Ghosts in Berlin

  • Cinco rincones donde el tiempo y la Historia se encuentran
  • Fotografía urbana en Berlín
Caminar entre fantasmas es posible. Sucede a veces, cuando en un lugar se detiene el tiempo. Entonces, la luz se descompone y levitan los segundos en partículas de átomos. Dura poco. Suficiente para borrar lo real.
Es un tiempo breve de asombro, pero a diferencia de la vida inconexa, es un tiempo completo, aparece el fantasma, y todo adquiere sentido, el de la belleza.
Berlín es un lugar en el que los fantasmas se sienten a gusto y, quizá por ello, se presentan con mayor frecuencia que en cualquier otra parte ¿Quieres sentirlos? ¿Quieres adentrarte en su mundo? Lo mejor de Berlín.
Éste son las imágenes y los encuentros haciendo fotografía urbana en Berlín.

Prenzlauer Berg

El tranvía de Berlín fue el primero que cambió los caballos por el impulso de la electricidad. Desde 1881 surca de raíles la topografía urbana de la ciudad.
Apareció con el amarillo característico, levitando sobre adoquines mojados por la lluvia que poco antes había caído sobre Berlín. Tomó la curva que lo llevaba a una parada que dejó de existir hace ya mucho tiempo, la de los alientos que ya no aspiran al amor.

tranvia de berlín
En la imagen, un cruce de tranvías fantasmas, todas las historias tienen una catenaria a modo de guía y todo cruce de caminos es un desafío al destino, los peatones esperan, en Prenzlauer Berg, en la esquina de Kastanienalle con Eberswalder St, el paso del semáforo y sólo algunos notan la vibración de la aparición en el espacio. Un tranvía a modo de cortina amarilla de tiempo.
Prenzlauer Berg, el barrio bohemio de Berlín, vio cómo en la II Guerra Mundial caían las bombas sin que afectaran a sus edificios de obreros, tras la caída del Muro, fue ocupado, rehabilitado y hoy en día es un conjunto de viviendas de lujo; pero aún conserva ese tono de un tiempo pasado.

Eberswalder Strasse

Sólo unos pocos llegan para saltarse las normas. Marlen Dietriche lo sabe bien ¿Su pecado? Vestirse de hombre… Era otra época, pero aún sigue siendo la misma. Por ello fue desterrada de su Berlín amado, “Berlin berlin”, cantó.
Dicen que está enterrada desde 1992 en el cementerio de Städtischer Friedhof; pero no es verdad, aún, si crees en la belleza de los fantasmas, la puedes encontrar en Prenzlauer Berg.
Marlen Dietriche
En la imagen, un grupo de gente come currywurst sentados en taburetes y bajo la luz florescente del Konnopke’s Imbib, justo en la parada de metro de Eberswalder Strasse, y en actividad desde 1930, el lugar de salchichas más antiguo de Berlín.
Rastro de ketchup en la comisura de los labios que a duras penas marcha con las servilletas de papel. Y otro tiempo, Berlín años veinte con zéppelins en el horizonte.

Mitte-Hackescher Market

Los callejones suelen estar llenos de vidas pasadas, alternativas, que vivieron tangentes en busca de otras existencias ocultas a miradas rutinarias. Suelen estar habitados por fantasmas, se sienten cómodos.
Corrían los ochenta hacia los noventa y Berlín era una ciudad underground, okupa, que se expresaba con spray de color y rotuladores. Se saboreaba de nuevo la libertad total y parecía que otro mundo fuera posible. Muchos de aquellos siguen hoy como fantasmas habitando el callejón.
berlin anderground

La melancolía queda escrita en un muro cuando el paso del tiempo destiñe el tinte. Hoy, un horror vacui expresa el ansia de libertad de un espacio que ya no existe. En el callejón de Rosenthaler Strasse 39, en el antiguo barrio judío de Mitte-Hackescher Market, la decadencia ha llegado al movimiento okupa, ya sólo una estética, de la que se han apropiado galerías de arte, restaurantes y comercios.

Pero una noche cualquiera en un momento de sonambulismo, el esplendor de la rabia llega justo a tiempo y, entonces, uno aún cree que todo es posible. Dura un momento.

Alexander Platz

Una sombra es el testimonio más bello de lo fugaz, inasible, pero está ahí, afectando. Duele algo; pero solo lo que dura el pedaleo, unos segundos, unos dientes de correa sobre piñones. Sí. A los fantasmas les gusta montar en bicicleta y dibujar líneas de sombras en todo haz de luz.
Berlin alexander platz

Aleaxander Platz sigue siendo el centro de Berlín, al menos para algunos de los fantasmas que perviven. Hoy en día no queda nada del realismo socialista, a lo sumo, una pantomima de tipografías capitalistas. Marcas que nos venden la vida entera.

Pero una diagonal de luz pública y callejera aún es suficiente para alumbrar el pasado que pasa cerca de ti. Aquel fulgor es un aire que pasa bajo el Puente de Dirckenstrasse con Rosa de Luxemburgo, justo donde un after arranca a partir de las 6 de la mañana del domingo decepciones a golpe de música electrónica.

Holocaust Memorial

A los fantasmas no solo les gusta la noche; todo lo contrario, los más poderosos suelen campar de día, arrastrando vergüenzas esquivas. Atornillándote un tempus fugit de forma indeleble en la frente.
¿Cómo recordar un holocausto? No es mitología, sólo un terrible sufrimiento que sacudió a la humanidad. Berlín sabe y muestra en su cubista memorial del holocausto, como una carta que nos está a punto de llegar.
fantasmas11

Más allá, en el tiempo personal, aquella primera primavera, la de la exaltación, es un borrón que apenas tiene asidero, recoveco de memoria, suburbio, como el de Friedrichstadt, cerca de la Puerta de Brandeburgo. Unos pasos dados que se manifiestan en el presente arrastrado. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero para ello, solo los que llegan al futuro son agraciados con la verdad, aunque sea aferrándose en un caminador de vejez.

ARTÍCULOS SIMILARES

0 0

6 COMENTARIOS

  1. Me encanta! Estaba esperando por estos fantasmas y una vuelta de tuerca a Berlín 🙂 Siempre me gustan los rincones que generan intrigas, las personas que pasan y te hacen preguntarte: ¿quién será, a qué se dedicará?
    Un placer leeros 🙂

Deja un Comentario