Viajar a Praga sin Kafka

La zona antigua

Si vas a viajar a Praga mejor que te dejes a Kafka en la biblioteca. No sé  vosotros; pero  no le encontramos la gracia a viajar con tanta desesperación (además, qué pesada es la desesperación, demasiado para no acabar con sobrepeso en cualquier lowcost). Hay autores con los que no nos importa viajar, de hecho, muchos de ellos nos acompañan dentro de  la mochila; pero Kafka… Digamos que no está entre el selecto club de escritores acompañantes de viajeros. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, a pesar de que sí hay mucho, pero dejemos el nivel popular y demos el refrán como bueno para no enredarnos en un ensayo sobre estética del que no saldríamos demasiado bien parados. Aquí, ya lo sabéis, sólo hablamos de viajes…
Hay lugares que todos relacionamos con un escritor: Son las ciudades literarias. Si, por ejemplo, Lisboa es Pessoa o París, Hemingway, Praga es Kafka. Pero si bien, los dos primeros nos han acompañado en nuestras escapadas a sendas ciudades, a Kafka, cuando hemos viajado a Praga, lo hemos dejado siempre castigado en el estante superior de la librería.
Entonces ¿Qué ver en Praga sin hacer mucho caso a Kafka? Hay muchos itinerarios y rutas por Praga:
 
CASCO ANTIGUO DE PRAGA
 
El distrito del castillo
 
El más antiguo de Praga, donde se concentra el germen de toda la historia de la ciudad. El Castillo que corona la ciudad, majestuoso, con sus casas bordeando el muro interior y las góticas agujas de la Catedral de San Vito es mucho más que la mayor fortaleza medieval del mundo, es, sobre todo de noche, con el estudiado juego de luces escenográficas, toda una arquitectura histórica, una belleza infinita de piedra y capacidad estética asombrosa. En su interior, como en todo buen castillo, se encuentra un tesoro, aquí concentrado, para no perdernos, en la calle del Oro. Allí donde solían reunirse algunos reputados alquimistas, mucho más simpáticos que los actuales políticos, que vendían la extraña capacidad de volver cualquier material en oro, como estos últimos, que venden miserias a precios de oro para los mercados.
Malá Strana
 
El Barrio Pequeño está lleno de historia imperial, de palacios, iglesias y plazas. Anexo al castillo, su principal reclamo es el Puente Carlos, sobre 16 arcos que desarrollan en toda su longitud a ambos lados hasta 30 estatuas barrocas.
Pero quizás más allá de la monumentalidad histórica del puente, encontraremos la belleza de la gente, de los turistas y su pequeño mundo de artistas callejeros que van a la búsqueda de una moneda. Es el ambiente, la música y el mercadillo en que se convierte cada uno de los centímetros del puente, lo que atrae primero la atención.
Staré Mesto
 
Una de nuestras zonas preferidas de Praga. Perfecta para pasear. Bajo la sombra de las dos llamativas torres de la Iglesia de Týn, una iglesia como de cuento o leyenda, gótica a pesar de todo y astronómica por tumba y mérito (en ella se encuentra enterrado un personaje casi de ficción, Tycho Brae), se expande el desorden aparente de El Ayuntamiento viejo. Todo un complejo histórico y puntual. Puntual como sólo puede serlo la aguja de los minutos del Orloj, el reloj astrológico, pero que no dejamos de verlo como un extraño artefacto de gran belleza, arte mecánico y capricho de un hombre creído dios. Toda una obra de arte que ofrece la hora, el signo del zodíaco, la posición del sol y la luna, día, mes y año.  Y no contento nos brinda la procesión de los apóstoles perseguidos por la muerte. Fantástico espectáculo.
Y quizás después de ver la figuración de la muerte medieval, lo mejor sea ir al Cementerio judío, en el Josefov. El cementerio apilado es una colección desordenada y aglutinada de lápidas caídas y tumbadas, pura piedra. Piedra de lápida, piedra de deseo o mensaje a los muertos, piedras que son guijarros que se guardan en los huecos de las piedras que son lápidas. A pesar de que en 1787 fue el último sepelio quizás ya todos hayan perdido la cuenta de los muertos que hay en el pequeño recinto del cementerio.
Al fin, hay tanto que ver, tanta música, tanta historia, tanta belleza neoclásica, que quizás, por un día, convenga olvidarse que una vez un judío conocido por Kafka que escribía en alemán, pero que se enfrentó a su padre y, a la vez, por si fuera poca tarea ya, a los miedos que produce la alienación de hombre frente al mundo moderno que estaba llegando, vivió  y escribió en Praga.

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13 COMENTARIOS

  1. Debo reconocer que Kafka me gusta, aunque «La metamorfosis» me asqueó como libro y no fui capaz de verle la gracia… Aún así, su legado en Praga tampoco es tan relevante como para perderte gran cosa si pasas de él. De hecho, algunas de las cosas más interesantes de la capital checa no tienen nada que ver con el escritor. A mi me encantó la colina Petryn, con su mini torre Eiffel y una iglesia de estilo ruso de madera preciosa. Todo un remanso de paz en el caos turístico que a menudo se apodera de Praga. El castillo de Vysehrad también vale mucho la pena, aunque esté algo alejado del centro.

    • «La metamorfosis» es un libro complejo. Básico en lo que narra pero con muchas interpretaciones, lecturas diferentes. Parece mentira que Kafka escribiera teniendo en cuenta tantas aproximaciones o, quizás sea producto de las diferentes escuelas de crítica literarias. Lo cierto es que es un texto que no deja indiferente y se recuerda siempre… Algo angustioso ¿No? Por eso, ¿Para qué Kafka en Praga? Si, además, tal como dices hay muchas cosas interesantes en la capital checa.
      Muchas gracias por el comentario y por pasarte por el blog! Con tu comentario estrenamos los anidados en blogger 🙂

  2. Quizá Kafka no sea una lectura muy edificante… A nosotros, de Praga, nos gusta mucho la Arquitectura (del Gótico al Cubismo), las cervezas, su relación con la Alquimia y… ¡La música de Mozart! Al que, por ejemplo, sí se podría meter, en formato MP3 en la maleta para recorrer la ciudad ;D

  3. Yo me reí mucho con La Metamorfosis, chicos. Es como todo, muchos libros depende en qué momento los leas. No siempre caen igual. Me encanta Praga. Con o sin Kafka.
    Un abrazo!

  4. ¡Hermosa Praga!
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    Un saludo
    Kakapu Travel

  5. Con o sin Kafka me encantaría visitar Praga, una ciudad en Europa que tengo muy pendiente! La verdad que he leído muchos artículos sobre Praga y tengo ya en mente la ruta por la ciudad, sólo me falta juntar un poco de tiempo y dinero y lanzarme a la compra de un billete de avión destino Praga. 🙂

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