El estilo de Cádiz

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  • Una mirada para descubrir Cádiz

Cuando llegó el correo de Luis, que junto a Nadia son los responsables de Vaivén GTC, no pude más que aceptar su propuesta. Sentir, más que conocer Cádiz, a través de sus gentes, sus costumbres diarias, sus tradiciones, inquietudes y felicidades, no dejaba de ser un reto apetecible. De nuevo el vértigo de un viaje. Responder sí, me llevó a conocer el estilo de Cádiz, el #cadizlifesyle.

Todo viaje es un desplazarse, y allí me encontraba yo, en el tren desde una lluviosa Barcelona, hojeando el programa que nos habían facilitado y observándome en el reflejo de la ventana, cómo cambias cuando viajas, escribiendo en un pequeño diario que se convirtió en un diario real de ficción.

Vistas de Cádiz

Vistas de Cádiz

 ¿Cómo sentir y qué ver en Cádiz?

Llegar a la ciudad de Cádiz, a través de su estrecho istmo, como una Venecia entre dos mares, es la revelación de que estás llegando a un lugar especial. La mirada no es ver, es sentir. Y el estilo de Cádiz no se ve, se siente. Así que mejor que qué ver en Cádiz, te descubrimos qué sentir.

Los barrios de Cádiz

Todas las pasiones tienen un inicio y un origen, las de Cádiz empezaron donde hoy en día está El Barrio del Pópulo, el corazón de la ciudad, el barrio que vio asentarse progresivamente a fenicios, púnicos, romanos y árabes y que fueron modelando el carácter y la especial forma de entender la vida que tienen hoy los gaditanos. Para empezar a sentir Cádiz hay que adentrarse en este barrio peatonal, pavimentado con los lastres de los navíos que llegaban a Cádiz, entre el Ayuntamiento y la Catedral, cruzar el Arco del Pópulo, la puerta norte de la muralla de la antigua ciudad y dejarse llevar por sus calles.

El Nazarenos, patrón de Cádiz

El Nazarenos, patrón de Cádiz

En Cádiz, las pasiones se escenifican con la Semana Santa y el flamenco. Por eso hay que allegarse, verbo viajero por excelencia, al Barrio de Santa María, en el arrabal de la antigua ciudad, donde creció desbordando la antigua muralla, más allá de Puertas de Tierra. El Barrio concentra el sentir de ambas pasiones; como cuna del cante, la mítica Peña Flamenca de la Perla de Cádiz, y la Iglesia de Santa María, donde se encuentra el Nazareno, el Cristo popular de Cádiz, Regidor Perpetuo de la ciudad, uno de los pasos más importantes en Semana Santa y en cuyo convento de clausura se conservan como un tesoro un zócalo de azulejos holandeses del siglo XVII.

Azulejos de Santa María

Azulejos de Santa María

Los atardeceres de Cádiz

Los atardeceres de Cádiz deberían ser Patrimonio de la Humanidad, y no exagero… Aunque igual, pero eso es lo que tiene enamorarse ¡Y cómo no! El momento del crepúsculo de la tarde es cuando la belleza del cielo te coge desprevenido, a contrapaso, y de pronto te agarra como una de las sirenas de Ulises y ya no puedes escapar. El momento del crepúsculo es un monumento ¿Dónde disfrutar de los mejores atardeceres de Cádiz?

atardecer en la caleta

Sus cielos en el atardecer son para sentirlos; ya sea paseando por la Alameda de Apodaca, sobre las Murallas del Baluarte de la Candelaria y con vistas al Golfo de Cádiz, sentado bajo uno de sus ficus gigantes, en alguno de sus bancos de azulejos y con la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen a nuestras espaldas; en el Campo del Sur, lo más parecido a ir al Malecón de la Habana sin viajar a Cuba, con las vistas a lo lejos de la cúpula de la Catedral, la Torre del Sagrario o del Teatro Romano; en la Playa de la Caleta, la única de las playas del Casco Viejo, junto al Barrio de la Viña, esa playa tan de Paco Alba, el comparsista gaditado; o mi favorita, sobre el Puente de Carranza, con el Castillo de San Sebastián de fondo, en una tarde de viento con el mar azotando el rompeolas y la luz dorada del atardecer creciendo en violetas. La originalidad, pero, no estará en la foto, está en el cielo, cada día diferente, infinito en sorpresas y colores. Infinito en belleza.

Atardecer de Cádiz desde Puente de Carranza

Atardecer de Cádiz desde Puente de Carranza

El día a día de Cádiz

Las mayores pasiones pasan desapercibidas en las rutinas, por ello es tan importante saber mirar en los mercados y en las plazas, donde se pasean los días.

El Mercado de Abastos de Cádiz, conocido como “La Plaza”, y construido en lo que fue el antiguo huerto del Convento de los Descalzos, es en sí mismo todo un mundo, todo Cádiz concentrado entre la gente que acude a hacer la compra; entre los productos, atún fresco, caracoles, tagarninas, mantecas, espárragos, camarones para tortillas; entre los vendedores que proclaman género como si fueran versos. Un movimiento continuo y una pasión por la vida que se siente en cada uno de los rincones. Así que lo mejor que se puede hacer es ir de buena mañana y en una de esas, como quien no quiere la cosa, comprarse unos churros, si en lo de la guapa, mejor, cortados de las espirales, y tomárselos con un chocolate o un café en alguno de los bares cercanos y ver cómo la gente va desprendiendo sus pasiones y seguirles el rastro imaginando.

Pescado en el Mercado de Abastos

Pescado en el Mercado de Abastos

Cerca del Mercado, tras el imponente edificio de ladrillo rojo de Correos, se encuentra la Plaza Topete, uno de los centros neurálgicos de Cádiz. Pero si vas de visita a la ciudad y necesitas que alguien te guíe, mejor pregunta por la Plaza de Las Flores. Es lo que tienen las pasiones, que buscan cómo nombrar mejor, y Plaza de Las Flores le queda mejor que bien a un lugar se llena de color por los numerosos puestos de venta de flores. Si necesitas compartir las pasiones busca los dos buzones gemelos que hay en la plaza, que son leones, en realidad, y que pareciera que están para proteger a los que llegan al lugar atraídos también por las muchas freidurías que hay en la zona a por un cucurucho de fritura variada.

Cádiz desde las alturas

Hubo un tiempo en el que las pasiones partían y llegaban de ultramar; fue la época floreciente en el Cádiz del siglo XVIII, el comercio propiciaba el intercambio de mercancías e ideas en un trasiego sin parar. De aquella época quedan a modo de testimonio, y como uno de los elementos más característicos de la arquitectura gaditana,  las casas de los comerciantes con sus azoteas, en la que los niños solían jugar a hacer volar sus cometas, y más arriba, su torre mirador que servía para controlar el tráfico marino de la bahía… Ya se sabe, las pasiones, y más las que tienen que ver con el bolsillo, mejor tenerlas controladas.

Torre Tavira de Cádiz

Torre Tavira de Cádiz

Aunque actualmente existen 129 torres miradores, todas ellas son privadas, a excepción de la única que sí se puede visitar, la Torre Tavira. Una visita imprescindible si se quiere disfrutar de la marea blanca que son las azoteas de Cádiz y de, como si tratara de un truco del Melquíades de Gabo en Cien años de soledad, de su cámara oscura, un juego óptico que mete 360 grados de la ciudad en una habitación para sentir Cádiz.

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4 COMENTARIOS

  1. Muchas veces, a la hora de planear un viaje, se nos olvida toda la riqueza cultural y paisajística de España. Gracias por el post, que nos ha recordado lo cerca que tenemos sitios tan espectaculares como puede ser Cádiz y ¡Enhorabuena por las fotografías!

  2. Gran artículo y muy acertado el título, la verdad es que fue un placer compartir contigo cada calle de la ciudad gaditana. Desde mi punto de vista un tesoro y una joya por descubrir dentro de España!!!.

    Jesús
    Vero4travel

  3. Hola José Luis!

    Quería hacerte un pequeño apunte. El puente Carranza es un puente moderno (de los 60) y levadizo que une la ciudad con Puerto Real, lo que señalas como “puente Carranza” es en realidad el Paseo Fernández Quiñones, desde donde se accede al Castillo de San Sebastián. Justo antes de llegar al mismo se encuentra el “Puente Canal”, desde donde se tiran al mar los chavales en verano.

    Me alegro que disfrutaras tanto -y sintieras- tu paseo por mi ciudad. Muy buenas recomendaciones.

    Un saludo!
    Pablo

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