Paseo por Las Ramblas de Barcelona

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Atracciones y lugares de interés de la calle más famosa de Barcelona.

Dormir en una habitación de hotel en tu ciudad es una excentricidad que todos deberíamos experimentar; o, al menos, eso es lo que pensábamos mientras preparábamos esta entrada del blog, en la habitación del Hotel Acta BCN40, ya de noche, después de haber jugado durante el día a ser turistas en nuestra propia ciudad. La localización del hotel, en pleno Raval, nos permitía una incursión atrevida por el centro turístico de Barcelona: La Rambla.
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Guía de La Rambla para turistas y no tanto

No es una, sino cinco

En realidad, La Rambla de Barcelona es una sucesión de ramblas (por eso popularmente se la conoce como les Rambles) que va desde Plaza Cataluña hasta Colón, desde el centro de la ciudad, al mar, camino alegórico pavimentado por ondas marinas. El conjunto de hasta seis ramblas constituye un paseo lleno de atractivos ¿Qué ver en las Ramblas de Barcelona?
 
Las Ramblas de Barcelona
 

Fuente de Canaletes

La parte más alta de las Ramblas nace en Plaza Cataluña. En esta zona, la Rambla de Canaletes, siempre animada, concurrido punto de encuentro, curiosa manía la de los barceloneses quedar en un punto tan multitudinario, encontramos la famosa Fuente de Canaletes ¿Qué decir de ella?Pues que cuenta la leyenda, no sabemos, como toda leyenda, hasta que punto real, que quien bebe de ella vuelve a la ciudad; pero por si acaso no está de más.
Curiosamente cerca, hay otro punto para buenos bebedores, la mítica coctelería Boadas, local esquinero con Tallers que hizo famoso el músico Cugat y la gauche divine catalana.

Un reloj oficial

Antes de preguntar qué hora es, si es que no tienes reloj ni llevas encima un móvil que la indique, lo mejor que puedes hacer es pararte enfrente del antiguo edificio de la Real Academia de Ciencias y Artes, en la rambla de los Estudios, hoy sede del Teatro Poliorama. En su fachada, y desde 1891, hay un reloj que marca la hora oficial de Barcelona.
La hora oficial de Barcelona

Flores y otras exposiciones

La zona más floreada sin ser un jardín de Barcelona. No es una adivinanza, en esta zona de La Rambla de Barcelona se concentran los quioscos de flores, que en el siglo XIX constituían la única zona de la ciudad donde se podían comprar pétalos y demás objetos florales.
En esta zona también se plantan las estatuas humanas que buscan a través de la fantasía algunas monedas. Y algo más abajo, el Palacio de la Virreina. El antiguo palacio es hoy un centro de la imagen, centro de exposiciones culturales del Instituto de Cultura de Barcelona.
Quiosco de flores

Un Mercado y otras curiosidades

Esta parte de la Rambla también es conocida como la Rambla del Centro, nombre que le viene perfecto, porque es de las Ramblas, la que concentra más puntos de interés, una mano perfecta, un póquer de atracciones turísticas.
La Boquería, el famoso, mercado de Barcelona es en sí mismo un espectáculo. Espacio aún habitado tanto por turistas como por barceloneses, confluyen todos buscando un placer, el de la pecata minuta, el gastronómico, el de los sabores, tanto de los puestos que los venden, no perderse el más antiguo, como las pequeñas barras que cocinan el producto fresco que tienen al lado.
Ambiente de la Boquería

Un mosaico desapercibido

La multitud de paseantes trasiega el pavimento, arriba y abajo, muchas veces sin mirar el suelo que pisa. Pero en esta parte de las ramblas hay que mirar al suelo; en él hay un mosaico del artista Joan Miró, y no es que la ciudad de Barcelona no encontrara mejor lugar que este, la prueba es el mosaico de bienvenida en el aeropuerto del Prat, sino que el artista lo quiso ahí, en un íntimo caminar con los barceloneses. Un cosmos de colores elementales a modo de alfombra infantil para regocijo de los más atentos.
Mosaico de Joan Mirò

Una plaza que no quiere se real

La Plaza real de Barcelona es la puerta que nos lleva de La Rambla al Barrio Gótico; de forma trapezoidal, pero en un juego sutil de líneas, y como en un espejismo mágico, se muestra rectangular. Sus palmeras eternas y despeinadas de aire colonial y el secreto de las farolas de seis brazos que diseñó Gaudí, llenas de simbología masónica que pasó desapercibida a los censores de Franco.
Lugar canallesco por excelencia de la ciudad, con locales nocturnos emblemáticos como Sidecar o el Jamboree Jazz & Dance Club. Imprescindible si se visita la ciudad con ánimo noctámbulo.
Plaza Real de Barcelona

Un palacio esquivo

No forma parte de la naturaleza de los palacios y castillos el pasar desapercibidos; pero el Palacio Güell quizá sea la excepción, situado cerca de la esquina de La Rambla con la calle Nou de la Rambla pareciera que juega al escondite con el visitante. Aunque se trata de una falsa modestia, con la imaginaría de su fachada, difícil pasar sin llamar la atención. Con una recargada estética orientalista, como si bebiera de los aires de puerto que tiene cerca, y de donde vino el dinero para su construcción, en la valija de uno de los afamados indianos que fueron a hacer las américas, Eusebi Güell i Bacigalupi, conde de Güell, resulta una atracción de lo más singular.

Un dragón chino

Que la publicidad se hace para permanecer en el recuerdo es algo que sabe cualquier publicista que se precie; lo que no es tan obvio es que hay publicidades que pierden su intención con el paso del tiempo y quedan sin contenido, sólo concepto, sólo imagen. Así le sucedió en algún momento al dragón chino de La Rambla, que fue diseñado como reclamo de una antigua casa de paraguas y que ha quedado como feroz guardián de todos los secretos y misterios de un hombre, que en un tiempo, hizo fortuna vendiendo paraguas.
El dragón chino de Barcelona

Ilustres ramblistas

Quizá uno de los elementos patrimoniales más importantes de La Rambla de Barcelona sean sus personas, en el argot barcelonés, los ramblistas. Una especie de salón de la fama, los ramblistas de honor, título que se otorga por la ciudad; algunos más conocidos, como Antoni Tàpies, Ferrán Adrià o Manuel Vazquez Montalbán, y, otros, menos conocidos para los foráneos, como la sin par, la cómica, Mary Santpere, de ilustre familia del vodevil en el Paralelo (otra de las calles famosas de Barcelona).
Ramblista de honor

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7 COMENTARIOS

  1. La Rambla me gusta mucho! Es verdad que es el típico sitio de turistas, pero bueno, al fin y al cabo los turistas van a los sitios chulos, ¿no? Me quedo con la Boquería (ese mercado me encandila siempre con sus olores y colores) y con el mosaico de Miró, porque nunca antes había reparado en él, así que estaré atenta en la próxima ocasión 🙂

  2. Después de años viviendo en Barcelona, el otro día me fijé por primera vez en ese mosaico de Miró. Supongo que lo había visto y pisado mil veces, pero nunca le había prestado atención… También me gusta mucho caminar redescubriendo esos pequeños detalles que a veces se escapan. La Casa dels Paraigües me encanta 🙂 Un saludo!

  3. Las Ramblas… nunca te las terminas. Yo acabo de descubrir lo de la hora oficial, por ejemplo. Un buen plan es simplemente sentarse y ver pasar al personal, disfrutar del variopinto paisaje humano.
    El mosaico de Miró es una pasada. En realidad es una obra que forma parte del conjunto ideado por el artista para dar la bienvenida a los visitantes de la ciudad. Así tenemos el mural del aeropuerto (aire), la escultura «dona i ocell» en el Parc de l’Escorxador (tierra) y el mosaico del Pla de l’ós en Las Ramblas (mar). ¿Mola no? 🙂
    Escribí un artículo de ello por eso me sé al dedillo 🙂
    Salut!

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