Guía del viajero en Caldes de Montbuí

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El pueblo más caliente de Cataluña

Hay lugares singulares; Caldes de Montbuí es uno de ellos, y está muy cerca de Barcelona, vale la pena hacer una excursión para tomar la temperatura a este tesoro geológico.
En 1867, Cayetano Cornet y Mas escribió la Guía del viajero en Caldes de Montbuí y San Miguel del Fay, que recoge hoy en día en forma de facsímile la editorial Clàssics Rescatats. Le brindamos homenaje con el título de este artículo y rescatamos, como hiciera él en otro tiempo, lo más importante para ver y hacer en Caldes de Montbuí.
Atrévete a abrir los secretos de Caldes de Montbuí

La cultura del agua termal

El agua es el elemento fundamental para la vida; en el caso de Caldes de Montbuí, además, se trata del hilo conductor de todas sus historias. Desde tiempo de los romanos, la vida en este pequeño pueblo gira alrededor de los balnearios de agua termal. La toponimia del lugar así lo revela: Caldes tiene que ver con baños de aguas minerales calientes y con la acción de caldear, calentar, recalentar, acalorar… Subamos un poco la temperatura.

La Font del Lleó y otras fuentes que hierven

Sólo un animal noble y fiero es capaz de guardar el secreto de un agua que brota del interior de la tierra después de diez mil años desde que cayera como lluvia y a setenta y cuatro grados constantes de temperatura, el agua más caliente de España y una de las más elevadas de Europa. Núcleo de la vida popular, hasta la fuente, aún hoy en día, se acerca la gente a coger agua para cocinar o lavar y, como preciado producto de belleza medicinal.
Font del Lleó a Caldes

Hay otros surtidores de agua termal públicos; podemos encontrar la Font de la Canaleta, en la calle del General Padrós o, en la Plaza de la Iglesia, la Font de L’Ángel. Los cuarenta y ocho grados de temperatura con los que brota la primera, o los sesenta y cinco, de la segunda, se nos antoja poca cosa con el récord de la fuente-símbolo de Caldes, la Font del Lleó.
Font de l’Angel a Caldes

Lavaderos populares

Un tesoro no se derrocha por abundante que sea, els calderíns, que es como se conoce a los de Calders, aprovechan el agua que brota de sus fuentes para menesteres importantes: Regar las huertas que rodean el pueblo, a las hortalizas les sienta estupendamente bien el agua termal, y llenar los lavaderos popularesconstruidos durante el siglo XIX, agua caliente y limpia, renovada cada día, para hacer la colada y, digámoslo finamente, sacar lustre también a los rumores y andar en dimes y diretes.
El agua termal de Caldes

Se pueden visitar, y utilizar, los lavaderos de La Portalera o el de La Canaleta.
Lavando ropa en la Portalera
Encuentro

Aún es posible ver lavar a mano en Caldes

Balnearios, modernismo e ilustres

Caldes de Montbuí vive durante el S. XIX la época dorada de los balnearios como una de las estaciones balnearias de Europa más importante; contaba con hasta nueve establecimientos e ilustres visitantes como la reina Isabel II y su madre M. Cristina, artistas como los pintores Mir y Gispert, o, incluso, futbolistas de la talla de Kubala o el mítico Ramallets, del FC Barcelona.
Exposición en el Museo Thermalia de Caldes

Personajes ilustres que visitaron los balnearios

De aquella época hoy podemos visitar las salas reformadas del comedor y de las cocinas del antiguo balneario de Can Rius, el que fuera uno de los más prestigiosos de la época. En El Espacio de Can Rius podremos acariciar la luz de otra época, la del esplendor del noucentisme catalán. Y si se trata de vivir otras épocas, el pasillo termal del Balneario Broquetas es una máquina del tiempo que nos lleva a la atmósfera dorada de azulejos, mobiliario y detalles del Modernisme.
Galeria dels Vitralls, Can Rius 
Balneario Broquetes

Detalles para el relax

Los Romanos y sus termas

Los romanos y su espíritu práctico hicieron del asombro de un agua caliente y mineral un tesoro; y si a priori, agua a punto de hervir puede ser un contratiempo, ellos, mirando el lado brillante de la vida, lo convirtieron en un valor añadido.
Las Termas Roamanas de Caldes
De aquel genio propio de ingenieros idealistas quedan las termas mejor conservadas de la península. En pleno centro del casco antiguo, en la Plaza de La Font del Lleó, podemos visitar el espacio más emblemático de todo el conjunto termal medicinal de la época romana que se ha descubierto en Caldes de Montbuí. Y si en una época las termas se perdieron como cimientos de arquitecturas más modestas e incluso se le dieron usos tan distintos al beneficio termal como el de prisión, hoy ha sido declarado bien cultural de interés nacional.

Tres secretos de un tesoro

Los tesoros suelen estar acompañados de secretos; así le sucede al tesoro termal de Caldes de Montbuí, que esconde algún que otro secreto: La segunda mejor colección nacional de arte de Picasso, un museo romántico, y uno de los mejores ejemplos de arte barroco catalán ¡Poca cosa!
Si toda visita a Caldes de Montbuí debe comenzar en el Museo Thermalia, centro temático sobre la cultura del agua termal que nos brinda un guión para todo aquello que después vamos a descubrir en la villa antigua, la sorpresa llegará con la exposición permanente sobre uno de los visitantes ilustres de Caldes de Montbuí, el artista Manolo Hugué, que llegó a la villa en búsqueda de solución a problemas de reumatismo, y que era gran amigo de Pablo Picasso. Éste intentó ayudar económicamente a la familia de Hugué, enviándoles algunas obras de arte que vender; pero ellos las conservaron todas. Así hoy, Caldes de Montbuí guarda el secreto de más de un centenar de obras de diferente tipología de Picasso.
Manolo Hugué

La Historia siempre es pública, pero lo interesante es la intrahistoria que dijera Unamuno, y, ésta, suele ser privada, camuflada en lo cotidiano, en el día a día. Caldes de Montbuí, pero, tiene en Can Delger, Museo romántico, un bello escaparate de esta historia más pequeña, que es, por otra parte, la que configura aquella otra que se escribe en mayúscula, la Historia, en concreto aquella que vivió la familia Delger desde 1765 y durante siete generaciones diferentes. Objetos, utensilios, arte y mobiliario que evocan un tiempo pasado.
Entrada al Museo Delger

La Iglesia Parroquial de Santa María, de arquitectura gótica, encierra otro de los secretos de Caldes de Montbuí. Tiene en su portalada principal, una de las muestras más importantes del barroco catalán, unas espléndidas columnas salomónicas que nos transportan a otro mundo de fantasía.
Columnas salomónicas

Cuestiones del paladar

Un lugar que sabe cuidar tan bien del cuerpo, no debe olvidar el paladar, la otra puerta desde la que se cuida el alma.
Caldes de Montbuí es rica en productos de primera calidad: Los famosos carquinyolis, un postre a base de almendra, el mató, licores como el anís de naranja o las flors del Remei, embutidos de Caldes como la llonganissa. Todo ello tocado, en alguna fase de su producción, por la mágica actuación del agua termal de la villa.
Carquinyolis de Caldes
Antigua producción de licores
Así, alrededor de tal muestra gastronómica, podemos encontrar familias como la Sanmartí, que lleva desde 1700 haciendo pasta, fideos  y galets. Nueve generaciones actuales que siguen haciendo como siempre, la que seguramente es la pasta más famosa de Cataluña ¿Quién se lo iba a decir al señor Isidro Sanmartí que a finales del siglo XVII, hacía pruebas con la masa de harina, en su molino? Hoy en día se puede visitar el local de los Sanmartí con visitas guiadas a través del producto y de la historia de Caldes de Montbuí.
Historia y éxitos de Sanmarti

La pasta más famosa de Cataluña
Sin duda, una experiencia que no debe faltar en tu visita a Caldes es sentarte en una de las mesas del Restaurante Robert de Nola. Más que sólo comer, de la mano del antropólogo Robert de Nola, se trata de una experiencia gastronómica a partir del producto local, pero cuya elaboración y presentación es capaz de llevarnos, por ejemplo, y dentro de las jornadas gastronómicas de cocina romana que se desarrollan durante los meses de marzo, a la época en que los romanos descubrieron el agua termal de Caldes de Montbuí.
Robert de Nola es un reflejo del buen hacer de Caldes

Un gusto del paladar

Algo más informal, y muy en la tendencia actual del Gin-tonic, podemos encontrar en el establecimiento del Hotel Vila de Caldes, el Burguer & Gin Tònic. Una estupenda oferta de hamburguesas: La clásica, la de manzana y cointreau, la de mermelada de pimiento, de bolets, foie,  o con gusto a verdadero Gin Tònic ¿Necesitas más?Sus postres son consistentes, golosos y en buenas dosis…

Dónde dormir

Si llegas a Caldes de Montbuí no sólo como escapada o excursión desde Barcelona, si lo tuyo es el turismo de relax, si lo que buscas es un masaje anti-estrés, una piscina termal, una ducha cervical o filiforme circular, o un vaporárium, un linfático o un intensivo facial, sin duda, has llegado al lugar adecuado. Caldes de Montbuí tiene una buena oferta de hoteles balneario donde alojarte: El Broquetas, en pleno centro del núcleo antiguo, el Termes Victòria o el Hotel Balneari Vila de Caldes.
Un marco natural para disfrutar de la naturaleza
Pero si lo que quieres es alojarte en un delicioso entorno natural, entonces el Camping El Pasqualet, tiene lo que buscas; un punto de partida perfecto para pasar unos días en familia disfrutando, porqué no, además de los balnearios de Caldes de Montbuí, de la naturaleza y el senderismo del Vallès Oriental. Servicios como la zona wi-fi, alquiler de bicicletas o quads, e instalaciones de primera hacen del Camping Pasqualet, además del trato de su personal y amabilidad, experimentada en primera persona por nosotros, de un alojamiento de lujo.

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2 COMENTARIOS

  1. Me ha encantado. La verdad es que Caldes es chulísimo, y estando tan cerca de Barcelona, me sorprende que no tenga más turismo. Voy a pasarle este enlace a gente de ahí, para que vean lo bien que se habla de su pueblo.
    Preciosas fotografías! 🙂

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