La magia del atardecer en Món Sant Benet

Las noches de verano son propicias para la magia, y si no que se lo digan a Shakespeare. En la Fundació Catalunya La Pedrera también lo saben; no obstante, es la quinta edición de su propuesta “La màgia del Capvespre” para las noches de verano, aprovechando el espacio de Món Sant Benet, el monasterio benedictino del S. X  de Sant Fruitós de Bages. Y como en la obra de Shakespeare, la historia que podremos conocer en esta nueva edición de  “La màgia del Capvespre” tiene mucho que ver con el amor y con una boda, aunque no sea la de Teseo e Hipólita como en la obra clásica, sino la de dos personajes históricos, el pintor modernista Ramón Casas y Julia Peraire, su musa.

mon sant benet

 Una historia de amor en Mónt Sant Benet

Aún veo a Julia viendo a Ramón Casas, el pintor modernista que fuma en pipa, con su sombrero, con su gabán negro, con su barba enmarcando unos ojos que ven más allá acostumbrados a transitar lienzos. La veo en el Passeig de Gràcia, cerca del domicilio de los Casas, con su flequillo moreno como testigo de que la vida solo merece vivirse con rebeldía, con la ilusión de una esperanza en un mañana aventurado que sólo se tiene a los 18 años, con esa mirada que lo es todo. Lleva tres de los posibles números de la suerte –la lotería es la definición de la suerte- cuyas cifras sumadas dan como resultado el destino de Ramón Casas y Julia Peraire y el mío: Él la conoce de algún otro retrato de algún otro pintor, pero, esos ojos acostumbrados a transitar lienzos, saben de su espíritu y quiere pintarlo, se encapricha. Ella lo conoce, y quién no conoce a Ramón Casas, y quiere toda la pasión que le imagina. A mí no me conoce nadie y –terrible- sólo les conozco desde la distancia.

Ramón Casas y Julia

Julia acabó vendiéndole el número premiado a él. Veintiséis años duró el premio, toda la vida de absenta que le quedaba al pintor que supo descrifar el destino en el boleto de lotería sirviéndose de esa mirada acostumbrada a transitar lienzos. Comprendí que nunca tendría esa mirada, no la de Ramón Casas, la mirada que ya nunca podría ser mía, y que quería, era la de Julia.

¿Qué importa lo que digan los demás? Pues sí, importa. La burguesía catalana es clasista y nunca aceptó a ninguna Julia. Es así. Ramón Casas lo sabía, Julia Peraira lo sabía, yo lo sabía, y lo sabía la familia Casas, que nunca acabaó de aceptar del todo a Julia; pero ¿Qué más da? Ramón Casas y Julia Peraira supieron vivir su amor en el claustro de Món San Benet en un romanticismo nuevo que duró lo que quisieron durar las velas, un suspiro eterno que se acaba como la vida misma.

Siempre te amó, Julia. Lo sabes; se te ve en la mirada que supo pintarte, esa que quise para mí, se ve en los más de cien cuadros que te pintó, se ve que lo sabías. Era esa misma mirada de quien, ese día en que te vi, Julia, viendo a Ramón Casas en un Passeig de Gràcia que pronto dejará ya de existir, ya sabía que, nunca más, ni él ni tú misma, seríais los mismos. Y tengo que decirte aún desde la distancia, Julia, que la mía tampoco fue la misma nunca más.

Món San Benet, un monasterio del S. X

Dos siglos en un mismo lugar conviviendo, en Món Sant Benet, el lugar del amor de Ramon Casas y Julia Peraira. Dos siglos; el románico S. X catalán que dio origen al Monasterio benedictino de Món Sant Benet y, el modernista S.XX –La Historia es simétrica- en el que Puig i Cadafalch convirtió el monasterio en residencia de verano para los Casas, cerca de la fábrica textil que tenían en el Bages.

El Monasterio benedictino de Món Sant Benet es uno de los conjuntos monásticos mejor conservados en Cataluña. A lo largo de sus muchos siglos de historia ha vivido momentos de esplendor y de decadencia, de la que, precisamente, salvó, en el año 1907, la familia de Ramón Casas. Hoy en día el Monasterio está gestionado por la la Fundació Catalunya La Pedrera, fundación de carácter privado.

món sant benet

En Món Sant Benet confluyen tradición y modernidad; un contexto histórico donde la innovación es la base de todas las actividades, que se desarrollan en el conjunto que forman tres edificios principales, el monasterio, con más de mil años de historia, la fábrica de los Casas, que es hoy en día un espacio polivalente para convenciones y congresos, y el moderno edificio donde la Fundación Alícia hace su trabajo de investigación sobre alimentación y ciencia; y dos huertos, uno de frutales y el huerto de aprender, donde pequeños y grandes pueden disfrutar de los cultivos ecológicos.

El complejo de Món Sant Benet consta además de tres restaurantes con diferentes tipologías de cocinas de alta calidad (El Restaurante Angle, por ejemplo ha recibido una estrella Michelín), jardines, el Hotel Món de cuatro estrellas y la tienda donde podrás encontrar productos gastronómicos, enológicos y culturales.

 Huertos didácticos

Món Sant Benet aprovecha su localización a orillas del Llobregat para cuidar de una serie de huertos; si en otros tiempos, la familia Casas utilizó el río para la fábrica, hoy se utiliza para regar los huertos que rodean al conjunto.

En uno de ellos, l’hort d’aprendre, se centra una de las actividades familiares de la propuesta “La Màgia del Capvespre” que nos lleva a descubrir la agricultura ecológica y una serie de productor de temporada, que se podrán probar en una cena a la fresca, con los productos de la tierra ¿Más proximidad? Directos del huerto a la mesa. Menús basados en platos tradicionales como las ensaladas de tomate y las tortillas.

huertos de món sant benet

Món Sant Benet, el espacio íntimo de Ramón Casas y Julia Peraire

La historia de amor entre Ramón Casas y Julia Peraire es el hilo conductor que Fundació Catalunya La Pedrera ha escogido para la quinta edición de “La màgia del Capvespre”.  Será la musa del pintor la que se encargará de mostrarnos Món Sant Benet. Julia es la narradora, y se apoya en diversas videoinstalaciones, proyecciones, audiovisuales y juegos de luces que transforma el monasterio es un escenario, haciéndonos partícipe de su historia de amor, y de una época, en primera persona.

La magia se encarga de mostrarnos Món Sant Benet como deberíamos descubrir todos los lugares; no en la neutralidad de una exposición, sino en todo el esplendor de los espacios que fueron vividos íntimamente.

claustro món sant benet

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Tienes toda la información y datos básicos para disfrutar de la magia del atardecer en la página de Món Sant Benet.

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