Más que moais en Isla de Pascua

Pensar que Isla de Pascua son sólo moais es cometer el error de reducir el mundo a un simple espectáculo. Pero no hablemos, sintamos mejor. A eso nos hemos dedicado estos días en la isla. A sentir el misterio que carga su aire, a sentir la luz que cambia, el rumor de las olas del Pacífico ancestral, la lluvia incluso que nos llegó, las estrellas, la luna, los atardeceres, los petroglifos sin resolver, el mundo submarino de uno de los mares con mayor visibilidad del mundo, el aloha y un collar como bienvenida, el viento, los acantilados, la mirada de los moais.

Un sueño hecho realidad, eso es lo que ha sido Isla de Pascua para nosotros. Sabemos por Joaquín Sabina que a los lugares donde fuiste feliz no debes volver; algo parecido pasa con los lugares donde antes fuiste feliz pero sólo en la imaginación, los lugares que has convertido en  mito antes de viajar hasta ellos. Asumimos el riesgo y ahora resulta que quisiéramos vivir en Isla de Pascua, decir adiós felices con la mano y quedarnos a vivir en cualquiera de las cabañas de madera frente al mar que fuimos señalando como nuestra favorita. No sería un gran esfuerzo. Al contrario, el esfuerzo fue irse. Incluso deseamos un overbooking con todas nuestras fuerzas para así poder quedarnos unas cuantas horas más. Pero no funcionó.

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Digamos que descubrimos el olor de Isla de Pascua, que es a laurel por los árboles introducidos para mitigar la desertificación que fue sufriendo la isla desde sus orígenes, también huele a sal y a mar, a vacas, a hierba, a la flor del hibiscus que qué tendrá que huele bien hasta en los pareos que venden en las calles de Hanga Roa. La Isla de Pascua tiene que bajas la ventanilla del auto, entra el aire, el sol, el rumor del Pacífico que se convierte en espuma blanca en la costa abrupta, y, de repente, suena Janis Joplin en la Radio del Ombligo del Mundo, Radio Rapa Nui, y ves los caballos, la crin de los caballos que es símbolo de libertad, la que ha faltado durante tantos años en la isla y que el Diario de Rapa Nui no deja de reivindicar en sus páginas; o digamos también que en Isla de Pascua se siente el aire cargado de misterios, los que el Padre Sebastián Englert se dedicó a descifrar, el misterio de un pueblo que abandonó Hiva porque amenazaba con hundirse y fundaron una nueva civilización lejos, en una isla inhóspita, en la que tuvieron que aprender a sobrevivir ayudados por unos gigantes de piedra que tallaban en Ranu Raraku, una cantera que era un volcán, uno de los tres volcanes que formaron la Isla de Pascua.

¿Qué más? Contar que desde que te despiertas es posible escuchar un ukelele, o que hay una carretera magnética donde dejas el auto en punto muerto y es atraído por una extraña y poderosa fuerza; es que puedes ponerte debajo de un avión que despega, es que no debes perderte el atardecer en el Ahu Tahai si es que quieres intentar comprender el secreto de todo. Y cómo explicar el amanecer con los quince moais del Ahu Tongariki. Cuando vayas, en una parte del cielo aún habrá estrellas, pero en el horizonte se comenzará a ver un poco de luz, al principio muy tenue pero al rato ya más y más hasta que haga presentes a los moais, hasta entonces sólo oscuridad, y sus siluetas se recortarán en el cielo. Al poco, el disco solar, un punto naranja en esos momentos, comenzará ascender, como lo lleva haciendo desde hace siglos, entre las misteriosas estatuas de piedra.

Y claro que hay más imprescindibles que hacer en la Isla de Pascua; pero no se trata de eso, no se trata de reducir la isla al espectáculo. Se trata de lo que hemos sentido de verdad, de lo que puedes llegar a sentir. Se trata de todo lo que sentimos en Isla de Pascua. Tanto que volveríamos. Tanto que volveremos. Tanto que ya tenemos otro lugar donde querríamos perdernos. Y no es una frase gratuita.

Cuesta volver de Isla de Pascua y explicar todo… Así sucede cuando has estado en el lugar que antes convertiste en mito. Advertencia: Isla de Pascua no es como la imaginas, es mucho más. Es mejor.

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14 COMENTARIOS

  1. No puedo decir que os envidie sólo por haber ido a Isla de Pascua pues llevo más de un año muriendo de envidia con vuestro viaje (y lo sabéis), pero esto es pecialmente uno de esos sueños que me encantaría cumplir, y que me quedé con las ganas de hacer realidad en mi último viaje a Chile.
    Estoy convencido de que el día que pueda llegar hasta allí sentiré exactamente lo mismo que habéis sentido vosotros.
    ¡Un abrazo!

  2. Ay , se me ha puesto al piel de gallina leyéndote José Alejandro. ¡Qué bonito! Y ¡qué suerte poder vivir esa maravillosa experiencia!

    Viajar hasta la isla de Pascua y vivirla así, con todos los sentidos es uno de mis grandes sueños.

    Gracias por transmitirnos de forma tan bella vuestras sensaciones de este mágico lugar. Me he imaginado a misma a través de tus palabras oliendo la Isla de Pascua, sintiendo el mar y el sol, la fuerza de los moais a la puesta de sol… Y escuchando a Janis Joplin en ese auto, mientras la magia de la isla se abría paso ante la ventana.

    Yo creo que sí se debe volver a los lugares donde fuiste feliz. Y también hay que ir con toda la ilusión a los sitios que tanto se anhelan, aún a riesgo de decepcionarte. Al final, casi siempre, los lugares son mucho mejor que los hemos imaginado. Y sino, que nos quiten lo soñado. Espero que podáis volver algún día.

    Gracias por este bello artículo. Un abrazo fuerte a los dos

    • Tu comentario hace mejor el artículo. Muchas gracias, Carol!MMe alegra saber que al menos logré transmitir algo, aunque sea sólo un poquito, de Isla de Pascua. Ojalá volvamos, ojalá tuviéramos allá una casa… Así estarías invitada 🙂

  3. Hace 6 años tuvimos nuestros vuelos para poder al fin vibrar en el ombligo del mundo. El viaje tuvo que postponerse pero pronto esperamos ir. Gracias por mostrarme que Pascua huele a laurel y suena a ukelele. Maravilloso articulo!!

  4. No son muchos los lugares que nos provocan esas emociones, esos sitios donde dices «aquí me quedaría, aqui volvería y aquí quiero ver el último atardecer». Es precioso encontrarte con sitios asi y mucho más precioso cuando son tan gloriosos como esa fantástica isla 😉

  5. A la Isla de Pascua me la he imaginado de muchas formas, y si dices que es mucho mejor, creo que si un día la visitamos no voy a querer salir de allí! jaja, son esos lugares que dices: «Algún día iré». Ojalá sea pronto! Saludos chicos! Buen post. PD; Ahora empezaremos a subir y visitaremos Chiloe, así que puede que nos crucemos =)

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