Nueva York no existe

Nueva York sólo existe en las películas

 
Hay lugares a los que por mucho que viajes no acabas de llegar nunca. Nueva York es uno de ellos; por eso, por mucho que vayas a la Gran Manzana, nunca la encontrarás. Un desafío que siempre me ha hecho querer vivir allí.
Nueva York es uno de esos lugares universales por el que todos hemos paseado siguiendo el plano del imaginario común. Ya no es una ciudad. Viajar a Nueva York es sólo un enorme dejá vú. Ha sido devorada por Hollywood en un peculiar ejercicio de canibalismo cinematográfico global. Todos hemos  caminado por la Quinta Avenida, hemos subido en  un taxi amarillo, escalado el Empire Estate, hemos visto salir el humo urbano del alcantarillado. Todos hemos tomado un café delante del escaparate de Tiffany, hemos bailado un musical nocturno, sonando nuestros pasos a claqué con la voz de Sinatra acompañándonos cada latir de nuestra existencia. Todos hemos escuchado silbar Midnight Cowboy en Times Square, hemos sido uno de la familia en Little Italy. Todos nos hemos sentado en un banco en blanco y negro de Manhattan.

 

La ciudad fue con “On the Town” la primera en convertirse en escenario de película y desde entonces, desde 1949, ha continuado creciendo como un gigantesco decorado. Por eso nunca encontramos la Nueva York que conocemos. Así que sólo podemos contemplarla desde la emoción, sentirla, redescubrirla, tocarla olvidando los rincones que creíamos conocer. Sólo así toma sentido viajar a la Gran Manzana. Olvidemos lo visto y veamos, aquí más que en ningún sitio, con ojos vírgenes de filmografía. Es difícil; pero si no, corres el riesgo de que la realidad te decepcione. Nada es ni ocurre como en las películas.

 

Pero todo es más sencillo de lo que creemos. A Nueva York sólo se debe ir a descubrirla por uno mismo. Sentirla. Sentir la inabarcable verticalidad, sus ángulos, la nocturnidad desaparecida en sus destellos publicitarios, en los faros de los coches. Notar  la mirada tensa de los urbanitas cuando van a trabajar, el ritmo futurista, la velocidad. Tocar la luz diurna difusa por la contaminación, oler un buen donut azucarado y el café para llevar. Ver cómo se agolpa el skyline en el horizonte.

El Nueva York que conocemos de las películas no existe; pero eso es bueno, sólo así, realmente, podemos sentir la ciudad como se merece. Una ciudad que tras una fachada construida se muestra sincera sin dobleces. Por eso siempre quise vivir allí. Por suerte, para resolverlo, tenemos vuelos a Nueva York  que nos acercan a una ciudad que no existe.

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6 COMENTARIOS

  1. Cada uno encuentra una Nueva York distinta;incluso con cada visita se la descubre de nuevo porque es imposible abarcarla en un solo viaje. Pero la del cine tiene mucho que ver con la real. Lo que vemos en la gran pantalla es lo que hay en las calles, en las tiendas, en los barrios. Y no es malo. Porque te hace sentir parte de una película, porque (también) te hace sentir en casa en una ciudad que, de otra manera, podría resultar demasiado áspera… Aunque a partir de ahí, cada uno tiene que buscar el lado más interesante, ¡hay para elegir! La ciudad le debe al séptimo arte tanto como el séptimo arte le debe a la ciudad

  2. Gracias por el comentario VdP!!!! Qué razón, cada uno encuentra su Nueva York. Pero a nosotros nos pasa que nunca la encontramos. Claro, nos referimos a la ciudad de las películas, a aquellas que la dulcifican, aquellas que le sacan grano, las verídicas o las fantásticas. Ese Nueva York de claqueta, guión e iluminación es imposible encontrar (según nuestra experiencia). La realidad no tiene nada que ver con la ficción. Pero eso no tiene porqué ser malo. Sólo que de las películas en Nueva York encontramos lo que fueron localizaciones.
    En todo caso, sin darnos cuenta, resulta un interesante debate digno de Baudrillard 🙂

    Gracias como siempre por estar ahí! 🙂

  3. Nuna he visitado Nueva York, es otro de esos destinos que tengo pendientes pero me ha encantado la reflexión que habéis hecho en este artículo… Y a pesar de ser un gran decorado de cine, a pesar de que tal vez no exista la Nueva York que vive en mi mente, me gustaría conocer esta ciudad de primera mano, tomarle un pulso aunque solo sea por unos días. 🙂

  4. Yo creo que sucede lo mismo con las grandes ciudades, algo similar me pasó cuando conocí Paris, que si bien es una ciudad hermosa, no es lo que me mostraban las películas ni lo que esperaba, de todas formas es bueno que no dejen de sorprender.
    Saludos!

  5. No estoy de acuerdo. Mis impresiones fueron totalmente opuestas. Nueva York EXISTE en todos y cada uno de los rincones de la ciudad. Justamente por eso… por tener la ciudad presente en nuestra mente en tantisimas peliculas. La realidad roza la ficcion, de ahi la magia!

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