Dormir como en casa

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Ha sido como siempre. John Coltrane llenaba el espacio con el saxo, las luces quietas en pequeños rincones estratégicos, la conversación, esa calma como de antes de ir a dormir. Ha sonado “A love supreme”, “Blue Traine” y también “My Favourite Thongs” y “Giant Steps”, una detrás de la otra y parecía más un póker de buena suerte que sólo cuatro canciones. Una pereza que le eleva a uno hasta la felicidad. La cena en platitos distribuidos sobre la mesa para ir de uno a otro por puro capricho. Cris ha hecho una tortilla de patatas lujosa, con su cebolla y todo. Hemos preparado una ensalada con tomate, lechuga rizada, aguacate, que qué tendrán los aguacates que se nos han vuelto imprescindibles, y pepino. Había también un queso camembert, unas empanadas pequeñas que se comían de a una y unas bolitas de carne. Ha sido como siempre. Entre bocado y bocado, la conversación. La música. La luz llena de sombras cálidas.

dormir como en casa

Ha sido como siempre, sólo que desde el balcón se veía la playa de Cartagena de Indias y no los tejados del Barrio de Sants. Como en casa, pero sin estar en casa. Igual ocurre que en un viaje por Latinoamérica como el nuestro apetece, de vez en cuando, alojarte y sentirte como en casa. Dormir como en casa aunque te encuentres lejos.

Para sentirte como en casa cuando viajas, una buena opción es NigthsWapping. Si cuando llegas cansado después de todo un día de viaje lo que menos te apetece es dar las buenas noches al conserje del hotel, nada mejor que éste sistema, la primera plataforma de trueque de noches entre particulares. NightsWapping es una divertida forma de ahorrar en alojamiento cuando viajas, además de una oportunidad de tener una experiencia auténtica y local. Sólo con darte de alta entrarás en contacto con un montón de anfitriones y huéspedes en todo el mundo, lo que te permitirá dormir como en casa.

Nosotros lo hemos probado por primera vez en Cartagena de Indias. La descripción de la cena del primer párrafo es totalmente verídica. Nada de inventos. Fue una cena como siempre, como si estuviéramos en casa. Después de un viaje largo como el nuestro, llegan días en que estás cansado, en que no quieres seguir compartiendo baño en un hostel, quieres tener tu cepillo de dientes donde le corresponde, al lado del lavabo, y no recogido porque compartes baño con diferentes personas; después de tantos meses de viaje, llegan días en que no te apetece luchar contra la decoración impersonal de la habitación de un hotel, ni sentir que estás de prestado, ni sentarte en la cama porque no hay donde sentarse a leer o a mirar un plano. Por todo ello, estos días en Cartagena de Indias hemos pensado que será una buena opción probar esta modalidad de turismo colaborativo. Hemos conocido a Claudia y nos alojamos en su apartamento, para nosotros dos solos, delante del mar y con todas las comodidades de dormir como en casa.

Sin duda vamos a repetir en más ocasiones. Porque, en definitiva, a todo viajero le gusta en alguna ocasión dormir como en casa ¿Verdad?

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