Un fin de semana en Dublín

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Y cinco razones para visitarla

Irlanda | Dublín ciudad

Dublín es un destino perfecto para pasar un fin de semana viajero y entretenido. Uno de esos lugares a los que debes ir dispuesto a callejear. Te explicamos lo imprescindible, lo que no puedes perderte de Dublíny recuerda, según dicen, en Irlanda “No hace mal tiempo, simplemente no tienes la ropa adecuada”.

Puertas georgianas de Dublín

Más allá de las esencias de Irlanda ¿Qué hacer en Dublín?

Pasear por los parques de Dublín
Si quieres disfrutar de la ciudad como un auténtico dublinés debes conocer los parques de la ciudad. Dublín tiene algunos parques realmente asombrosos, y una ciudad que cuida tanto y tan bien de los espacios verdes merece toda nuestra admiración y simpatía.

Disfrutando del parque en Dublín
Una alfombra verde

Uno de los parques más antiguos de toda Irlanda es el St Stephens Green. En pleno centro de la ciudad, puedes llegar a él desde Grafton Street, una de las calles más animadas de Dublín. Lo reconocerás al llegar porque en toda su valla exterior hay centenares de artistas que cuelgan sus obras a modo de un intenso collage de color y que resaltan con la amplia cortina verde del parque tras ellos.

Saint Stehen’s Green
Tiempo de arte

Algo menos concurrido, el Iveagh Gardens es uno de esos rincones casi secretos que tiene la ciudad de Dublín. Mucho más tranquilo para una de las aficiones preferidas de los dublineses: Hacer un picnic en el parque sobre la mullida alfombra verde del césped.

Un rincón en Iveagh Gardens

El Merrion Square encierra una grata sorpresa. Paseándolo podrás encontrarte, en pose relajada y contemplativa, al dandi más famoso de la historia, el señor Oscar Wilde. Su estatua nos recuerda que la vida sigue siendo un juego al que no nos debe dar miedo jugar.
Y si no fuera suficiente. Y como curiosidad, Dublín tiene el parque más grande de Europa, el Phoenix Park, que con sus más de setecientas hectáreas resulta todo un bosque vallado.
Ir a la biblioteca
Las bibliotecas, esos tesoros llenos de tipografías, todas ellas deberían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad, tienen en Dublín dos exponentes de lujo.

Monumental Trinity College
Quizá una de las bibliotecas más fotografiada y reconocida por su belleza, se encuentra en el Trinity College. La biblioteca del Trinity College custodia uno de los manuscritos ilustrados más bellos del arte medieval, el Libro de Kells. Pero esta biblioteca, mucho menos secreta que la del Nombre de la Rosa, y por fortuna menos mortífera, tiene otro tesoro además del Libro de Kells: La bellísima sala larga. Todo un altar al saber y a la cultura donde comprender aquello explicado por Borges en La Biblioteca de Babel: “No hay, en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos.”.

Cola para ver el libro de Kells
La biblioteca del Trinity College

Otra biblioteca de gran belleza es la que se encuentra en la National Library of Ireland, que custodia bajo una cúpula de escayolas y guirnaldas florales neoclásicas, toda la cultura impresa irlandesa. Aquí también podrás acceder de forma gratuita a diversas exposiciones y, cómo no, acudir a su cafetería para degustar un buen café literario.

Cúpula de la National Library or Ireland

Pupitres de estudio
Conocer gente
Es famoso el carácter abierto de los irlandeses (uno más de los tesoros de la Isla Esmeralda está en su gente). Una buena forma de tomarle pulso a eso de que los irlandeses son los latinos del norte es, seguramente, pasear por sus calles.
La arteria principal en la topografía urbana de la ciudad es Grafton Street, la calle más famosa de Dublín. Tumultuosa vía peatonal adoquinada y llena de comercios que dan más color, si cabe, a la calle, que va desde el Trinity Collage y desemboca justo en St. Stephens Green. Su animación y variedades peculiares de gente, como los hombre-anuncio son todo un monumento por sí solo. En esta calle podrás saludar a la pescadera más famosa del mundo, la bella Molly Mallone.

Animación en Grafton Street

Visitar a Molly Mallone para volver a Dublín

Más al norte, pasado el río Liffey se encuentra la avenida más ancha de Dublín, O’Connell Street que con sus más de cuarenta metros de ancho poblados de esculturas es la calle principal de Dublín. Destaca en ella el Spire, que con 120 metrosse proyecta hacia el infinito del cielo dublinés, la escultura de Joyce, que impasible observa a la gente pasar y aguanta con paciencia estoica, digna del bronce, a los turistas que se le acercan para hacerse una foto; sin duda, mucho más concurrido que otro de los famosos personajes que pueblan la avenida en forma de esculturas, como la de O’Connell, sí, el mismo líder nacionalista que da nombre a la calle.

Infinito Spire

Tomar una pinta
Guinness es una de las marcas de cerveza más famosas y se exporta a la mayoría de los países del mundo. Entonces ¿Por qué ir precisamente a Dublín a tomarte una?

Más que una cerveza

Dicen los entendidos que las cervezas son malas viajeras, que si quieres degustar cualquier marca lo hagas muy cerca de donde se fabrica. Por lo tanto, si quieres disfrutar de ese intenso sabor a cebada, del color tostado y de la gruesa y espesa espuma de una Guinness qué mejor que hacerlo en la propia fábrica, en la Guinnes Storehouse.
¿Una cerveza cualquiera? No en la Guinnes Storehouse descubrirás que no es una marca más, y que, más allá, Guinness es en Irlanda toda una institución.

Interior de Guinnes Storehouse

Recuerdos de sabor a malta

Con el precio de la entrada puedes tomarte una pinta tirada magistralmente en el Gravity Bar con unas vistas panorámicas de todo Dublín.

Una pinta

Panorámica desde el Gravity Bar

Pero si prefieres un ambiente algo más callejero para tomarte una pinta, entonces, el lugar, sin duda, es el barrio de Temple Bar. Ya su nombre, cuyo significado se ha perdido entre los mitos urbanos pero que algo tiene que ver con la familia Temple que compró los terrenos donde se sitúa, a orillas del río Liffey, parece indicar lo que te vas a encontrar allí… Y es que en el barrio más carismático de Dublín está lleno de nocturnidad, un ambiente canalla de pub’s con música en directo, donde las luces de neón alumbran con toda la calidez de que son capaces y el espectáculo está tanto en los locales como en las propias calles adoquinadas.

Animación en Temple Bar

Vivir la Historia
Dublín está llena de historias y de historia, la que se imprime en los libros, pero que se vive en los días cotidianos. La ciudad guarda presencia de dos episodios importantes en la Historia de irlanda: El nacionalismo, y la lucha por la independencia, y el episodio de la Gran Hambruna que llenó de inmigrantes irlandeses las ciudades americanas.
La Historia de Irlanda en Kilmainham

La cárcel de Kilmainham es un viaje en el pasado. Entre estos muros que hoy se han convertido en Museo, murieron cabecillas de las sucesivas revueltas por la independencia. Hoy en día se les recuerda durante la visita guiada que recorre los pasillos y celdas de un lugar de terror y tormento (sobrecoge imaginar el espectacular vestíbulo de la cárcel).

Vestíbulo de Kilmainham

Escaleras del horror

Pero no sólo fueron políticos los presos; durante el episodio de la Gran Hambruna, la cárcel se llenó de gente desesperada que delinquía para ser apresados, al menos, de esta forma tenían algo que comer, pues se les aseguraba un plato diario.

Famine Memorial de Dublín
Uno no sabe qué es la hambruna hasta que se encuentra al conjunto escultórico del Famine Memorial, en Custom House Quay. Sólo por empatía y a través de los famélicos rasgos de las figuras humanas exprimidas por el hambre y esculpidas por Rowan Gillespie, puedes llegar a imaginar el sentimiento de desolación y desesperación que vivió la mayoría de la población irlandesa a mediados del siglo XIX.

Rostros del hambre

Otro lugar histórico de Dublín es St Patrick’s Cathedral. El antiguo pozo donde parece ser San Patricio convertía al catolicismo a los paganos es, hoy en día, el edificio religioso más alto de Irlanda. De estilo gótico, en su interior sorprenden dos elementos: Su colorido pavimento y una serie de estandartes de los regimientos militares irlandeses. Pocas catedrales tan singulares y bélicas como Catedral de San Patricio.

Estandarte militares de St. Patrick

St Patrick’s Cathedral

En su exterior y casi desapercibida, se encuentra la cafetería del coro, en el espacio de un antiguo gimnasio puedes tomarte un rico café.

Exterior de St Patrick’s Cathedral

Un café en St Patrick’s Cathedral


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9 COMENTARIOS

  1. Qué buen resumen! 🙂 Yo quedé encantada con Dublín..pero no fue suficiente ..nos quedaron tantas cosas por ver!! Pero es que el día no nos dió para mas y nos pilló un poco de imprevisto jeje.. Os invito a leer el post http://wp.me/p3l8QZ-hW .

    Un abrazo!
    espe.
    http:dondehasestadotodoestetiempo.wordpress.com

  2. Un bonito paseo por Dublín. La verdad que guardo muy buenos recuerdos de mi estancia en esa ciudad pero me ha hecho mucha gracia lo de que los Irlandeses son los latinos del norte… parece que muchos quieren agenciarse esa calificación pues yo también lo he escuchado aquí de los holandeses. 😉

    Un abrazo,
    Sonia.

  3. ¡Hola! Cuánto tiempo sin comentar en uno de vuestros posts 🙂
    Tenemos recientito, recientito, nuestro paso por Dublín, así que os pasamos el post que hemos escrito a nuestra vuelta, por si queréis poneros un poco nostálgicos 😉 http://www.viajediario.com/noticias/dublin-que-ver-en-dos-dias-fin-semana-irlanda-turismo-fotos/
    ¿Sabéis que no llegamos a entrar en la St Patrick’s porque llegamos tade? 🙁 Lo sé, no tenemos perdón.
    También nos apuntamos para la próxima la National Library of Ireland… ¡Gracias por el consejo! Saludos, ¡nos vemos por aquí!
    María.

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