Ser feliz viajando

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He estado tentado de escribir “soy feliz con poco”, pero me he dado cuenta de que era mentira.

Ha sido cuando Arlet me ha traído agua caliente para el té. Estaba sentado en una mesa de madera muy cómoda de su posada, al lado de la ventana, con mi portátil. La mirada saltaba de esa pequeña pantalla que me conecta con todo lo de allá a ésta otra que me conecta con lo de acá. Y juro que he pensado que era feliz con poco y me he sentido feliz.

Ha sido cuando la tentación me ha sobrevenido. Y he estado a punto de escribir algo así como que aquí, en Río Caribe, en Venezuela, ese país que me mantiene con los ojos bien abiertos a cada rato como si fuera pura cafeína, sentado enfrente de la ventana, mirando las vidas de allá, tomando un té mientras el día se permite aún bostezar, que soy feliz con poco.

He estado tentado de escribir “soy feliz con poco”, pero me he dado cuenta de que era una gran mentira, un lugar común, una falsedad. Y los diarios de viajes deben ser honestos.

¿Cómo que soy feliz con poco?

Estoy viajando, llevo viajando más de trece meses. Estoy descubriendo Latinoamérica, lugares que antes sólo sabía que existían por los mapas y las lecturas. Estoy conociendo gente, personas que igual con una frase o, menos, una palabra descuidada, hacen que el mundo ya no sea igual que lo era antes. Estoy disfrutando momentos reales y bellos. Estoy sintiendo la extraña magia de empezar cada día de nuevo e irme a dormir preguntándome quién he conseguido ser hoy. Estoy sintiendo miedo a cada rato y a cada rato me consuelo. Estoy mirando atrás y no veo el camino, sé que está delante, lo otro son migajas. Estoy viendo cada día lugares nuevos, pero sé que hay algo que va uniendo todos los paisajes vistos. Estoy creando recuerdos. Estoy perdido y me gusta. Estoy viajando y aún no sé nada y no me canso, aunque tal vez necesitara descansar. Estoy siendo feliz y me doy cuenta de ello. Estoy desapareciendo y sé que lo mejor de desaparecer es volver a aparecer provocando el asombro y el júbilo…

soy feliz viajando

Podría seguir con toda una enumeración infinita que se resume en que estoy sintiendo la consistencia de la vida cada día, el misterio a punto de ser revelado, la vida más allá del calendario, de la rutina, de aquello que hacemos pero no sabemos bien porqué. Y además, lo hago acompañado por  la persona ideal que hace que todo sea posible ¿Cómo que soy feliz con poco, eh?

Me da vergüenza decirlo, pero no soy feliz. No soy feliz con poco. Soy feliz con todo éste mucho. Soy afortunado. Poca gente tiene tanto como yo tengo ahora. En realidad es que soy feliz viajando.

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13 COMENTARIOS

  1. Preciosa reflexión José Alejandro.

    Es curioso, pero yo también me la he hecho alguna vez. Estar por ejemplo, en una isla perdida en la otra punta del mundo disfrutando de un entorno espectacular, sin hacer nada en concreto, y pensar «¡qué feliz soy con tan poco!». ¿Cómo con tan poco ? Si estás en un sitio único y maravilloso al que posiblemente no vayan jamás la mayoría de personas que conoces…. Y entonces me digo lo mismo qué tú, soy afortunada. Me ha encantado tu expresión «Soy feliz con todo éste mucho» y la recordaré cada vez que tenga ese sentimiento.

    Yo creo que se trata más de saber valorar y disfrutar las pequeñas cosas de la vida, del camino, del mundo…. que al final acaban no siendo tan pequeñas y saber ser feliz con todos esas «pocas cosas» que hacen que sean muchas y muy grandes.

    En realidad, creo que es todo cuestión de coleccionar pequeños momentos de felicidad para sentir que «eres feliz viajando» (aunque también creo que aplica a la vida misma). Yo también soy feliz viajando, por cierto 😉

    Un abrazo fuerte y a seguir siendo feliz con todos los muchos que vayas encontrando en el camino.

    • Sí. En definitiva se trata de ser feliz… Curiosamente una de las búsquedas más realizadas en Google este 2015 es «Cómo ser feliz». Todos andamos buscando la felicidad. Mucha gente, tú y yo encontramos la felicidad viajando, y eso ya es algo ¿Verdad?
      Es importante, en todo caso, romper con los estereotipos y preguntarnos por qué somos felices viajando, y si en realidad somos felices con poco, porque viajar no es poco. No todo el mundo lo puede hacer. Muchas veces explicamos que llevamos tanto tiempo viajando, y la gente se asombra y se pregunta pero cómo lo hacen… Les explicas que ahorraste antes de salir, que no gastas mucho, que haces algún trabajito extra… Pero para muchos eso no ni imaginable; para mucha gente ahorrar, no gastar mucho y hacer trabajitos extras es o que hacen para vivir al día. Viajar no es poco, viajar es mucho. Viajar es un lujo…
      Me hace mucha ilusión que te guardes la expresión «Soy feliz con todo éste mucho» y espero que la puedas decir muchas veces.
      Un abrazo fuerte de vuelta!

  2. Precioso, como siempre. Todo ese mucho no tiene precio. La felicidad es ese saco lleno de buenos recuerdos, donde siempre hay sitio para los nuevos. El tuyo debe ser muy grande, cómo no vas a sentirte afortunado.

    Un besazo enorme. Cuidaros 🙂

  3. Yo también soy feliz porque vosotros lo sois y lo contáis. Os deseo lo mejor durante estas fechas y muchos momentos felices en el 2016.
    un brindis por una amistad forjada desde ultramar.
    Pedro VQ

  4. Hola, encantada de leer su maravillosa ruta, yo estoy en en sur Chile, pero ahora me iré a Brasil, saliendo desde el norte, luego Bolivia, Perú, Colombia, hasta Brasil, por el amazonas. Un abrazo!

  5. Precioso relato, lo he disfrutado mucho. Os he descubierto por la entrevista en Piedra de Toque, va directo a mis marcadores. Felicidades por realizar tremendo viaje y gracias por compartirlo, saludos

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