Otoño en la Patagonia

El otoño no es un destino; pero hemos llegado a él conforme bajábamos al sur de Chile.

Otoño en La Patagonia y la melancolía

Apareció primero en el archipiélago de Chiloé, aunque de forma tímida. Y ha sido seguir por la mítica Carretera Austral que el otoño ha ocupado el paisaje con intensidad. Son los álamos, los arces y los manzanos los que primero traen el amarillo en relámpagos de color. Y las hojas al caer parecen las mariposas de Macondo revoloteando. Luego, los ñires y las lengas se encargarán de los rojos del otoño en La Patagonia.

El otoño en La Patagonia deslumbra de amarillo

El otoño en La Patagonia deslumbra de amarillo

Es nuestro primer otoño en todos los meses pasados desde nuestra marcha. Y lo es en La Patagonia, el destino por el cual comenzamos éste viaje por Latinoamérica. Y no sé si será eso o lo otro, pero siento cierta melancolía. En Barcelona era igual. Llegaba el otoño y era sentirse así, como cuando notas que te falta algo pero no sabes bien qué es y entonces tu mirada se pierde a través del paisaje de las ventanas, en los reflejos de los escaparates, en la sonrisa de un niño, o como cuando de pronto se para la música que escuchabas y te sorprendes solo en el nuevo vacío. No soy de los que consideran la melancolía como algo negativo. Para Víctor Hugo la melancolía era la dicha de sentirse infeliz y para Jorge Luís Borges, representaba el goce de estar triste. Yo, de vez en cuando, disfruto de la melancolía como disfruto al escuchar a Chet Baker.

¿Cuántos tonos de amarillo reconoces?

¿Cuántos tonos de amarillo reconoces?

Ha habido grandes melancólicos en la literatura; pero tal vez mi preferido sea Ismael. El personaje de “Moby Dick” se embarcaba siempre que sentía de cerca rondar a la melancolía. Ismael es la prueba de que ser viajero nace del sentimiento de tristeza vaga e indeterminada con el que se ve el mundo en determinados momentos.

Disfrutar el otoño en la Patagonia

El otoño en la Patagonia es un tesoro.

Con el otoño, los gauchos suben a las montañas a separar a los terneros de sus madres. Es el destete, para que las vacas dejen de producir leche y puedan engordar antes del invierno. En otoño, la Patagonia vuelve a su soledad, comienzan las primeras nieves en las cumbres, la lluvia hace acto de presencia, huele a la leña que se amontona en todas las casas para pasar mejor el frío que se viene encima de todos, de las chimeneas sale siempre humo, en las cocinas se cuelga la ropa a secar, los perros andan mojados, las manzanas están sabrosas y los bosques recogen todos los tonos que van del rojo al amarillo de las hojas caducas y el verde de las hojas perennes.

La Carretera Austral llena de otoño

La Carretera Austral llena de otoño

Decía Fernando Pessoa en el “Libro del desasosiego” que la grandes melancolías sólo pueden existir en ambientes de lujo, y tal vez, éste otoño en la Patagonia sea uno de esos ambientes de lujo a los que se refería. Tal vez por ello disfruto de la melancolía mientras recorro la Carretera Austral y estamos cada vez más cerca de alcanzar el sueño, que como a Ismael, nos hizo embarcar en éste viaje, no surcando los mares en un ballenero, sino en autobús por las carreteras de Latinoamérica.

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4 COMENTARIOS

    • ¡Es una maravilla! Sí, pues acabar de comenzar… En realidad, llevamos casi dos semanas. Nos lo tomamos con tiempo, jajaja… La gente por aquí dice que La Patagonia tiene belleza todo el año… Habría que comparar 🙂

  1. Chicos que gusto haber encontrado su blog, poder escribirles y emocionarme con los relatos de los lugares por donde han pasado!!
    Sin duda, para mí este viaje ha sido todo un desafío, una aventura desde que decidí comprar el boleto de avión.
    Conocerlos y compartir con ustedes un té, el calor de la estufa, un traslado en bus por esta carretera interminable ha sido una bendición.
    Espero que todo lo que han vivido y experimentado en su viaje los haga cada día un poco más felices…
    Un abrazo apretado, de esos que hacen falta de vez en cuando para recuperar las energias.
    Hoy me encuentro en Chile Chico y continúo mi andar. Cariños de la chilena que viajó junto a Uds. desde Cochrane a Tortel.

    • Hola Solange!!! Qué bueno que nos encontraste… Así podremos estar en contacto!! Nos gustó mucho poder compartir unas horas contigo de viaje, el cambio de la rueda y un rato de charla. Aveces encuentras viajeros con los que compartes poco tiempo en ruta pero en los que queda la amistad después de la despedida. Te devolvemos el abrazo apretado para que sigas viajando y experimentando ¡Y ojalá podamos encontrarnos de nuevo!

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