Un pueblo sin tiempo

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Aínsa, un tesoro medieval en el Pirineo Aragonés.

Existen lugares en los que el tiempo pasa con sigilo y benévolo, casi inapreciable, estéril en ruinas y decadencia. En ellos hay peligro porque cada paso dado son muchos pasos, en realidad, dados siglos atrás, en un camino por el que es fácil perderse; pero también, los peligros se compensan, tienen mucha belleza.
Aínsa, en la comarca de Sobrarbe, Huesca, es uno de estos lugares a los que el paso del tiempo no afecta; pero que no cunda el pánico, de él seguro volverás sin perderte, siempre para el recuerdo. Nosotros, además, volvimos con una gran sonrisa. De ello se encargaron los amigos de Centraldereservas.com que nos invitaron, junto a un maravilloso grupo de blogueros más, a pasar un fin de semana con ellos, en el que seguramente ha sido el blogtrip más divertido de la temporada, y es que la sonrisa del Reserving es muy pegadiza.  

Panorámica del pueblo medieval de Ainsa

Conforme llegas a Aínsa sabes que no te defraudará, por la carretera se ve el pueblo en una atalaya natural, a 580 metros de altitud, con los espectaculares paredones calizos de la  Peña Montañesa al fondo. Y es que la localización de este pueblo, considerado por muchos como uno de los pueblos medievales más bellos de España, es inmejorable. Se encuentra en la confluencia de los ríos Cinca y Ara, colindante a la Sierra Ferrera y próximo al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo Aragonés.
EL PUEBLO
La Plaza Mayor de Aínsa es el centro neurálgico del recorrido medieval. Data de los siglos XII y XIII, de forma trapezoidal y de dimensiones más que generosas, y encierra varios secretos entre sus porches que a simple vista, o vamos, con una mirada distraída pueden parecer iguales, pero que en el detalle, son todos variados y de diferentes formas.

Soportales de la Playa Mayor de Aínsa

En sus soportales, hoy aprovechados para todo tipo de negocios turísticos, aún se conserva una prensa de uva. En Aínsa, el prensado de la uva para hacer mosto se hacia comunitario, y hoy en día, se puede degustar durante las jornadas de “La Ferieta” del mes de febrero. No es la única actividad que se desarrolla en la Plaza Mayor de Aínsa, una plaza que está, en realidad, hueca bajo el pavimento que se pisa. Antaño, los habitantes la excavaron más allá de los soportales para trazar caminos de huida por si la población era atacada y, también dicen las malas lenguas, para acrecentar el espacio de las bodegas caseras. En ella, cada mes de septiembre tiene lugar «La Morisma», representación popular de los hechos acontecidos durante la batalla entre moros y cristianos allá por el siglo VIII, cuando, según la leyenda, se apareció una cruz sobre una carrasca como aviso de la victoria cristiana.

Detalles medievales de Aínsa
Pero no nos quedemos solo en la Plaza Mayor. Aínsa mantiene un castillo que no es un castillo. Se trata de una fortaleza, un enorme patio de armas amurallado con una única puerta y con una Torre del Homenaje, sede actual del Eco-museo. Sobre las murallas, el Balcón de Aínsa nos da una bella perspectiva de la Peña Montañesa, el pico de As Tucas, la Sierra de Muro, el Embalse de Mediano al fondo, toda una belleza natural de entorno.

Muralla del Castillo de Aínsa
Balcón de Aínsa

Torre del Homenaje en visita nocturna por Aínsa

Otro elemento destacable en esta suerte de escenario medieval es la iglesia románica de Santa María. Si Aínsa llegó a tener hasta cuatro iglesias, hoy sólo se mantiene como tal, esta última que data del S.XII y que se muestra protagonista desde la Plaza Mayor. Como fiel representante del románico del Alto Aragón su construcción es sobria, austera y carente de artificios; pero eso no significa que no merezca interés. Prueba de ello son los capiteles de los arcos de su entrada. Dirijamos la mirada con atención, porque si no cabe la posibilidad de no ver en realidad, son capiteles grabados, pero que nadie sabe leer ya que están colocados al revés, no importaba lo que en ellos se dijera, sólo fueron reutilizados para un fin útil. Afortunadamente hoy es un hecho singular. Un guiño de esos que hacen atractivo con el misterio.

Iglesia de Aínsa

Claustro de la Iglesia de Aínsa

Capiteles Iglesia románica de Santa María

Por último, vayamos a callejear.
El centro histórico de Aínsa tiene dos calles, la Calle Pequeña y la Mayor que confluyen en la Plaza de San Salvador ¿Parece fácil, verdad? Pues no nos dejemos engañar, porque hay tal cantidad de pequeños detalles que deberemos caminar con sigilo por todos los siglos que han visto pasar sus fachadas amuralladas. Aún se pueden observar algunos escudos señoriales de la Calle Mayor, esos que los adinerados colocaban para darse renombre y que, en definitiva, lo que hacían era llamar la atención de los salteadores que recorrieron antaño estos caminos. Y si hablamos de llamar la atención, la de los visitantes, que, y esto se reproduce en todas las casas de Aínsa, los llamadores de puertas con símbolos fálicos, pero no en un afán pornógrafo, si no para pedir fertilidad y buena suerte. Buena suerte que también se buscaba al colgar ramas en las ventanas que ayudaban a ahuyentar a las brujas que podían pasearse por el pueblo.

Paseando por Aínsa

Una de las dos calles de Aínsa

Casa Bielsa

¿Qué hacer en Aínsa?
Puedes hacer una visita guiada de Encantarias con unas hadas muy simpáticas.

Las hadas en plena acción

Puedes conocer los secretos de la naturaleza de la zona en el Ecomuseo.
¿Qué excursiones hacer en los alrededores?
El dólmen de Tella, en el límite del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Dólmen de Tella

Descubrir orígenes prehístóricos en la Cueva del Oso con TTAventura.
Visitar la torre de iglesia más alta de la zona en Coscojuela de Sobrabe.
Ver el paisaje desde lo alto de Escuarín, a diez minutos en coche de Aínsa.

Contemplando el paisaje bajo la lluvia

¿Dónde alojarse?
Hotel los Arcos, en una localización inmejorable, en plena Plaza Mayor, es un lugar perfecto.
¿Dónde comer?
El Callizo se ha ganado buena fama entre los amantes de la cocina más arriesgada.
El albergue Mora de Nuei tiene buenas tostas, bocatas y tapas en una terraza perfecta.

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9 COMENTARIOS

  1. Chicos, me ha encantado. Nos habeis mostrado una villa medieval preciosa, con un montón de detalles secretos y si alguien aun no se había enamorado de este pueblo sin duda hoy lo habrá hecho después de leeros.
    Un abrazo

  2. Un pueblo con mucho encanto, sí señor 😀 Hace mucho que no me paso por Huesca (y mira que un muy amigo mío es de allí y no para de insistir para que vayamos). Ahora ya no tengo excusa!

  3. Hola Ale!

    Un relato fantástico. Fue un verdadero placer compartir con vosotros la experiencia viajera en Ainsa. Sin duda, para repetir una y otra vez.

    Quienes lean tu artículo visitarán Ainsa. Yo no me lo pensaría!!!

    Un fuerte abrazo.

  4. ¡¡Que bonito Aínsa!! Ya había visto algunas fotos que fuisteis poniendo durante el blogtrip, pero lo confirmo. Tengo un amigo de, como él lo llama, Weskonsin, y no para con que tengo que ir a conocer la provincia, que tiene muchísimas cosas. Después de ver esto, no me cabe duda. Me encantan los lugares así, donde al caminar por las calles uno puede ver los siglos de historia que quedan a sus espaldas 🙂

  5. Fue un buen fin de semana, con gente encantadora y el pueblo fantástico!! Nosotros disfrutamos mucho del reserving y de Ainsa, y por supuesto volvimos encantados de desvirtualizar a algunos bloggers que conocíamos de las redes y con los que aún no habíamos tenido ocasión de coincidir!! Fue un placer conoceros chicos!! Nos vemos en otra! Abrazos

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