Seis meses y doce momentos

Un buen día pensamos que quizá el mejor plan para nuestras vidas fuese irnos a La Patagonia, y así es que, tiempo después de esa idea compartida, nos fuimos a viajar a Latinoamérica, y hoy, estamos de camino hacia el destino marcado como una gran equis, como las equis que señalan los tesoros en las novelas de aventuras. Seis meses ya de camino, y ¡Cómo pasa el tiempo! Aunque casi ya no formamos parte de él, se nos van los días de la semana inapreciables, y sólo queda el proceso natural del día, desde el amanecer a la noche, fluido. No llevamos reloj, ni una agenda, ni una rutina diaria, nuestras vidas se levantan como castillos de naipes sostenidos por la ilusión. Lo único que nos ancla son los momentos. Sabemos que el viaje es la suma de los momentos que acabarán siendo recuerdo y memoria feliz, por ello los tratamos con delicadeza, los vamos anotando en una pequeña lista. Cada uno los suyos, y los repasamos todas las noches como una oración para conciliar el sueño. Poco a poco son más. Hoy, para celebrar que llevamos seis meses en el camino, hemos decidido compartir con todos vosotros los momentos preferidos de cada uno. Hoy, seis meses después, queremos compartir lo más íntimo de nosotros, nuestros momentos especiales, aquellos que estamos seguros nunca olvidaremos. Los momentos que explican Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, nuestros momentos en Latinoamérica (por ahora…).

viajar a latinoamerica

El primer atardecer

(Cris)

Nunca olvidaré nuestro primer atardecer en Costa Rica. Fue así sin avisar, sin buscarlo. De repente nos encontramos sentados con un jugo en el malecón de Quepos, en Manuel Antonio, y el sol empezó a bajar, las pequeñas embarcaciones de pescadores regresaban al muelle y ¡Ahí estábamos! De golpe, disfrutando de un mágico atardecer, sus colores, el mar, los pescadores, todo era tan perfecto que se me ha quedado en la memoria para siempre.

mejor atardecer en Costa Rica

Llegar

(Álex)

Llegar puede ser un bonito recuerdo ¿Por qué no? Éste era mi primer llegar como un inicio –Me di cuenta de que eso era realmente especial y único, sé que no se repetirá muchas más veces. Aterrizamos en el pequeño aeropuerto de San José con nuestras mochilas y nuestras despedidas a cuestas; en la calle nos esperaba, casi una desconocida, Evelyn. Por delante toda la ilusión, y los temores, de cuando decides ir en busca de tus sueños. Evelyn acabó por convertirse en una gran amiga. Nos cuidó cuando aún estaban calientes las heridas que provocan las despedidas sentidas. Siempre recordaré su abrazo de bienvenida, fue cuando dejó de ser una desconocida para convertirse en familia, fue cuando empezó todo.

Juego de niños

(Cris)

Durante nuestros días en San José con la familia Villalobos, empezamos a buscar información sobre Nicaragua, el siguiente destino; la verdad no había mucho, pero lo poco que encontrábamos nos atraía cada vez más. No podíamos saber aún que lo que más nos sorprendería sería la amabilidad de los Nicaragüenses, sus ganas de hablar, de compartir, y cómo no, la inocencia de los niños, que lo único que buscaban era jugar y reír. En Solentiname encontramos una magia y una calidez increíbles. Uno de los mejores momentos en el archipiélago fue cuando al regresar varias horas después de una excursión en kayak por el archipiélago, Cristopher, el niño donde alquilamos el kayak, se acordaba de mi nombre y me esperaba para jugar. Corrimos y reímos durante un buen rato por toda la isla de Mancarrón, sin aliento casi pero su risa y su felicidad se me contagiaron. No tengo fotos de éste momento, porque no todo debe fotografiarse, a veces los mejores recuerdos se quedan en el alma para siempre.

Las luciérnagas

(Álex)

Estábamos en Solentiname, en la Isla de Mancarrón, y yo no era yo, era Ernesto Cardenal, era Julio Cortázar, era un primitivista, era todas las utopías del mundo juntas. El lugar… Hay lugares que tienen algo, y no me refiero al magnetismo de los polos. Es un algo como una especie de vibración que se siente en el espacio y en la luz, y se siente como cuando uno tiene una premonición ¡Estás a punto de alcanzar algo! Esos lugares son mágicos de veras. La Isla de Mancarrón, en el Archipiélago de Solentiname, es uno de esos lugares. Por la noche, en Mancarrón no hay luz, debes andar con linterna. O eso, o dejarte guiar por las luciérnagas que hay en el camino. Sé que si las sigo recordando me mantendré siempre allí.

volver a solentiname

El mejor viaje de su vida

(Cris)

Durante 10 días recorrimos Guatemala con parte de nuestra familia. Fue un reencuentro. Quisimos compartir con ellos algo tan importante como nuestro día a día en el viaje, enseñarles lo que ya habíamos descubierto y conocido de Guatemala antes de su llegada. Vivimos momentos muy especiales y divertidos. Verlas felices conociendo mundo junto a nosotros, caminando con nosotros, fue como borrar la tristeza de las despedidas. Siempre recordaré cuando mi madre, emocionada, me dijo que ese había sido el mejor viaje de su vida. También mi hermano y mi prima lo sintieron igual. Saber que este viaje ya forma parte de uno de sus mejores recuerdos me hace feliz.

familia Cris

Estrellas en la noche

(Álex)

Casi parecía que las pudiera tocar si alzaba mi brazo. Estaba en una gandula, en la cubierta del ferry que cruzaba el Lago de Nicaragua para llevarnos hasta San Carlos, hablando con Aaron, un joven nicaragüense que habíamos conocido en el puerto, y, a pesar de llevar casi veinticuatro horas sin dormir, no sentía el sueño aún. En el cielo estaban todas las estrellas de mi vida, fulgurantes, rotundas, hermosas, y giraban cuando el ferry lo hacía. En ese momento supe por qué las estrellas siempre han acompañado a los navegantes… Será una tontería, pero en ese momento me sentí unido con todos los aventureros de la Historia.

Uve de belleza

(Cris)

Nicaragua es conocida por sus volcanes, pero ver dos volcanes en una isla impacta, y más yendo en una pequeña embarcación. Ver como poco a poco te vas acercando a ellos, una imagen y un paisaje, una línea en el horizonte como una uve horizontal, cada ladera un lateral de la uve. Una uve de bello, de bonito, de muy bonitos… Me impresionó.

Perfil Ometepe

Niños en el paraíso

(Álex)

Chachahuate es un pequeño cayo que forma parte de Cayo Cochinos. Es un paraíso. Así, sin más. Lo habitan los garífunas, una etnia que se encuentra en gran parte de la costa caribeña en Belize, Nicaragua y Honduras. Nos quedamos allí como dos robinsones. Por la tarde se acercó el primer niño, después llegó el segundo, al poco, las risas atrajeron a un tercero, a un cuarto, y a un quinto, el atardecer en el horizonte, la arena blanca, el mar turquesa, hicimos castillos, dimos volteretas, hablamos. Fuimos niños en el paraíso, y eso no se olvida nunca.

En el paraíso hay gallinas

(Cris)

Cayos Cochinos ha sido hasta el momento el paraíso perfecto. Aguas turquesas, palmeras, arena blanca y lo mejor de todo, poder dormir en una isla perdidos de todos, ver el atardecer, quedarte en absoluta oscuridad y observar las estrellas…Alex incluso llegó a ver una estrella fugaz, pero no me dijo qué deseo pidió. Chachahuate recibe durante la mañana a algunos pequeños grupos de turistas que van a comer, pero justo cuando la isla queda vacía es cuando empieza la actividad y los garífunas se muestran en intimidad, como si recuperaran su verdadera vida. Los niños se bañan, buscan para jugar y en la isla se respira un ambiente relajado y, un secreto ¡En el paraíso hay gallinas!

Chiken run

(Álex)

En serio. No sabía si ponerme a gritar, o si ponerme a reí, o, sencillamente, bajarme del autobús ¿He dicho autobús? Chicken bus, así les llaman. Y reciben este nombre porque los que viajan dentro parecen pollos amontonados. En Nicaragua y Guatemala viajamos en ellos siempre para desplazarnos por libre a todos los lugares. Ya casi es una rutina, pero recordaré siempre la primera vez en Nicaragua, de Granada a San Jorge, y, en serio, casi me puse a gritar, casi me bajo, pero al final sonreí y me dispuse a vivir la experiencia de no tener que agarrarme a la barra porque la gente a mi alrededor me estaba aguantando (es pura física), a esquivar el pico de la gallina que llevaba aquella señora, a comer tajadas de plátano frito de pie, mientras escuchaba a todo volumen la música e intentaba no marearme con los volantazos del chófer. Uno se acaba adaptando a todo, quizá fuese la primera de las enseñanzas del viaje y procuro no olvidarla.

chiken

Solos en una ruina maya

(Cris)

Ya sabemos que las ruinas mayas más importantes son las más visitadas, pero eso no quiere decir que unas ruinas más pequeñas dejen de sorprenderte, además ¿Qué es o deja de ser importante? ¿Y para quién? Nuestras primeras pirámides mayas fueron las de Tenam Puente, en Chiapas. Quizá no son las más espectaculares, no son Palenque, por ejemplo; pero poder visitarlas sin nadie por medio y tenerlas como aquel quien dice, sólo para ti, hacen del lugar un espacio ideal para esos momentos mágicos en los que vuela la imaginación y retrocedes muchos siglos atrás.

Subir al ring

(Alex)

No soy un fan de la lucha libre mexicana. Lo más cerca que he estado de ser un fanático de la lucha es cuando pequeño me sentaba delante del televisor para ver aquel programa de Telecinco donde aparecían luchadores de la WWF como el Último Guerreo, Hulk Hogan, Los Sacamantecas, el Enterrador, y otros muchos… Me fascinaba más que lo que veía en el ring, las historias que montaban alrededor de la lucha. Por eso ir al Arena de México fue como revivir aquellas tardes delante del televisor, sólo que ahora era en directo. Ir a ver un combate de lucha no será lo más destacable en un viaje a México DF, y, es más, quizá sea algo friki; pero para mí fue retornar al mundo mágico de la niñez, grité, me aprendí los nombres de los luchadores, memoricé los insultos que el público lanzaba a los malos, me reí, disfruté… Sólo me faltó comprar una máscara del Hijo del Santo, pero lo dejé para otra ocasión.

Los recuerdos salvan del olvido aquellos momentos que hemos vivido con intensidad ¿Te animas a compartir tu recuerdos viajeros con nosotros? ¡Deja un comentario!

ARTÍCULOS SIMILARES

0 0