O el lugar a donde van los calcetines desparejados
¿Nunca os habéis
preguntado dónde van esos calcetines desparejados y algo díscolos que un buen
día, después de la colada, descubres que ya no están? Son esos calcetines que a modo de La Gran Evasión consiguen abandonar
nuestro cajón, pero en este caso, ya nunca vuelven, ellos sí, a diferencia de
los carismáticos presos militares de la película, consiguen escapar para no
volver nunca más, dónde van saben cuidarles.
Pero ¿Dónde van? ¿A dónde
escapan?
Pues lo averiguamos, por
casualidad, que es como se descubren todas las cosas importantes de la vida, el pasado fin de semana.
Hay un pequeño rincón
rural en el Penedès, comarca catalana agradecida por sus viñas, que se ha
convertido en el Hollywood de todos los calcetines fugados. Allí van, a Sant
Pere de Riudebitlles, a convertirse en títeres (o mejor, en catalán, titelles). La máxima ambición de todo
calcetín (también mejor en catalán, mitjó)
artista y algo bohemio es convertirse en estrella de la farándula de los castellets, que así, y nada tiene que
ver con los castellers también muy
significativos de esta tierra, es como se conoce el teatro de las titelles.
Allí los descubrimos a
todos, algunos habían conseguido dar forma profesional a su ambición y otros
mantenían su candor amateur; pero, todos hacían las delicias, cosquillas
entretenidas, a los espectadores, grandes y menos grandes o pequeños y menos
pequeños. Nos brindaron entrada a la fantástica exposición sobre titelles que han montado en un antiguo
molino de papel, Les Màquines del Ròmul,
donde las luces y las sombras juegan a
mover los hilos de la vida entre pesadas máquinas antiguas de papel.
¿Lo mejor del
descubrimiento?
Pues es que nos han
invitado a pasarnos por allí el próximo fin de semana que, son las jornadas
centrales de la Muestra Mitjó.
A parte de recorrer las calles del
pueblo, podremos entrar en unos pocos patios de casas particulares donde tendrán
lugar algunas representaciones, traspasaremos las interioridades privadas de
las gentes de Sant Pere de Riudebitlles. Seguro que disfrutaremos
de momentos especiales en los que más de un calcetín nos guiñará el ojo para
que arranquemos a aplaudir como cuando eramos niños, que no nos importaba que
las palmas de las manos se nos pusieran rojas como tomates maduros.
¿No os parece una iniciativa emocionante? A los que os sea imposible desplazaros, por motivos geográficos o de agenda ¿porqué no un "Me gusta" en su Facebook para poder seguirlos desde la distancia?








Gràcies per dir-me on són els mitjons que m'havien desaparegut!! Ara em quedo més tranquila. :-)
ResponderEliminarTambé els seguiré "des de la distància".
Abraçades!!