Viaje por el Amazonas

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Despierto a las seis de la mañana con la campanilla que avisa del desayuno. Salto de la hamaca, ejecuto cincuenta flexiones y hago el saludo del sol… Mentira. Me levanto a regañadientes con el cuerpo desajustado de la hamaca. Soy una “U” y necesito un café, un café, un café. Esta es la realidad de un viaje por el Amazonas en barco…
El Sagrado Coraçao de Jesús es el mejor barco de todos los que hemos usado para éste viaje por el Amazonas, un río que es una leyenda. Conocer el Amazonas en barco es posible. Nosotros viajamos desde Pucallpa, Perú, hasta Brasil, pasando por Leticia, la Amazonía colombiana. Los anteriores barcos a éste eran cargueros y lo importante en ellos era la carga, por lo que no había horarios, todo dependía de la rapidez o complicación para descargar. Paciencia, decía siempre el práctico del barco. En éste otro, el brasileño, lo importante, al menos cuando se viaja hacia Manaus, es el pasajero. O sea ¡Nosotros!

Viaje por el Amazonas en barco

Así son las embarcaciones utilizadas para viajar por el Amazonas, y sus afluentes. Fueron diez días de navegación desde Perú a Brasil y así fue la vida a bordo.

Mirando desde la proa

Mirando desde la proa

En aquellos del Perú la campana que avisaba de la hora del desayuno, almuerzo o cena, no era como ésta que nos ha despertado casi con un cosquilleo, aquella otra era metálica, el sonido de un cucharón chocando con una cacerola; en aquellos del Perú, a nuestro pesar, se solía lanzar basura al río de forma despreocupada, lo cual nos obligaba a llamar la atención más de una vez, en el de Brasil, no, parecían más concienciados, aunque igual tampoco se generaba tanta basura como en los trayectos del Amazonas en Perú; en aquellos los vendedores formaban un divertido carrusel de ruido, voces y olores, en el de Brasil sólo sube algún vendedor de heladitos avergonzado; en aquellos los chalecos salvavidas eran menos que los justos y uno esperaba no tener que usarlos porque entonces el problema iba a ser doble, por usarlos y por encontrar uno, en el de Brasil tienen una correlación con el número de plazas vendidas además de silbato en caso de naufragio nocturno.
Una noche, en el trayecto de Iquitos a Santa Rosa, en uno de aquellos barcos peruanos, nos sorprendió una fuerte tormenta, la navegación por el Amazonas no es tan fácil como puede parecer, y comenzó a entrar la lluvia en la galería de pasajeros, algunos de ellos, incluidas dos monjitas, se colocaron los chalecos, las monjitas antes incluso de rezar, sin contar la diferencia entre los chalecos restantes y los demás posibles náufragos que se las deberían componer solitos sin ayuda divina siquiera a la que encomendarse porque a la hora de salvarse, tonto el último…

 

Aprovechando para hacer la colada

Aprovechando para hacer la colada

Pero si seguimos con las diferencias encontradas en los barcos en éste viaje por el Amazonas de Perú a Brasil, debemos decir que en aquellos peruanos no había agua para los pasajeros, lo de hidratarse era a cuenta de cada uno, en el de Brasil hay agua fría a cada momento en un expendedor; en aquellos los baños se lavaban una vez al día, en el de aquí varias veces y hay jabón para lavarse y papel higiénico; en aquellos había una sola toma de energía para todos los pasajeros en cada nivel, lo que provocaba una pirámide inestable de conectores unos encima de otros con el peligro de un cortocircuito inmediato, mientras que en el de aquí, cada cuatro hamacas hay una toma de energía. En aquellos la comida era elemental y en algunos casos el problema consistía en encontrar el trozo de pollo que tocaba por ración, en el de aquí la comida es abundante y hasta tienes qué elegir, y se sirve ordenadamente en el comedor.
Hay algunas diferencias más entre los barcos peruanos y el brasileño, utilizados para navegar el Amazonas, pero ya son sólo detalles, y no tanto el precio del pasaje. Pero vayamos más al detalle ¿Quieres datos prácticos?

Cómo viajar por el Amazonas en barco

  • Viajar en barco de Pucallpa a Iquitos

(Perú, navegando hacia el Amazonas por el Río Ucayali)

Un trayecto de cuatro días y tres noches que cuesta 100 soles (incluye tres comidas al día siempre y cuando el barco haya zarpado). La mejor compañía de barcos cargueros que realizan este trayecto es la de los barcos llamados Henry (Henry 1, o 2, o 3… Hay muchos, de mayor capacidad o menor). Nosotros viajamos en el Henry 9. No hay fechas ni horas fijas de salida (tampoco de llegada). En el “puerto” (en lugar de muelle, un caótico barrizal) de Pucallpa hay que preguntar qué barco sale el próximo y cuándo. La información dada es sólo aproximada. Por ejemplo, nosotros debíamos salir a las 18:00 de un miércoles y acabamos saliendo el mediodía del jueves (y aquí viene lo comentado de la comida, al estar el barco atracado no sirvieron comida, y nos lo tuvimos que averiguar con algunos vendedores que se acercaban al barco).

Éste cartel lo colgaron y descolgaron varias veces

Éste cartel lo colgaron y descolgaron varias veces

  • Viajar por el Amazonas de Iquitos a Santa Rosa

(navegando por el Amazonas hasta la triple frontera)

Un trayecto de dos días y dos noches que cuesta 80 soles, incluidas las tres comidas del día. En principio estos cargueros salen cada día de lunes a sábado (excepto festivos) a las 19.30 (más o menos, ya se sabe). Hay diferentes compañías y embarcaciones. Nosotros viajamos en el Geferson Leonides, un barco pequeño que rápidamente se llenó de hamacas. Para los que no tienen tiempo, hay otra opción de barco rápido, con las empresas Golfinho y Flipper, los miércoles, viernes y domingo, o la empresa Transtur, los martes, jueves y sábado, tardando todos unas doce horas. El precio es de 200 soles. Más caro, más rápido; pero ¿No querías aventura? Además, en doce horas no te da tiempo de disfrutar de una navegación por el Amazonas… Vas muy rápido, y mientras más rápido vemos menos, o como dice Andrés Neuman, viajamos sin ver.

  • Viajar por el Amazonas de Tabatinga a Manaus

(navegando por el Amazonas desde la triple frontera a Brasil, a la Amazonía brasileña)

Un trayecto de tres días y tres noches que cuesta 150 reales. Pero antes unos pasos previos. Debemos ir hasta Tabatinga desde Santa Rosa; es decir, del lado peruano al brasileño. Se usa un peque-peque, que tarda aproximadamente diez minutos en cruzar el río, y su precio es de tres soles, o reales, que te los cambian al mismo valor. Recordad primero hacer los trámites de aduana de salida de Perú, en Santa Rosa, abierto hasta las 19:00 pero si llegáis y no hay nadie, esperad. Nosotros estuvimos una hora en la calle esperando al funcionario de turno. Al llegar a Tabatinga tenéis 24 horas para hacer los trámites de entrada a Brasil, no hace falta que os preocupéis. Podéis andar libremente a buscar un lugar donde alojaros esa noche porque los barcos salen al mediodía. El barco que navega por el Amazonas y que sale de Tabatinga cuesta entre 150 o 200 reales (aquí también se negocia, y nosotros lo conseguimos incluso por algo menos, pero no es fácil) en hamaca, y 600 reales si prefieres viajar más cómodo con aire acondicionado en cabina propia. En el precio de las dos modalidades incluye la comida. Eso sí, a los de cabina se la sirven y los de las hamacas vamos a buscarla a la cocina, donde acabas conociendo a mucha gente que te cuentan historias interesantes. Nosotros viajamos en el Sagrado Coraçao de Jesús. Hay barco los martes, miércoles y sábados, y sale al mediodía puntual (no como en los casos peruanos). El de los miércoles cuesta 200 reales, pero nos dijeron que tienen aire acondicionado. Pusimos cara de asombro, pero como era sábado…

Carguero aproximándose a una comunidad amazónica

Carguero aproximándose a una comunidad amazónica

Si quieres se puede seguir navegando el Amazonas hasta Belém. Cuando lleguéis al puerto de Manaus os darán toda la información, e incluso si hay suerte quizá podáis seguir viaje el mismo día. Si es que no necesitáis descansar de tanta hamaca, claro.
Puedes hacer este viaje por el Amazonas también a la inversa, desde Brasil a Perú. Pero como se remonta el río, la duración es superior, y también los precios son más caros en proporción.

Cómo es un viaje por el Amazonas

En todos los barcos, incluso en los cargueros peruanos, hay muchos niños de viaje por el Amazonas. La presencia de niños, por otra parte, es muy común en los países de Latinoamérica. Digamos que donde en Europa sólo habría gente de la tercera edad, o ya, incluso, de la cuarta y quinta edad, aquí encuentras siempre niños en pañales, niños descalzos corriendo, jugando, niños de teta, mayores que empiezan a mirar con seriedad… Y se siente mejor, mucho mejor que el tiempo geriátrico que contagian nuestros mayores allá. En los barcos siempre se crea una especie de comunidad entre las hamacas vecinas que recuerda mucho al origen de las tribus. Como en las diferentes escalas suben y bajan pasajeros, los individuos de las hamacas varían, no lo suficiente como para romper la dinámica de grupo, pero sí como para introducir alguna novedad de vez en cuando que ayuda a no agotar las conversaciones en todo el trayecto. Al navegar por el Amazonas se ven delfines como un espejismo fluvial y es algo de lo que no te cansas ¡Mira, un delfín, mira, otro delfín, allí tres delfines! Suelen ser grises, pero en ocasiones, si tienes suerte, verás el famoso delfín rosado del Amazonas.

El paisaje va cambiando muy poco a poco, se ven pequeños botes cargados, familias que viajan, con el hombre manejando el motor que produce ese bombardeo de sonido que da nombre a la embarcación (peque peque peque peque) y la mujer que se protege del sol con un paraguas y los niños que miran nuestra embarcación con ojos entre asombrados y asustados y nosotros siempre hacemos el mismo gesto de adiós con la mano como saludo; hay casas en balsa que flotan y casas alzadas con pilares que son como castillos inestables de naipes, también se ven pueblos en la rivera donde siempre hay alguna moto-taxi esperando novedades y las personas se concentran para ver el espectáculo del abordaje.
A partir del desayuno, el día ira cayendo en una monotonía paisajística, en un mecerse la hamaca, en un ir leyendo, en un ir comentando con el vecino de hamaca, en una siesta, un baño, el almuerzo, la tarde con el crepúsculo pegado en la popa. En la hamaca pasarás la mayor parte del tiempo.
Y así es un viaje por el Amazonas, uno de los ríos legendarios del mapamundi. Parece mentira que hayamos navegando a través de un mito. Pero lo hicimos lentamente y hubo tiempo de todo.

Consejos para tu viaje por el Amazonas en barco

¿Qué llevar para un viaje por el Amazonas?

  • Hamaca: La podéis comprar en el mercado, por ejemplo, aproximadamente entre 20 y 25 soles. Si no tuvierais tiempo, en los barcos peruanos también venden algo más caras pero, ojo, no en el tramo brasileño (y contad que vais a pasar muchas horas en ella). Si no lleváis hamaca hay que dormir en el suelo. Si tenéis esterilla puede llegar a ser una buena opción, pero no sabríamos decir cuál es la forma más cómoda de dormir.
  • 6-8 metros de cuerda para colgar la hamaca. De lo contrario no podrás fijar los extremos al techo.
  • Un saco o una manta, o cualquier otra cosa de abrigo, porque por la noche el viento es frío.
  • Agua embotellada (para el tramo peruano, en el barco venden pero es más cara).
  • Papel WC (para el tramo peruano, aunque nunca viene mal llevarlo también en el Brasileño).
  • Tapper o un plato y cubiertos (otra vez sólo para los barcos del tramo peruano, aunque depende del barco dan bandejas térmicas de plástico).
  • Jabón orgánico (cuando te duchas el agua va al río).
  • Fruta y/o golosinas, en ningún barco dan fruta, y si eres de los que, de vez en cuando, le apetece algo de chocolate, mejor llevarlo que sufrir el síndrome de abstinencia de viaje por el Amazonas ¿No creéis?

Y bueno… Más o menos, esto sería lo imprescindible para tener un agradable viaje en barco navegando por uno de los ríos más legendarios, sí, también más largo y caudaloso, del mundo, el Río Amazonas.

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