Lugares en Midi Pyrénées

Era una visita más que un viaje. Porque existen lugares a donde se va no por lo que hay sino por quién hay. Este diario no es el de un viaje, o sí, también, pero es más el diario de una visita. Llegamos al departamento francés de Ariège, en la zona de Midi Pyrénées, no por lo que íbamos a ver sino por quienes están allí. En la población de Pamiers, Sam, Laia y Tom, o Tom, Laia y Sam, o Laia, Tom y Sam, tanto monta, monta tanto, el orden de los productos no altera el resultado, todo es un conjunto y una esencia, combinaciones infinitas de amistad.

Diario de viaje

Los autores del blog y Sam

Diario de Midi Pyrénées

  • Un Midi-Pyrénées doméstico

 

Sam recoge del suelo las piezas de un mecano de madera que hace un momento eran un imperio o una ciudad futurista o una eterna vía de tren; la Frida, gata melosa, busca el vértigo de una ventana abierta; Laia habla desde un extraño acento telefónico con Tom que sigue en su rutina laboral, con sus abejas, y al que aún, en Pamiers, pueblo occità, no hemos podido ver, pero que dice que seguro que llega a la cena. Y esto es lo que tienen algunos lugares, que vas no por lo que hay sino por la gente que hay, por sus jaleos domésticos que hace tiempo no compartes… Y parece lo mismo, pero no, no lo es, es mejor, no quepa duda o como dicen por aquí “bien sur”. Este espacio doméstico es nuestra base de operaciones para conocer la zona de Midi Pyrénées, en el Suroeste francés.

  • Un infinito de color verde

 

Hoy hemos naufragado y hemos estado a la deriva en un océano infinito color verde, se llama Midi Pyrénées. A lo lejos, los Pirineos eran una quebrada línea blanca en el horizonte. Hemos estado un buen rato naufragados en el verde del paisaje. Es lo que tiene ser turista, que dedicas el tiempo a lo que más te place, ya sea en un naufragio como hoy, o en un ir y venir sobre un plano doblado en el bolsillo. Al final hemos encontrado un pecio de otro tiempo, anclado en una loma… A él debemos habernos salvado, un pecio sostenible, como lo es el turismo de la zona, como lo son sus actividades en plena naturaleza. La zona de Midi Pyrénées es todo un espectáculo permanente de paisajes.

lugares de midi pyrénées

Lugares de Midi Pyrénées

  • Jugando al parchís en Toulouse

La ciudad de Toulouse, capital de Midi Pyrénées, se nos ha antojado como un pequeño tablero de parchís, y hemos ido saltando de casilla en casilla según el destino de los dados lanzados; el reflejo en el escaparate de una de sus muchas librerías, un cura en bicicleta, la infinita bóveda de la Catedral de los Jacobinos, unos chavales que han improvisado un campo de fútbol entre esquina y esquina, la filmoteca, el signo del zodiaco diciéndonos el futuro en la Plaza del Capitolio, la rivera del río Garona como una primavera temprana y los jardines que esconden a Saint Euxepery. Podrías pasear toda la vida en una ciudad como ésta.

calles de Toulouse

Calles de Toulouse

  • Mercadillos y jazz rural

Cuando despertaron, los hippies todavía seguían allí. En lo más rural de Midi Pyrénées, cada sábado hay mercado. Fue en Saint Girons, que tiene una estación por donde ya no circulan los trenes, donde pudimos ver a Janis Joplin; andaba en su salsa, disfrutando de la libertad entre puestos de verdura ecológica, ropa, quesos… Sam también disfrutó lo suyo ¿Qué es lo suyo? Todo tipo de instrumentos musicales que el vendedor ambulante hacía sonar a criterio y deseo de su pequeño pero autoritario dedo, que iba señalando atraído por el sonido que imaginaba, por su forma y colores, producirían.

El río pasa por el centro del pueblo, y su sonido, aunque es de otro tiempo, como lo son los hippies, sigue sonando y suena igual de bien. Suenan cálidos como el roce de la aguja sobre uno de los vinilos antiguos que se vendían en la tienda de antigüedades.

hippie

Hippie rural

  • Naturaleza,jazz y abejas

Un día perfecto; ha sonado jazz en directo mientras llovía y un carrusel iba girando en medio de la plaza de Mirepoix con una eterna sonrisa. La mujer nos ha preparado unas galettes bajo el pórtico y justo un poco más allí unos vendedores de trombones se desayunaban con una botella de vino, entre gota y gota, un trago de trombón.

Más tarde ha escampado, como lo hace el enjambre de abejas de Tom. Nos hemos vestido de astronautas en el verde de Midi Pyrénées y hemos notado el seseo dulce de la naturaleza arremangándose en los paneles por donde andaba una reina algo introvertida que después de insistirle mucho nos ha saludado ligeramente.

abejas

Las abejas de Tom

  • Un castillo medieval en Foix

Entre todos los castillos famosos de Midi Pyrénées teníamos cerca el Castillo de Foix. Todo piedra sobre piedra, fantasía medieval y calcárea con sus torres cuadradas recortadas en la peña, en lo alto, en el horizonte de una historia pasada. Subimos arriba, a los pies de la fortaleza, dejando, entre grutas que tejen de secretos su base, los tejados de Foix abajo a lo lejos, cerca del verdor de los bosques occitanos, como en un mar de tejas rojizas, y estaba cerrado y, de nuevo, las defensas, esta vez horarias, impidieron que los extraños entraran al interior.

foix

Vistas desde el castillo de Foix

  • Hasta luego Midi Pyrénées

Hay lugares que no se conforman con que te vayas; te vas, pero ellos no quieren, y como no creen que puedan retenerte –se menosprecian, sin duda- se cuelan en tu equipaje y se vuelven en parte contigo. Lo descubrimos al llegar, al desmontar la mochila, punto final de todo viaje. Entre nuestras ropas estaba la camiseta de Sam, los Midi Pyrénées se vinieron con nosotros, y tendremos que volver para retornarlos a su lugar de origen, no vaya a ser que alguien se dé cuenta y nos obliguen a repetir todas las reducciones del atlas.

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