Un libro para viajar

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La biblioteca del viajero

Existen libros que no se leen pasando páginas; se leen caminando por sus líneas, viajando por entre sus páginas, perdiéndonos por entre sus párrafos y descubriendo como si fueran un oasis frases en las que uno se quedaría toda la vida volviendo a releerlas una y otra vez, sin pensar en el hogar más que con una leve y sana melancolía.
Por eso cuando decidimos preparar un concurso con el que celebrar el éxito y la alegría de escribir en el blog, pensamos que no podía ser de otro modo que a través de la literatura. Queríamos disfrutar con todos vosotros de la ensoñación por el viaje que surge de los libros. Nos habéis indicado muchos y, en cierto modo, configuran una especie de antología:
Los hay clásicos de la literatura universal (nos negamos a utilizar esa etiqueta de “juvenil” o “adulta”) como La Historia Interminable de Michael Ende. Esencial para saber que el Mundo fantástico y el Mundo real son, en realidad, la misma cosa y que La Nada sólo es la incapacidad de soñar, de viajar.

Hay libros escritos por auténticos aventureros románticos; el más excelso de todos ellos,  Antoine de Saint-Exupéry que desapareció en una de las travesías aéreas con su bimotor militar el 31 de julio de 1944 pero que nos dejó grandes títulos. Nos parece brillante que aún haya lectores que viajen con El Principito.
Tampoco podía faltar ninguno de los viajes  fantásticos de Julio Verne: desde el centro de la Tierra, a las profundidades del océano y la Luna, a Cinco semanas en globo o una vuelta al Mundo en poco menos de un trimestre.
Otros libros que se han citado, más del género periodístico, son La vuelta al Mundo en 81 días de Manuel Legueniche, Ébano del maestro Ryszard Kapuscinsky, El Río de la luz de Javier Reverte o, entre otros muchos, Vagabundeando en el Eje del Mal de Juan Pablo Villarino.
En fin, tantos y tantos libros… Libros que son en sí un icono cultural como En el camino de Jack Kerouac, libros que son puro juego como Rayuela (la mejor guía turística de París jamás escrita) o Ficciones de Borges, libros que son acompañantes de largas horas de viaje, libros con los que viajar y viajar con ellos y volver a viajar una y otra vez… Tantos libros que como en Fahrenheit 451, del hombre que nos hizo viajar a Marte, Ray Bradbury, deberíamos cuidarnos de protegerlos y conservarlos aunque sea en la memoria o en un moderno Kindle; pero conservarlos para siempre, porque así siempre tendremos el consuelo de Ulises en la Odisea enseñándonos cómo volver a casa.
Y el próximo viernes conoceremos quien ha ganado el sorteo de #unlibroparaviajar.
De mientras os regalamos una intimidad de Ahora Toca Viajar, parte de su biblioteca. Por sus libros los conoceréis (Interpretación del famoso dicho).
¡Gracias a todos!

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