Gracias Lempira, la Antigua de Honduras

Estamos sentados en un banco en el Parque Central de Gracias Lempira (la culpa quizá la tenga Stevenson con su Apología del Ocio o sólo sea el viaje). Pienso que así debía ser Antigua cuando aún no era Antigua, cuando debía tratarse de una ciudad normal con sólo su vida cotidiana. En realidad, la comparación no es gratuita. Gracias Lempira, fundada como “Gracias a Dios” por Don Gonzalo de Alvarado, fue muy importante para los españoles antes de que la Real Audiencia de los Confines se trasladara, precisamente, a Antigua, Guatemala.

La plaza de Gracias Lempira donde estamos no es una plaza espectacular. En los bancos se toma el fresco de la tarde, como un descanso necesario del caluroso día, los chicos vienen aquí a conectarse a Internet que es gratis, porque muchos de ellos no tienen opción en casa, los niños corretean sin problemas, las parejas jóvenes andan por hablar. En el centro del parque hay una cafetería en lo que antes era una glorieta. No hay turistas, no como en Antigua. Pasó una turista hace un rato, y luego estamos nosotros, sentados en este banco desde el que estoy escribiendo el post (cosas agradables de la tecnología).

La ciudad colonial de Gracias se encuentra en el departamento de Lempira. A esta zona de Honduras, en el occidente del país, aún no ha llegado el desarrollo turístico en la medida que sí lo ha hecho en la costa caribeña, como ocurre con los famosos Cayos Cochinos y las Islas de la Bahía. Aquí uno tiene la verdadera sensación de estar descubriendo un bello lugar, esa sensación de haber llegado a tiempo, antes de que se convierta en cualquier otra cosa. Podemos pensar en Gracias como la pequeña Antigua de Honduras, como si fuera Antigua antes de ser famosa.

Gracias Lempira

Gracias Lempira como Antigua pero en pequeño

Gracias tiene una plaza (esto ya ha quedado claro). Además, Gracias tiene gente muy amable. Por ejemplo, en el Café de la plaza, por la mañana, tuvimos todo un debate interesante con tres tertulianos que nos demoró más de lo que teníamos pensado, o también con los de correos, muy interesados en España, el fútbol español, y el vino de Andrés Iniesta. Es importante resaltar la amabilidad de los hondureños, porque si no, nos quedamos sólo con que Honduras es un país peligroso y violento. Además, Gracias tiene una iglesia barroca muy bonita, y todas las casas del centro son de estilo colonial, como las de Antigua, sí, con sus fachadas de colores, sus aleros volados, sus tejados de tejas y no de chapa, sus puertas en las esquinas. Además, Gracias tiene un fuerte en lo alto de la montaña, allí está enterrado, en el Fuerte San Cristóbal, el que quizá sea el único político del mundo que ha sido presidente de dos países diferentes. Juan Lindo, que por algo tenía el sobrenombre de “El zorro”, presidió El Salvador y Honduras. Además, Gracias tiene un museo histórico en una bella casa rehabilitada, con una arquitectura y una decoración únicas en la zona, junto a un jardín botánico, en el que, de veras, nosotros comimos un mango maduro buenísimo. Además, Gracias como sede de la Real Audiencia de los Confines establecida el 16 de mayo de 1544, edificio que se puede visitar, vio pasar al mismísimo Fray Bartolomé de Las Casas por sus calles, en defensa de los indígenas.

Iglesia de la Merced en Gracias Lempira

Alrededores de Gracias Lempira

Por si fuera poco, cerca de Gracias puedes disfrutar del Parque Nacional Celaque. Una gran riqueza en biodiversidad con bosques nublados y el Cerro Las Minas, que no es que sea un gigante del montañismo, pero que con sus 2.800 metros sí es el pico más alto de Honduras. Pero, aún hay más. La zona concentra un gran número de Lencas, uno de los pueblos endémicos de Honduras, que podemos visitar en La Campa, un pequeñísimo pueblo distante dieciséis kilómetros de Gracias (si utilizas transporte público como nosotros, esa distancia geográfica se convierte en una distancia temporal de más de una hora).

La Campa

La Iglesia de La Campa es una de esas  maravillas de Honduras que no puedes perderte, habla con la gente del lugar, son introvertidos y algo tímidos pero cuando se confían son muy agradables. Una buena fecha para ir es en febrero, cuando bailan el garrobo. Si prestas atención, en La Campa, de vez en cuando, se escucha algún pequeño grito ahogado en el cañón en el que se sitúa el pueblo. No os preocupéis, no es ningún acto de violencia, simplemente es que muy cerca se encuentra el canopy más extremo del país, con parada, como si fuera un viacrucis moderno, detrás de la iglesia.

ARTÍCULOS SIMILARES

0 0

5 COMENTARIOS

  1. Buah! Me ha encantado el artículo, el cómo lo has escrito. Qué grande, Alejandro. Los lugares pequeños y sin turistas son los mejores para inspirarse y sentirse uno más del país. Mezclarse con los lugareños y acabar haciendo lo mismo que ellos (como ir a chupar Wifi a la plaza) es la mejor manera de disfrutar del viaje. Precioso lugar. ¿No habéis ido al canopy?? Qué chulo!

    Un besazo y a seguir contando historias así.

    • Gracias!! Hay que chupar wifi para poder ir compartiendo el viaje!! Y luego pues te vas encontrado gente de todo tipo que hacen interesante las vivencias. El canopy no lo probamos… El presupuesto del viaje es el que es, y ya lo hicimos en Costa Rica, en la cuna del canopy, en Monteverde.
      Besos!!

  2. Nuestra montaña de Celaque( Caja de Agua) su punto más alto Cerro Las Minas mide 2849 metros sobre el nivel del mar y es lo más alto de nuestro pais

Deja un Comentario