12 lugares de Latinoamérica para un año

Cierra los ojos, espera dos segundos, vuelve  a abrirlos. Acaba de pasar un año, así de simple. No te das cuenta, piensas que “tempus fugit” es sólo un tópico literario. Pero no. No es así. El tiempo pasa peligrosamente rápido.  Ha pasado un año entero de viaje, con todos sus días, sus horas, minutos, segundos. Ya. Y ha sido un abrir y cerrar los ojos, pero hay tanto en esos dos segundos… Toda una vida.

Por eso mismo, hemos escogido doce lugares de Latinoamérica a modo de resumen, que por su especial significación deben estar marcados en rojo en la ruta que estamos siguiendo por todo Latinoamérica. Son lugares donde el #arcoírisviajero lució de forma especial.

México DF, México

Los que nos seguís sabéis que en México DF fue el lugar donde descubrimos que un viaje puede llenarse de dolor y que aunque estés realizando un sueño no eres ajeno a los peligros. Fue en México DF, esa gran ciudad infinita llena de detectives salvajes, donde tuvimos la experiencia de una intervención quirúrgica lejos de casa. Si entrar en un quirófano ya de por sí es angustioso, hacerlo en un país extranjero aún lo es más.

México DF a vista de pájaro

Pero como si fuera una moneda, donde hay anverso y reverso, o cara y cruz, en México DF también vivimos la ilusión. La esperanza de poder dedicarnos a lo que amamos. Cuando alguien, casi un desconocido, te acoge en su casa y, además, te hace recapacitar sobre tu futuro y la profesión de escribir, no puedes más que estarle agradecido toda la vida y considerarlo siempre como el invitado ideal para una buena tortilla de patatas.

Si viajas, hazlo siempre con un buen seguro de viaje. Una enfermedad puede ser un problema, pero no tiene que convertirse en la causa de una vuelta anticipada.

San José, Costa Rica

Estás lejos de casa, y para tiempo… Pero resulta que estando de viaje también encuentras ese pequeño espacio de amistad que todos necesitamos para no sentirnos demasiado solos en el mundo. Fue en San José, Evelyn nos esperaba inquieta en el aeropuerto. No nos conocíamos, pero nos llevó a su casa. Ahí comenzó todo, y ahí, en su casa, en San José, Costa Rica, descubrimos que nunca estaríamos del todo solos en el viaje, porque siempre habría alguien en el camino dispuesto a ser nuestro amigo, a brindarnos su ayuda, una sonrisa, un abrazo.

Viajarás y siempre encontrarás más personas dispuestas a ayudarte que personas que quieran aprovecharse de ti.

Solentiname, Nicaragua

En una pequeña isla del gran lago de Nicaragua fue donde descubrimos que los sueños pueden cumplirse y que las utopías son posibles. Solentiname, la isla de Ernesto Cardenal, tan importante en la historia reciente de Nicaragua, es una prueba de ello. Un ejemplo para la Historia Mundial de las Utopías de la que queremos formar parte. Hay pequeños lugares del mundo que te hacen grande. Son los lugares que se te quedan en la memoria para siempre.

Hay que buscar hacer de cada día un sueño.

Medellín, Colombia

Medellín, la ciudad del cambio. Atrás quedaron épocas oscuras. La ciudad está por otras cosas. Como la Fiesta del Libro y de la Cultura que se celebra cada año en el Parque Explora y en el Jardín Botánico. Ese festival lo disfrutamos mucho, y representa a un elemento importante en el viaje por Latinoamérica: Los libros. Éste viaje está lleno de literatura. Estamos conociendo autores nuevos, leyendo libros y releyéndolos. Y así conocemos os lugares mejor.

lo esencial slide

La realidad se alimenta de la literatura, por eso leer viajando es la mejor brújula.

Antigua, Guatemala

En Antigua, Guatemala, fue donde vivimos el viaje con nuestras familias. Las madres se convirtieron en viajeras todo terreno, hicieron sus maletas y no dudaron en subirse a un avión más de doce horas, el primero tan largo que tomaban en sus vidas, y cruzar el Atlántico. Todo para vernos, para estar junto a nosotros y compartir el viaje. Guatemala fue el país escogido para ello.

En un viaje lejano el amor se siente más próximo.

Islas Galápagos, Ecuador

En las Islas Galápagos nos sorprendió el contacto directo con la naturaleza. En pocos lugares como las islas encantadas para comprender lo frágil y bella que es la naturaleza y cuánto debemos protegerla y respetarla. Hay un equilibrio precario entre la conservación de una joya natural como lo son las Islas Galápagos y su explotación turística, y debemos ser conscientes de ello.

No tenemos ningún derecho sobre la naturaleza.

Utila, Honduras

Viajamos para aprender, para alcanzar las metas que decidimos marcarnos. Antes de iniciar el viaje escribimos una lista con aquello que nos gustaría lograr antes de volver. Pues bien antes de volver, algunas de las metas ya las hemos cumplido. Como por ejemplo, bucear. En la Isla de Utila fue donde Cris consiguió convertirse en viajera submarina. Yo por mi problema de miope sin lentes de contacto me quedé en tierra.

ocio

Aprender es mirar cada día con nuevos ojos. Sólo así evitas el aburrimiento.

Lima, Perú

Quito en Ecuador y Lima en Perú fueron ciudades-testigo de reencuentros. Un reencuentro es la posibilidad de volverse a encontrar ¿Obvio, verdad? Volver a encontrar la amistad es un ideal al que no debemos renunciar. A Laura la reencontramos en Quito y con ella recorrimos parte de Ecuador. Al irse de nuevo a Barcelona, sabíamos que se volvía siendo aún mejor amiga de lo que ya lo era. Igual que con Mar, con ella el reencuentro fue en Perú.

Compartir con amigos un viaje largo es una fabulosa forma de sentir que la amistad es eterna.

San Blas, Panamá

El Archipiélago de San Blas, en Panamá, es el mejor lugar del mundo para entender que el ocio no es simplemente sentarse con una mano encima de la otra y ver pasar el tiempo con cualquier entretenimiento. Cuando estás tumbado en una hamaca, sin saber ni qué día es, con una playa paradisíaca delante de ti, sin Internet, sólo con algunas lecturas y todo el día por delante para andar descalzo, entiendes que, en realidad, tal vez sí, la vida debería ser otra cosa de lo que es o había sido.

Cayos Cochinos, Honduras

Un cayo es una isla pequeña con una playa poco profunda formada en un arrecife. Aparte de las cuestiones geológicas, un cayo es un lugar donde aprender que la vida es bella y perfecta aunque se disfrute desde lo simple, o precisamente por ello… En Cayo Chachauate conocimos el pueblo garífuna. Allí dormimos en una pequeña cabaña con solo una cama y una ventana, que una vez abierta, tenía un fondo turquesa, el del mar.

niños garífunas en Chachahuate

¿Por qué tenemos la manía de complicarnos la vida?

Laguna Quilota, Ecuador

Desde el proverbio de Antonio Machado, dicen que todo camino se hace al andar, que no hay camino. En Qilotoa, Ecuador, le dimos pleno sentido durante la caminata que realizamos desde el Lago Kilotoa hasta Chugchilan. Un paisaje andino, de gran belleza, pero duro. Muy duro para nuestras tiernas piernas… Pero al final logramos alcanzar el destino, el camino se hizo al andar gracias a la fuerza de voluntad.

Machu Picchu, Perú

Todo viajero tiene asimilada una geografía fantástica, aquellos lugares a los que se ha soñado una y otra vez ir. Machu Picchu es uno de ellos. Aunque éste viaje por Latinoamérica está lleno de lugares así… Y aún nos faltan algunos, y eso es lo mejor. Que después de un año, aún seguimos en ruta porque el #arcoírisviajero debe aparecer en alguno más de estos lugares míticos.

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