Cruce de fronteras

Todas las fronteras producen la misma sensación de orfandad. Nuestro viaje por Latinoamérica ha pasado ya por cruzar doce fronteras, de México a Costa Rica. Y no es que multipliquemos fronteras como peces, es que más de una la hemos cruzado varias veces, como si estuviéramos saltando a la comba, de un lado a otro. Cada cruce de fronteras es lo mismo; esa sensación de orfandad, los nervios, el mismo espacio como de vacío, que parece no existir, de gente en tránsito, de gente buscándose la vida, turistas, viajeros, mochilas, pasaportes, visados ¿Quién puede dudar que el cruce de fronteras es toda una experiencia? Para muchos es sólo un desafío que consiste en llenar de sellos su pasaporte, para otros puede ser un calvario, a algunos les resulta interesante, a otros pocos incluso bello por todas las historias y personas que se encuentran.

frontera honduras

Personajes  que te encuentras en una frontera cuando viajas por carretera:

La primera vez que vimos cambistas fue en la frontera de Costa Rica a Nicaragua. Hacían sonar fajos de billetes en sus manos, cantaban los cambios con el dólar, gritaban “change, amigo” con una calculadora en la mano. Nos sorprendió por la novedad, porque en los viajes por Europa ya no hace falta cambiar dinero. Ese oficio ya no existe, no es necesario. Pero sí en otros lugares del mundo. Aunque nuestra recomendación para realizar el cambio de moneda es que busquéis una empresa de confianza, como la que puedes encontrar en el enlace.

detalles paso fronterizo

Jaladores de maletas y bultos son, sin duda, los personajes más tristes que puedes encontrar en una frontera. Son las personas más humildes, en ocasiones están tan delgados que parece imposible que puedan caminar con todo ese peso encima, y por muy poco dinero, por limosna o tarifas regateadas hasta el límite.  Su función es llevar las maletas y bultos de la salida de una frontera a las oficinas de entrada de la otra frontera, unos pocos metros.

Las fronteras en América Central están llenas de vendedores. No te preocupes si viajas sin víveres o de, pronto, te quedas sin agua fresca para beber. Hay oferta de todo tipo de alimentos y bebidas. Acuden a los viajeros que bajan del autobús para iniciar los trámites de frontera con grandes cestos de comida, con cubos de bolsitas con bebidas y refrescos embotellados. Los precios no son los más económicos, pero es un servicio de ultimísima necesidad. Y más vale pagar algo más que morir deshidratado en la fila de la frontera.

Cruzando fronteras

Cuando cruzas una frontera de entrada, inmediatamente, y como indica tu pasaporte, estás en un país nuevo. Ahora, de la frontera al lugar al que quieres ir tienes que desplazarte. Para ello a los pocos metros de cruzar siempre encuentras los servicios de autobús. Verás como los chicos del autobús te abordarán preguntándote hacia dónde vas, o directamente cantándote diferentes destinos, si alguno de ellos coincide con el tuyo, te harán que les acompañes y agarrarán tu mochila para subirla al autobús (generalmente, un destartalado vehículo con gente en su interior esperando, a no ser que prefieras los servicios privados, pero entonces a dónde el encanto de cruzar una frontera). Con el último que conocimos estuvimos un rato de charla fuera porque dentro del autobús no se podía estar por el calor que hacía. Se trataba de un muchacho hondureño que estaba en la frontera entre El Salvador y Honduras… Muy simpático y abierto. Incluso, nos explicó que había sido deportado de Estados Unidos porque se dedicaba a vender armas…

En un cruce de fronteras, hay muchas personas más que te encontrarás: Niños que no sabes de dónde salieron, mochileros que andan con guitarra y ukelele y poca mochila, taxistas, los que andan con un triciclo para llevar a los viajeros de un punto de la frontera al otro, pedigüeños, contrabandistas de productos de primera necesidad que después venden en los mercadillos, policías despistados…

Toda una cantidad de historias diferentes; pero siempre, al menos a nosotros, el cruce de fronteras deja la misma sensación. Una sensación de orfandad.

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2 COMENTARIOS

  1. A mí las fronteras me causan muchos nervios, en alguna ya fui detenida por llevar tabaco encima. Me hace sentir como que soy sospechosa de algo, aunque sea inofensiva jajajajaja Cruzar fronteras es toda una experiencia, vosotros ya debéis de estar curtidos 😉

    ¡Un abrazo! Y a seguir haciendo camino

    • ¡Que te han detenido por cruzar frontera con tabaco! ¿Sólo tabaco? ¿Seguro? Jajajajaja… Sí, lo cierto es que te hace sentir sospechoso de algo, se te queda en la cara, eso alimenta sospechas, te miran más atentamente, te pones más nervioso… Y acabas en la cárcel 😛 ¡Abrazos!

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