Razones para escribir un diario de viaje

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  • “No tengo caminos, sólo palabras con que soñarlos” , Josua Chavajoy.

Hay tantas razones para escribir un diario de viaje como viajeros diferentes. POr si te puede servir, éstas son las mías:

(OBJETIVO) Porque tengo miedo a que el viaje se me vaya que empecé a escribir un diario de viaje. Escribo en pequeñas libretas, la mayoría de las veces con una letra casi ilegible, no por la urgencia de anotar sino porque generalmente  escribo en autobuses y con los saltos se me va la letra para arriba y para abajo y con las curvas, para la derecha y para la izquierda. Después, al cabo de los días, releo las notas de las libretas -si no entiendo mi propia letra, nada extraño es  si tampoco entiendo mis sueños,  imagino lo que hay escrito y si coincide con la realidad o no eso ya no es asunto mío. La lectura de las notas no hace falta que sea de forma ordenada, si ni siquiera indico el día en que algo se anotó, y las transcribo volviendo otra vez al momento, convirtiéndolas en entradas que, al ser corregidas y editadas, las publico en la sección del Diario de Viaje.

escribir un diario de viaje

(LO QUE SIENTO) Porque un día quise desaparecer que empecé a escribir un diario de viaje. En él escribo sobre quién soy yo en el viaje, como una especie de autobiografía en tránsito, como unas coordenadas ficticias de un viaje real, como la verdad misma de lo que siento, como  para si un día decido volver a aparecer o volver, que para el caso es lo mismo, como para tener hilo del que tirar, rastro que seguir, huellas que buscar, caminos que arrancar. No me importa si he cambiado o no desde que publiqué aquello o lo otro, supongo que eso mejor que sea sólo un presentimiento ¿Cómo me siento esta mañana? Así suelen comenzar las notas, y a partir de ahí, un equilibrio torcido entre la memoria y el olvido de quien soy, que así es lo que siento.

(LO QUE SUCEDE) Porque nada de lo que sucede es real hasta que se escribe que empecé  a escribir un diario de viaje. Como no confío en mi propia memoria me veo obligado a anotarlo todo en mis libretas, cada uno con su culpa, y yo con la mía. Escribo lo que sucede, detalles como si fuera la lista de la compra, como si el día se pudiera resumir, como si de veras, objetivamente, pudiéramos anotar lo que va sucediendo en el viaje, en la vida. De viaje todo es tan nuevo que debes escribirlo, para que al menos una rutina nazca como fuerza de gravedad, que lo que sucede te retenga en la realidad, que lo que sucede quede,  que lo que sucede suceda.

Así, este diario quizá no sea literatura de viajes y, además, es probable que ni siquiera sea un diario, pero así son las cosas. Lo que sí es pura honestidad publicada, pública. Y así son las cosas.

 

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