domingo, 29 de julio de 2012

Visiones de Barcelona (II)

De visita con Instagram por El Mundo a través de un visor

Puse mis pies en Barcelona por primera vez con 16 años, en el viaje de fin de curso. Volvíamos de Salou, y nos hicieron un recorrido express en bus donde me quedé con la sensación de que no vimos casi nada.

Esto cambió cuando después de 9 años, volví a Barcelona hace un mes, para asistir al Ojo de Pez Photo Meeting, un festival de fotografía donde este año las mujeres fotógrafas han sido las protagonistas. Iba a pasar los 3 días que duraba el festival en la ciudad, de modo que me cogí una mañana entera para hacer otro recorrido express, pero esta vez caminando, sin hacer mucho caso al mapa y sin la preocupación de perderme. Me gusta caminar por las ciudades, por muy grandes que sean, es como mejor me familiarizo. Siempre descubres cosas nuevas que en los desplazamientos en bus o en metro sería imposible ver.

colores 
palomas


Caminé desde el barrio gótico hasta la Sagrada Familia, pasando por la Plaza Cataluña y la casa Battló. Crucé el laberinto de callejuelas donde los restaurantes abrían sus puertas e invitaban a los viandantes a que les echaran un vistazo a su menú. Entré en una librería donde casi me compro una novela en catalán, aunque no sepa hablarlo. Pasé por una pequeña tienda donde tenían unas maravillosas fotos en el escaparate, y cogí unas postales en blanco y negro que colgaban en la entrada mostrando Barcelona desde los mejores puntos de vista para regalar a mi prima que las colecciona. Me tomé un chocolate caliente en un Starbucks y me comí unos caramelos artesanales de una tienda llena de dulces. Conocí al vendedor de chuches que da de comer a las palomas de la Plaza Cataluña. Y caminé y caminé y caminé hasta terminar con los pies reventados, aunque de esto no me di cuenta hasta llegar al hotel, ya que a parte de todas las cosas interesantes que vi en mi excursión por la ciudad, me pasé toda la mañana haciendo una infinidad de fotos con el iPhone al mismo tiempo que las compartía en mi cuenta de Instagram. ¡Es tan fotogénico Barcelona! De hecho, recordaré este breve viaje como la primera vez que viajé sin cámara réflex, todo un reto para mi, ya que soy de esas personas que tienen que llevar todo el equipamiento fotográfico a todas partes por muy perjudicial que sea para la espalda.


El Gòtic

Gaudí


En conclusión, se me pasaron volando esos 3 días. Me parece una de las grandes ciudades ideales para viajar en solitario, hay tantas cosas interesantes que me parece imposible aburrirse. Y ahora que he comprobado que el avión que sale desde Bilbao tarda menos de 1 hora, no creo que pasen otros 9 años sin volver a Barcelona.


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2 comentarios:

  1. Me alegro que te hayas sentido bien en Barcelona. Estoy de acuerdo que es una ciudad ideal para visitar en solitario. A mi me encanta pasear por mi ciudad y nunca tienes la sensación de estar sola...
    Saludos
    Meritxell

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  2. Por mi parte añado que cuando viene tanto turista por estos lares, pienso que por algo será.
    Cuantos visitantes me han dicho lo afortunados que debemos sentirnos por vivir en Barcelona
    Yo también paseo por esta ciudad como un campeón, pues me apasiona.
    Saludos

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