Caminar por la ciudad sin tiempo
Hay muchas ciudades
que conservan monumentos e historia rehabilitada a la vez que introducen el
paso firme de lo presente y en algún resquicio se entrevé lo futuro por venir;
pero, en pocas como Berlín, la fina epidermis que separa los tiempos se rompe y
deja que todo se confunda y confluya en un único momento que ya no se puede
sentir como presente.
Berlín es una ciudad
sin tiempo, su presente no es más que la acumulación evidente de diferentes
estratos del pasado y del futuro. Un paso te lleva a lo conservado; otro, a lo
propuesto. Una mirada es el momento, pero también el recuerdo, un sonido, de
repente, el reflejo de la Historia. El presente de Berlín es la historia de un
país, y su futuro. Es la complejidad alemana.
El juego temporal
queda evidente al aproximarse a la Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche (perdonad si nos hemos dejado alguna
consonante endiablada) en la parte que fue en su día Occidental. Al salir de la
estación del metro una visión es un desafío. De los bombardeos de los Aliados
durante la II Guerra Mundial sólo quedó una de las torres de la iglesia que ha
sido conservada en el estado en que quedó, recuerdo evidente, a la que se ha
añadido una edificación postmoderna que es metáfora constructiva de los hechos
acaecidos, filtrados por el tamiz recreativo del paso del tiempo. Una especie
de piel que envuelve el que fuera el contorno de la iglesia original,
construida con un ladrillo de vidrio que alumbra el interior con una luz
azulada. El desafío es encajar todas y cada una de las piezas y significancias
de lo visto y sentido en el espacio.
Pero, por si no
quedara suficientemente expuesta la decisión de convivir con todos los
presentes, futuros y pasados a la vez, nos encontramos con otro icono sin
tiempo: El Edificio del
Reichstag, sede del parlamento federal, el Bundestag. Se acabó de construir
en 1894. Aunque decir que se acabó de construir es sólo una fórmula verbal.
Entonces nadie podía imaginar que acabaría siendo víctima de un incendio poco
fortuito en 1933, ni que en la Batalla de Berlín acabaría siendo dañado
seriamente por la derrota física y moral durante la II Guerra Mundial. En 1960
recibió una necesaria y urgente rehabilitación. Pero en los años 90 el
arquitecto-estrella Norman Foster acometió la rehabilitación que le da la
imagen actual. Mantuvo el aspecto original de la fachada principal; aunque
proyectó una soberbia cúpula futurista desde la que se obtiene, después de
recorrer una rampa doble que sube, una fantástica panorámica de Berlín. Vuela
la vista por entre los distritos, por entre sus ríos, supera los grafiti del
telón de acero, la Puerta de Brandemburgo, y los frondosos verdes de
parques y jardines.
Berlín es una ciudad
mutante sin tiempo, que se comprende caminando desde la puerta de cualquier
apartamento en Kreuzberg al centro antiguo de Mitte, o desde cualquier otro
punto que una cualquiera de sus otros doce distritos; desde la parte occidental
a la oriental, desde el pasado al futuro, para después desandarlo todo y volver
a confundir cada presente contemplado.
Andar Berlín es hacer
un garabato en un plano e intentar leerlo después.
NOTA: Si quieres visitar la cúpula del Reichstag no olvides reservar cita previa en Internet; de lo contrario te vas a tener que conformar con la espera dilatada que te encontrarás.
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Relatos de otros viajeros #postamigo
Saltaconmigo - Berlín, mucho más que monumentos
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No sé si estará bien escrito Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche pero sino, quedaríais perdonados jejeje. Tomo nota de lo de la cúpula del Reichstag, que tengo pendiente de ir a Berlín y no quiero perderme nada!
ResponderEliminarUn saludo!
Chicos, Berlín es tan genial que nunca te la acabas. La cúpula del Reichstag fue uno de los puntos álgidos de la visita tanto por las vistas como por su historia ;)
ResponderEliminarLo que decíamos nosotros el otro día: Berlín es una ciudad que hay que observar, no sólo mirar.
ResponderEliminarBuena elección de iconos ;-)
Estoy con Mad, la cúpula del Reichstag (así como los jardines) es una visita imprescindible!! Y el edificio es impresionante!!!
ResponderEliminarGracias a todos por los comentarios. Los iconos son muy necesarios, acaban definiendo una ciudad; pero tengamos cuidado porque también pueden reducir la esencia de un lugar. Por eso hay que descubrirlos paseando, dibujándolos con la mirada, respirando el ambiente. Pero nunca en un autobús de esos turísticos porque entonces sólo es un colección de imágenes.
ResponderEliminarMuchas gracias por los comentarios. y por cierto ¿Ya nos votaron para los Premios #Bitárocas2012? :-)