Navidad en París

Una visita poco convencional

La Navidad de París es un destino emocionante. Mercadillos navideños y calles iluminadas esperan.

Cuando llegamos a París, la Navidad ya estaba allí, decorando las calles con sus típicas luces de colores y alegría eléctrica. Eso ya lo esperábamos; de hecho el destino era la Navidad en París, más que la propia ciudad. Lo que no esperábamos era ver la capa de nieve que nos había recibido en el aeropuerto de Charles de Gaulle. Eso sí que no…
Reaccionamos como dos críos alborotados; pero pensando que sería una nevada mínima que apenas mojaría los tejados abuhardillados de París. Eso es lo que pensábamos. Cuando nos fuimos a dormir nos despedimos de los finos copos creyendo que no nos volveríamos a ver hasta mucho tiempo después (no es que residamos en un lugar muy acostumbrado a la presencia de la nieve). Pero, la verdad es que cuando despertamos, al igual que el dinosaurio de Monterroso, la nieve aún seguía allí. Entonces París cambió; la experiencia sería totalmente diferente. La nieve no sólo había menguado sino que aún había nevado más, y continuaba. Continuaba de tal manera, al igual que en el resto de Europa, que las señales de alarma se habían disparado y el caos hacía acto de presencia. Pero a nosotros nos daba igual. Es más, en nuestro fuero interno deseábamos que nevara y nevara y siguiera nevando ¡Era París, Navidad y además nevaba! La incomodidad de pronto se convirtió en un juego y me imaginé a Cortázar dibujando una rayuela blanca. De pronto los tópicos navideños de París alcanzaron una significación especial y las calles, ya de por sí espectaculares en esta época, cobraron una presencia estelar.
Nieve montando en bicicleta
Navidad y nieve
A pesar de la nieve que nos hacía caminar como a dos patos mareados, una visita navideña a París no puede quedarse sin ir a algún mercadillo navideño. Nosotros, al encontrarnos en el barrio de Mairie, nos alojábamos, como casi siempre, fuera de un hotel, en concreto en un apartamento, nos decidimos por visitar le marché de Création Bastille, donde mucha gente del lugar se encontraba haciendo la compra de alimentos necesarios para vestir una buena mesa navideña. Este mercado suele abrirse todos los sábados, pero por la época se encontraba dedicado por entero a la Navidad.
De compras
En nuestra mente no paraba de aparecerse la Torre Eiffel nevada, a cada paso nos la imaginábamos, la recreábamos, la dibujábamos. Así que nos dirigimos al centro rápidamente, valga el eufemismo, para contemplarla. Con urgencia. Se trataba de un reclamo demasiado fuerte que tiraba de nosotros. Y lo que nos encontramos fue todo un regalo de Navidad. Preciosa. No nos cansamos de sacarle fotos, cada milímetro de hierro, cada centímetro del Champ de Mars, cada copo, fue retratado como prueba del momento.
¡Ahí estaba!
Otro tópico navideño que no podía faltar era recorrer la Avenida de Champs-Elysées, famosa por su iluminación, todo un espectáculo del que se encarga cada año un comité de luces, en el que a más de uno nos gustaría participar. Diseñar magia ¿A quién no le puede atraer?
Las luces navideñas
Y por último no podía faltar una visita al centro comercial Lafayette. Si ya de por sí el edificio de estilo Art Noveau es espectacular y todo un icono parisino, en navidades la gente se agolpa para ver las simpáticas animaciones de sus escaparates. A los más pequeños se les prepara unas pasarelas especiales para que puedan disfrutar sin el inconveniente de todas las cámaras de vídeo que entorpecen la visión a los adultos. A pesar de la aglomeración, la visita vale la pena. Al menos, una vez en la vida, siempre y cuando no sucumbas al lado oscuro del márqueting navideño.
Escaparate navideño
Decorados de navidad
De esta forma, y a pesar de que no pudimos callejear todo lo que teníamos planeado hacer sin nieve, fue gracias a ésta que la navidad en París resultó todo menos tópica. Afortunados…

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8 COMENTARIOS

  1. Mi sueño es viajar en navidades, a ser posible me gustaría Nueva York… Pero cualquier sitio me vale. Con lo que me gusta la navidad, la nieve y París hubiera llorado de emoción viendo lo que vosotros vistéis jejeje.
    Muchas gracias por compartirlo, yo no podré viajar en una temporada y me ha gustado mucho vuestro post 😀 Un abrazo viajeros

  2. Sin duda una gran experiencia. Yo he visitado París en invierno y en verano y para mi, París es la ciudad con frío y niebla la que me inspira. NInguna vez ha coincidido con nieve pero lo explicáis tan bien que dan ganas (salvando las incomodidades como decís).
    Este puente lo pasó en esta maravillosa ciudad…igual…ya lo explicaré y si encuentro nieve me acordaré de vosotros.
    Un saludo!

  3. No hay duda que al visitar París y pasar la navidad por allá resulta una experiencia fascinante en la cual aprenderás y verás diversas cosas que harán que las fiestas de fin de año sean inolvidables. Me encantaría visitar pronto la ciudad de las luces y del amor.

  4. Este fin de año nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos en coche y con tres peques a París. Me ha encantado vuestro relato, con Oporto hice lo mismo, seguí vuestra ruta y resultó maravilloso. Y sólo un día! Digo lo mismo que vosotros: ¡ahora toca viajar! Gracias!!

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