Menorca

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Recuerdos de una isla

Hay destinos que se viven en secuencias de tiempo fluido y apacible. Destinos en los que el tiempo fluye como en un travelling infinito, cuidadoso y lleno de vacíos contemplativos y suaves. Menorca es uno de ellos. O así, al menos, lo recordamos siempre. Y el recuerdo, acaso ¿No es la más perfecta de las memorias?
Recordamos el sol en los párpados cerrados, el rumor de las olas, la cálida arena bajo los pies descalzos, el lento tempo de permanecer tumbados al sol, de permanecer, así, simplemente, sin más que hacer o decir o pensar. Recuerdos, siempre recuerdos; recuerdos que nos acompañen de por vida. Hay tantos recuerdos que nacieron del Aeropuerto de Barcelona el Prat (de echo, casi todos nuestros viajes se inician en su terminal; por cierto, aviso a navegantes: chicas, si os gusta lucir falda tened cuidado con el suelo negro y brillante de la terminal, es todo un espejo…).
Recuerdo número 1
Los faros se basan todos en una misma idea: una torre que proyecta luz para ayudar a orientarse en la noche a los marineros. Pero, qué diferentes todos ellos; hay una singularidad que reviste de carácter personal a todos y cada uno de los faros: Su localización, porque no todas las costas son iguales. Las hay placenteras y otras bravas, algunas solitarias, en ocasiones populares, tristes o coloridas. Cada trozo de costa, con su historia, es la que otorga presencia a cada faro.
En Menorca se pueden encontrar hasta siete faros, lo que da para una muy buena excursión temática, recomendable porque además suelen estar en lugares privilegiados en vistas y atardeceres o amaneceres, así que dispón tu cámara siempre a mano.
faro cap d’artrutx
Recuerdo número 2
Las olas rompiendo junto a la costa rocosa son sonido que viene del mar ¿Imagináis la escena como si de una película muda se tratara? Faltaría un elemento para dar presencia: el sonido. El sonido no se puede fotografiar, pero queda gravado en la memoria.
En Menorca siempre puedes ir al encuentro de una buena ola rompiendo en la orilla rocosa, sedimentada por años y años de marejadas y mareas; puedes observar como resbala por sobre la superficie arrugada de las rocas, como el agua se vuelve espuma blanca, como llena agujeros y recovecos para ir poco a poco filtrándose por los poros rocosos y volver en parte, otra vez, al mar. Para este encuentro sólo tienes que ir hacia el norte, la parte más rocosa, rasgada de la costa menorquina.
Olas que son espuma blanca

 

Recuerdo número 3

Ir al encuentro del turquesa, de la cara más apacible del Mediterráneo. Caminar para encontrar de pronto, tras sabinas y pinos, alguna cala que nos brinde un baño relajado, una caricia y un contacto con el mar, con su agua salada que aviva la piel. Caminar con los pies descalzos, haciendo equilibrios para que la superficie cortante de las rocas no nos dañe y encontrarnos al poco sumergidos en un agua tranquila y diríamos, porqué no, maternal.
El mapa del tesoro más preciado en Menorca es el de sus calas secretas. Turqueta, Galdana, Macarella. Conducir en motocicleta hacia otro lugar, la toalla mojada aún, el casco salado por el cabello. Y más calas; Macarelleta, Cala en Brut, Pregonda… Y así, seguir sin más, sólo disfrutando.
Ganas de bañarse entran
Recuerdo número 4
Un atardecer puede ser eterno, aunque dure segundos y sea breve el transcurso en el cual el Sol va cediendo a lo inevitable; pero siempre parece que el segundo será eterno, aún queda fulgor tras aquella nube, aún no ¿Ya se puso? No, aún no… Seguirá siempre en el recuerdo. Sólo tienes que elegir el momento más bello y cerrar los ojos como si dispararas con tu cámara. Cierra los ojos y el atardecer, por arte de recuerdo, se volverá eterno.
Eternos serán siempre los atardeceres en Menorca.
Bien vale un vuelo
¿A qué esperas para ir a encontrar tus propios recuerdos?
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4 COMENTARIOS

  1. Simplemente… PRECIOSO. Ojalá algún día pueda hacer esa ruta temática de los faros o ver un atardecer en cualquier rincón menorquín. Gracias por compartirlo 🙂

  2. ¡Por fin! Una entrada con enlaces, y con clase. Dos aspectos que últimamente no van de la mano en la mayoría de lo que hemos leído.
    En cuanto al post en si, de buena gana nos iríamos leyendo y haciendo nuestros esos recuerdos, este año que parecemos un barco a la deriva…
    Saludos!

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