El tiempo no existe en Praga

¿Qué hacer en Praga?

Europa | Praga








Ver llegar el tiempo en la Plaza del Reloj
No sabíamos cuántas veces lo habíamos hecho ya. Quizá era la tercera o quinta vez que nos parábamos en la Plaza del Reloj interrumpiendo nuestro va y viene en las rutas por Praga. Pero es que siempre, en el preciso momento de pasar por allí, quedaban pocos minutos para la hora exacta. Una excusa cualquiera. Expectación. Otra vez, después de 600 años, los apóstoles salen bailando al son de las campanas, frente al jolgorio de una multitud.
¿Qué son 600 años de antigüedad? Un reloj único que cada hora sale airoso de la Muerte. El Reloj Astronómico de Praga data del siglo XV y es un compendio de toda la sabiduría de la época. El tiempo, la astronomía y la religión hechos arte. El tiempo no existe en Praga.

Las horas también de noche

Buscar sombras en el Teatro Negro
Aunque parezca mentira, hay un lazo de unión entre la China imperial y Praga: Las sombras teatrales. El Teatro Negro de Praga es una técnica teatral que tiene mucho que ver con los sueños, también las personas parecen flotar en el aire, los objetos pueden tomar colores brillantes y fosforescencias caprichosas y las palabras sobran. La mímica y la poesía se bastan para ilusionar y hacer viajar a mundos de fantasía.
Nosotros acudimos al Ta Fantástika (Karlova 8, Stare Mesto). Pero puedes encontrar muchos teatros más, donde disfrutar de la magia que nace de la ausencia de las sombras. Sin sombras en el escenario, el tiempo no existe en Praga.

Entrada a fantasía

Cruzar el Puente de Carlos V
El puente más antiguo de Praga cruza el río Moldova sobre un pavimento de piedra que refleja la luz de las mañanas como una fantasía. Pero a poco que el día se despereza, la afluencia de visitantes hace estrechos los diez metros de ancho del puente y el tránsito por sus quinientos y pico metros de largo se convierten en toda una jornada.
Las treinta estatuas a ambos lados, nos miraban divertidas, con sonrisa jocosa, avanzar esquivando, regateando, saltando, evitando pies, como si estuviéramos inventando una coreografía. Pero la animación y la vida que encierra el anciano puente, con casi 670 años de antigüedad, es toda una muestra, de nuevo, de que el tiempo no existe en Praga.

Crepúsculo desde el puente

Recomendación de alojamiento
En Praga, para sentir que en realidad en tiempo no existe, lo mejor es buscar un apartamento desde el cual salir a descubrir la ciudad a ritmo de Praga oh.

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9 COMENTARIOS

  1. Maravillosa Praga:

    Varias veces he estado y siempre me sorprende de nuevo. Varios viajes por trabajo y una vez por placer, unos días maravillosos junto a mi hermana y mi tía, cruzando innumerables veces el puente de Carlos sólo por el gusto de prometernos a nosotras mismas que hay que cumplir la tradición, cruzamos dos veces y seguro que volvemos.

    Un abrazo

    Rosa

  2. Jeje, justo os iba a decir que Robinjú escribió hace poco sobre jazz en el puente. Dos artículos muy distintos y muy cuidados. Me gustó muchísimo Praga, aunque como le comenté a Jorge, me sigo quedando con Budapest: el puente de las cadenas me robó el corazón 😉

  3. Praga es una ciudad que no cansa, y eso que en los últimos quince años ha cambiado bastante, no tanto en lo que se refiere a su monumentalidad y belleza, que sigue intacta, como en lo que se afecta a la sensación que produce. Demasiado turismo, ha desvirtuado la relación entre la ciudad y sus habitantes, con los viajeros.
    Saludos!

    • No la conocimos hace quince años… Pero en la actualidad, suponemos que le ocurre como a otras muchas ciudades que se han convertido en pasto de la masificación turística… Le ocurre a Barcelona, sobre todo, cada vez que llega un crucero… En fin… Hoy más que nunca, lo importante es encontrar los rincones y esencias de cada lugar… Tarea difícil pero reconfortante ¡Saludos!

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