ir llegando antes a tantos otros lugares. Ushuaia es la suma de todos esos lugares y de todos a los que fuimos encontrando en ellos. Llegamos y ahora estoy mirando con asombro en el plano ¡Hasta aquí hemos llegado! Y casi estamos cabeza abajo, en el sur del hemisferio sur. Y tal vez sea eso por lo que todos los pensamientos se nos enredan dentro de la cabeza. Sí, y cuando estás así, ningún mago puede esconder trucos en la manga. Se le caerían y harían evidente el engaño.

Llegamos a Ushuaia, pero esto no es una despedida, todavía no, una vez más, por favor. Estoy tan emocionado que, mierda, otra vez se me metió algo en el ojo…

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5 COMENTARIOS

  1. Que lindo chicos!!… Ushuaia es mágica y toques lo que toques, veas lo que veas y hables con quien sea, siempre será el o la «mas austral del mundo». Naveguen el Beagle, suban al Martial, descubran las historias de los presos y duerman una siesta en el bosque del PN Tierra del Fuego. Disfruten de esa tierra, se lo merecen.

  2. Llegar hasta lo más sur del continente genera tales sentimientos que no caben en una hoja (o post). Aún queda mucho por conocer, y estamos seguros que les pasará lo mismo que nosotros: El deseo de seguir más al sur es imparable! (Y caro jaja). Buen viaje chicos! Ojalá nos volvamos a encontrar en la ruta =)

  3. Felicidades por vuestra llegada! No sé qué tienen las ciudades-meta que provocan remolinos de motas de polvo que se te meten en los ojos. Recuerdo cuando estaba a punto de llegar a Santiago con mi bici y se me inundaban los ojos, y eso que no era mi destino final! Tanto imaginar una llegada y cuando se llega parece que el momento no sea real.
    Disfrutad de las sensaciones, que son el premio de haber llegado.

    Abrazo!

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