Un año de viaje

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Hemos madrugado de nuevo, estoy en la cama del albergue municipal de Cuzco. Cumplimos un año de viaje, pero, en realidad, un año de viaje por Latinoamérica es una frase en la que no cabe todo.

En ella no cabe que aquel día de hace un año, nos habíamos despedido con toda la tristeza del mundo y también con toda la alegría y que eso no dejaba de ser una contradicción como si sólo así, entre contradicciones, se pudiera iniciar una vida nueva. No cabe que aquel día madrugamos justo como hoy por lo que nada ha cambiado o tal vez sí pero aún no nos hemos dado cuenta porque aunque tenemos todo el tiempo del mundo seguimos sin tener el tiempo suficiente. No cabe que aquel día subimos a un avión como el que toma aire profundamente antes de zambullirse en el mar y que a veces nos parece que aún no nos hemos bajado de aquel avión y por eso no nos atrevemos a respirar, aún no, no vaya a ser que nos ahoguemos, o nuestras alas salgan ardiendo.

En ella no cabe que aterrizamos en Costa Rica después de tantas horas de vuelo que casi habíamos olvidado andar y que aquella primera noche en San José, en casa de la querida Evelyn, apenas dormimos, porque sentíamos que estábamos lejos de todo, pero juntos, lo más juntos que habíamos estado nunca hasta entonces, y que, de pronto, éramos sin estar, que entre los dos hacíamos posible lo imposible, que y que y que y que…  En realidad era que ya estábamos notando cómo se siente todo durante el viaje. Equilibristas en un cable tensado que sospechan que al otro lado hay una revelación que alcanzar, pero nunca se llega, no se llega del todo, nunca se llega al todo al otro lado. No es tan sencillo. Pero tan cerca que parece posible alcanzar la… Así sentimos los días la mayoría de las veces.

Un año de viaje por Latinoamérica viendo el arcoíris siempre

Un año de viaje por Latinoamérica viendo el arcoíris siempre

Un año de viaje por Latinoamérica es una frase en la que no cabe todo. Y no quiero decirla más porque es injusta y tramposa. No la voy a decir más… Es que, por ejemplo, en ella no cabe que tú eres tú a pesar de no tener una casa, que a pesar de sentirte muchas veces solo te sientes héroe muchas veces más, que aunque lejos, resulta que te llegan los recuerdos mejor, que, incluso, puedes viajar por tus recuerdos igual que lo haces por el mundo. Ese mundo que descubres más grande, mucho más grande, de lo que dicen que es. En ella no cabe tampoco que sientas cómo  la mayor parte de las veces vivimos en la superficie y nos perdemos el resto a pesar de que nos han contado mil veces el cuento ese del iceberg, que tiene la mayor parte de su cuerpo sumergido en el agua y no se ve pero que es parte de lo que sí se ve en la superficie. No cabe que el tiempo es frágil, pero que a pesar de ello pensamos que lo tenemos todo, que es infinito, que siempre tendremos todo el tiempo aún disponible para nosotros. No cabe el miedo, las preguntas, la añoranza que se sienten muchas veces cuando te vas a dormir en una habitación nueva, en una cama con un colchón que no tiene tu forma ni la tendrá nunca. No cabe que tengas dos horas diferentes a la vez y que según mires una u otra, la de acá o la de allá, sonrías de una u otra forma ¿Qué hora es ahora en Barcelona?

No, no cabe nada de esto. Ni los abrazos nuevos, ni los amaneceres, ni las estrellas, ni los baches y las piedras del camino, ni lo ríos, cascadas, lagunas, ni las diferentes lecturas, librerías, versos, palabras, acentos, ni los soles, montañas, desiertos, volcanes, ni las casualidades, ni los encuentros, ni las ciudades, las calles, las plazas, los parques, ni las llamadas, ni las monedas, ni los reportajes, ni los autores, ni los descubrimientos, ni los pobres, ni los niños, ni los juegos, ni  nada.

Un año en Latinoamérica ¡Cómo ha pasado el tiempo! Será el año más rápido de nuestras vidas porque lo estamos viviendo más que pasando. Y mientras más tiempo, menos cabe en la frase, aunque la variemos un poco y digamos que cumplimos un año de viaje y un día, o un año de viaje y dos días, o dos meses, o tres, o tres años… Porque el espacio ganado así en ella siempre será poco para describir el viaje. Pero nos alegra seguir en el camino, actuar y no quedarnos en un te imaginas sí… Nos alegra por encima de todo lo que nos entristece, porque aquel día de hace ya un año dejamos de ser grises como los hombres grises de Michael Ende y pasamos a colorearnos. Nuestros tiempos modernos no son como los de Chaplin y los días, por fin, nacieron cada día realmente y eso es diferente a los días fotocopiados en serie del calendario ¿Hasta cuándo? De momento ¡Seguimos! La Patagonia sigue esperando.

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8 COMENTARIOS

  1. La piel de gallina tengo José Alejandro. Que hermosa exposición de vuestros sentimientos tras un año de vivencias en Latinoamérica ¡Cuántas cosas caben en ese año!

    ¿Un año ya? Cómo pasa el tiempo…

    Que sigáis sintiendo todos los colores del mudo. En toda su intensidad. En todas sus tonalidades.

    Un fuerte abrazo a los dos. Me ha encantado leer todo lo que no cabe en vuestra aventura. Y lo que esté por venir.

  2. «Será el año más rápido de nuestras vidas porque lo estamos viviendo más que pasando». Creo que esa frase resume todo lo que supongo que estáis viviendo. Pienso yo, que estoy delante de un ordenador imaginando que sería genial poder tener esa sensación de que el mundo es muy grande; más grande de lo que siempre pensé.

    Adelante, a seguir, disfrutando de cada momento como hasta ahora 🙂

    Abrazos,

    Irene

  3. Qué difícil es escribir sobre un año de viaje, ¿verdad? Pero qué maravilla cruzar esa línea y sí: estamos viviendo y no pasando. Y cuando volváis a casa, si es que eso ocurre o hay alguna casa en otro lado, acordaos cada día de seguir viviendo y no pasando. Hay enseñanzas que se aprenden de una vez y para siempre.

    Buen viaje chicos. Qué feliz me pone ver que continuáis. ¡Hasta el fin del mundo es poco!

    M

    • Hola! Es difícil escribir sobre un año de viaje porque, en definitiva, es escribir sobre la vida y eso es más que difícil… Gracias por los consejos ¡Viniendo de una verdadera viajera como tú no podía ser menos! Un abrazo de vuelta 🙂

  4. Guau!! Me ha encantado vuestras palabras!!! Genial!! Que difícil es concentrar un año de experiencias en palabras. Me alegro que vuestro viaje continué!!! Ahh!! y que siga esperando La Patagonia.

    Un fuerte abrazo, 🙂

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