San Juan Chamula, un paseo entre los muertos

Los hermanos Pedro Santiz Guzmán, María Santiz Guzmán y Manuel Santiz Guzmán, por orden, y Pascuaia Pérez Santiz, Santo Gómez Coste, María Gómez Tucni, Juana Lunez Shilan, Verónica Gómez Hernández, Manuel Gómez Tuhsni, y así muchas más cruces…  Anduve por entre los muertos y la brisa entraba entre las hojas secas y entre los huesos secos silbando el nombre de todos los muertos y la tierra estaba caliente.  Fue en San Juan Chamula, pero era otro mundo.

¿Qué ver en San Juan Chamula?

San Juan Chamula es una población del estado mexicano de Chiapas que, a pesar de encontrarse muy próxima a San Cristóbal de las Casas, la capital cultural del estado (poco menos de media hora en combi), conserva  tradiciones y costumbres propias de otro mundo, el de los tiempos prehispánicos de los mayas. Por eso uno, cuando se pregunta que es lo que va a ver en San Juan Chamula, tiene que saber que, ante todo, se va a encontrar como fuera de lugar. Es el sentir general de todo el que visita la población, pero es que es así exactamente, estarás fuera de lugar, en concreto en territorio de los chamulas, parte de la etnia tzotzil que se remonta a los mayas y que habita en el centro y norte del estado de Chiapas de forma independiente al gobierno de México con sus propias leyes.

San Juan Chamula es famoso por lo visible de su sincretismo religioso.

El diccionario define “sincretismo” como:

  1. m. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.
  2. m. Ling. Expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísticos diferentes.

Pero no hagan mucho caso al diccionario, viajen, vayan a ver y a sentir el sincretismo religioso en San Juan Chamula donde el catolicismo se fundió con la cultura maya. Nada mejor que un caso práctico, nada mejor  para un paseo por entre los muertos, nada mejor que hacer en San Juan Chamula, porque los tzotil cuidan y defiende las enseñanzas ancestrales y las siguen poniendo en práctica hoy en día.

Un paseo por entre los muertos

Tres cementerios (en realidad, en México, a los cementerios se les conoce como panteones)  tiene San Juan Chamula, uno por cada barrio y, sin duda, el más espectacular, por lo escénico del lugar, es el panteón del Barrio de San Sebastián, y es que en él las ruinas de la Iglesia de San Sebastián sirven de lápida general para todas las tumbas de cruces de colores diferentes, según sean niños, adultos o ancianos los muertos enterrados.

cementerio de san juan chamula

Algo que llama la atención del lugar es el dominio del color marrón, el de la arena y el de las hojas de pino secas (conforme se secan las renuevan por otras verdes). Y si tocas la tierra, está caliente. El calor que desprende la tierra es el de los huesos de los muertos… Lugar de los huesos ardientes, el lugar de las almas, así llaman los chamulas a los cementerios, donde la muerte forma parte de la vida, de la de los vivos,  y así los muertos siguen muy presentes en el día a día, como si lo cotidiano fuera en realidad la forma de vencer lo insalvable, como si las gallinas pudieran picotear entre las cruces, como si los niños pudieran pasar por entre las tumbas para ir al colegio, como si Cristo fuera el sol, como si te pudieras comer unos cacahuetes tan tranquilo (y así es).

Dicen que a los chamulas les inquieta la presencia de extranjeros, que no les gustan los visitantes ni los forasteros. No sé qué tanto hay de cierto en ello, porque yo anduve entre los muertos en el cementerio de San Juan Chamula, y unos niños, y también unos muchachos que andaban ayudando a arreglar unas tumbas, se acercaron con curiosidad a preguntarme de dónde venía. Algo muy diferente es que vigilen con celo sus tradiciones y otra que no sean hospitalarios y otra que no sean vergonzosos. Yo también vigilé con extremo sus tradiciones y a la pregunta de si podía fotografiar el lugar respondieron que sí, aunque sabía que debía andar con cuidado, todo lo cuidadoso que se debe ser cuando alguien te muestra su intimidad y ¿Qué más íntimo que la muerte?

Una iglesia donde tomar coca-cola

De ésta iglesia no hay fotografías. Está prohibido. Pero, si a pesar de ello, te tienta sacar alguna imagen del interior, ten en cuenta que los chamulas tienen su propio gobierno y eso significa que también tienen su propia policía, y, aquí viene la advertencia, los mayoles, que así es como se les conoce, son muy rígidos en el cumplimiento de las normas y te puedes ver metido en un grave problema si te sorprenden fotografiando el lugar.

¿Pero qué hay en el interior de la Iglesia de San juan Chamula?

Si su exterior no llamaría la atención más que cualquier otra iglesia de estilo colonial, su interior es otra cosa, en concreto, otro mundo. Un mundo al que se llega pasando por su única nave, adornada con cinco arcos de tela y donde a banda y banda se sitúan las figuras de santos y vírgenes, que une la entrada con el altar, donde no está Jesucristo crucificado como cabría esperar,  sino San Mateu, San Juan Bautista y San Juan Menor, los tres juntos acompañados en el techo, no por imágenes de ángeles ni episodios de la Biblia, sino por un águila, un buey, un jaguar y un lince pintados en el techo. En ésta nave no hay bancos, toda la superficie del suelo cubierta por hojas protectoras de pino es necesaria para los cultos. Huele a copal y a incienso. Todos los rincones son velas encendidas a modo de altares para los muertos, y murmullos como la luz oscilante de las velas, y rostros iluminados, insistentes, dolientes.

que ver san juan chamula

Los grupos de familiares, más o menos extensos, se concentran en corros, sentados en el piso, y la coca-cola  va pasando de mano en mano junto al posh o el rompope que son bebidas tradicionales y que se originan de la fermentación del maíz; incluso los niños toman un trago de su bebida gaseosa preferida, porque el gas provoca el eructo, y el eructo limpia y purifica el alma. Rezan por las almas y hablan con los dioses mientras eructan. También es práctica común los sacrificios con huevos o gallinas, con ellos, o mejor con los huevos  o los cuellos de las gallinas rotos, la enfermedad o el pecado desaparecerán. Para los chamulas las almas de los muertos son mensajeros divinos y se les suelen hacer este tipo de ofrendas para que intercedan por los vivos.

Y mientras las velas se van consumiendo, siguen los rezos y uno se embriaga del copal y del incienso que se pegan en las fosas nasales y se aturde porque no está preparado para andar entre los muertos, porque nosotros ya no lo estamos, es más, lo evitamos, pero los chamulas siguen como hace siglos atrás caminando entre sus propios muertos.

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12 COMENTARIOS

  1. Hola chicos! qué bueno leer vuestros relatos. Me hubiese gustado ver la iglesia por dentro, pero con vuestra descripción ya me puedo imaginar allí dentro. ¿Dónde dormisteis? Un abrazo desde la ciudad condal!! 🙂

  2. ¡Buenísimo! Me encantó el relato y las fotografías. Como decís ¡otro mundo!
    A mí siempre me gusta pasear entre los cementerios de los lugares a los que voy, puede parecer un poco morboso o extraño, pero dice mucho de la cultura y el lugar que se visita: el cementerio de tumbas de azulejos de Puerto Jiménez en Costa Rica, los cementerios de cruces de piedra gris celta en Escocia, y mis preferidos, los cementerios de «famosos» de París. Sobre ellos escribí un post en mi blog si os apetece echarle un vistazo.
    Un saludo de la cosmopolilla.

    • Gracias, Patricia!Los cementerios son lugares mu especiales. Nosotros siempre decimos que junto a los mercados, son los dos espacios donde se conoce de verdad los lugares visitados. Leeremos tu post porque pronto volveremos a Costa Rica y queremos ir al cementerio de Puerto Jiménez. Gracias por compartir!!!

  3. Me tenéis enganchada a vuestro viaje. Un placer leer vuestras historias. Felicidades por las fotos son mágicas!!!

    Un abrazo pareja, seguimos disfrutando de vuestra aventura en Latinoamérica!

  4. Que lugar tan especial. Los colores son espectaculares! Parece realmente un sitio único. Mucha suerte con la ruta, quizás nos cruzamos en algun lugar, estamos en contact viajeros!

    • No sabemos si es un lugar único, pero sí es un lugar de los que no te quedas indiferente y, nos atreveríamos a decir, que no te de deja igual al visitarlo. Esperamos poder cruzarnos contigo de ruta. Un abrazo y suerte en tu próxima aventura!

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