Paseando por la Ribera del Támesis

Deberíamos acercarnos a los lugares sin guías viajeras, sin prejuicios, limpios de pareceres de otros. Deberíamos disfrutar, al menos por un tiempo, del lento descubrir, del disfrute de los pasos dados, en las esquinas pasadas.
Londres es una ciudad perfecta para tal tránsito. A pesar de su amplitud, de la modernidad que pintan sus calles, a pesar de lo global que se muestra, a pequeña escala, mirada en centímetros, se ofrece asequible. Es un buen lugar para conocer sin ningún tipo de red, caminando sin miedo por el alambre que es siempre la aventura de movernos fuera de nuestro hábitat conocido. Eso es el viaje: Alejarnos de nuestros pequeños rincones para finalmente descubrirlos, descubrirnos, en otros espacios.
Descubre la ribera del Támesis sin prisas, paseando por Londres. Deja de lado la sabiduría incierta de la guía viajera y pasea sin pudor, sin miedo. Deja atrás el Westminster Bridge, enhebra la London Eye entre sus intersticios de piedra, y disfruta de un espacio pensado para pasear. A la izquierda el río y enfrente un paseo arbolado donde el tiempo lleva otro ritmo, el de los artistas callejeros y el de los libros de viejo que ya no sienten los días, el de los paseantes en un tiempo festivo que transcurre simple.
Sigue adelante hasta encontrar pistas asfaltadas de graffiti para patinadores que buscan la acrobacia perfecta. Deja que el día avance tranquilo y mira desde aquí el alboroto del otro lado de la ribera. O mejor continúa tus pasos hasta el Hungerford Bridge (Es lo bueno de una ciudad que juega a cruzar un río constantemente, siempre encontrarás un puente) para desde allí ver una de las mejores vistas de un Londres de postal con el Big Ben de fondo recortado sobre el cielo urbanita.
Poco más allá se encuentra el South Bank Centre, una meca cultural de la ciudad y muestra clásica de la modernidad arquitectónica. Edificio melodioso y teatral que es sede de la Royal Nacional Theatre y de la London Philharmonic Orchestra. Pero si de arte contemporáneo es de lo que te quieres contagiar, sigue caminando por la ribera, y  cuando divises un edificio industrial, fue una estación eléctrica y hoy enciende imaginarios, de ladrillo, marrón y con una chimenea como estandarte sabrás que estarás cerca de la Tate Modern. Su acceso es gratuito, así que sólo tienes que informarte de sus horarios para poder disfrutar de su colección de arte moderno y de sus espectaculares vistas desde el piso de la cafetería (pega tu cámara al vidrio para tomar otra panorámica de la ciudad).
Para finalizar este paseo por Londres, frente a la salída de la Tate Modern encontrarás el Millenium Bridge, el último puente con el que jugar a cruzar el Támesis en este recorrido sin guía viajera. Mejor cruzarlo de noche porque entonces verás la cúpula de Saint Paul’s iluminada radiante en blanco cual faro que ayuda a no embarrancar.
Hemos dicho al principio que:
“Deberíamos acercarnos a los lugares sin guías viajeras, sin prejuicios, limpios de pareceres de otros”
Pues eso. Olvida todo lo leído aquí y acércate a Londres sin red alguna.
Aunque para muchos el idioma pueda resultar un inconveniente, ello también tiene solución. Si quieres estudiar inglés en Inglaterra puedes contactar con ESL Estudios Internacionales, Más información en su web.

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10 COMENTARIOS

  1. Que bonito es Londres, una ciudad que hemos visitado muy poco, solo una vez y que deseamos volver. No paseamos por esta ribera, pero tendremos que remediarlo volviendo.
    Muchas gracias por hacernos recordar que esta hermosa ciudad necesita mas de una visita.

    Un fuerte abrazo!

  2. Me ha gustado lo de intentar llegar a una ciudad sin prejuicios, Londres es tan diversa que aunque los tengas te acaba siempre ofreciendo una imagen diferente de la que tenías de ella. 😉
    Y os doy toda la razón: lo mejor es caminar por las orillas del Támesis sin guía!!
    Saludos

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