Collioure y el exilio

De visita con A. Machado

“Estos días azules y este sol de la infancia”

Aunque parezca mentira, hay viajes que existieron antes del blog; antes de que, ni por remota casualidad, se nos ocurriera abrir una ventana para colgar enmarcados los viajes viajados. El blog llegó después… Un extraño julio del 2011 (pronto celebraremos el primer año).
A veces uno no sabe qué hacer y entonces empieza a desempolvar los bytes de las fotografías digitales acumuladas en el disco externo, guardado siempre como un tesoro (somos tan dependientes de lo físico que nos da miedo guardar nuestros recuerdos en la memoria) y, entonces, encuentras instantáneas que te recuerdan.

Como ésta, de Collioure, realizada en Mayo del 2010. Una fotografía dentro de una fotografía gracias a los marcos-escultura de Marc André Figueres que están repartidos por todo el pueblo para que podamos jugar a perspectivas ingeniosas. Fue un dulce día de primavera, de café con leche agradecido y de suave sol que animaba a algunos a tumbarse en la arena de la playa a cazar tibios rayos de sol.

Asómate sin miedo

Collioure formaba parte de nuestro imaginario literario porque como todo el mundo sabe es donde está enterrado un gran viajero, un viajero forzado y esforzado en versos y existencia, Antonio Machado. Por eso aquella escapada a Argelès-sur-Mer estaba llena de emoción por rendir tributo al poeta y con él a todos los que tuvieron que exiliarse de una España brutal y fratricida. Imaginar el sentir del momento y la tristeza de aquellos gestos y caminar derrotado se nos contagió con el máximo símbolo: la tumba. La onda emoción de plantarnos delante de la lápida del poeta nos impidió hacer ninguna fotografía y aún hoy en día sentimos ese picor de la epidermis que se siente cuando una lágrima se te clava en el lagrimal. Pero no pudimos hacer la fotografía. Pero no nos hizo falta. No la necesitamos. Su memoria será siempre la nuestra, la de nuestras familias, la de los nuestros.
Dramáticas jornadas

El frente republicano deshilachado, las bombas de nuevo sobre Barcelona. Confusión, espíritu de derrota, terror, caos y llega la orden de evacuación. Antonio Machado y su familia, madre y esposa, son invitados a salir con una expedición de escritores y profesores. Se trataba del exilio. Un verdadero y trágico éxodo del que ya no se recuperaron nunca.
Hoy en día

Parece mentira que en un lugar de tanta belleza, de esa que escapa de estridencias artificiales, los Machado fueran tan desgraciados. Cuestión que prueba que uno nunca escapa de su viaje interior. Collioure le ha dado la espalda al exilio; hay un Museo de Arte Moderno, como también lo podría haber de la triste Historia. Pero no es así. Quizás sea mejor. De todas formas, el entorno de la población ha servido inspiración en cantidad suficiente para alimentar el alma artística de muchos: Picasso, Chagall, Matisse…

¿Qué hacer en Collioure?

Pasear. Pasea, sube las escaleras de las callejuelas del Moré, el antiguo barrio de pescadores que pintaban la fachada de sus casas de colores quizás para dar alegría a los callos de las manos que produce el mar cuando se trabaja.

Calles de Colliure
La Chapelle-Saint-Vincent está construida sobre una roca que un día fue una isla donde, allá por el cercano año del 303, el santo sufrió martirio.

La austera Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles nos sorprenderá porque su interior es mucho más rico de lo que el exterior nos puede insinuar. Sorprendente el retablo del altar mayor, tallado en madera por José Sunyer.

Iglesia de Colliure

La torre del campanario es un calendario; las piedras de su base son del siglo XIII y las de la parte superior ya de los siglos XIV y XV. Por otra parte, lo contario habría supuesto una rareza inexplicable…


Si tienes oportunidad, no dejes de hacer girar una rosa de vientos.

¡Sopla!
Collioure también fue aristocrática, lo atestigua su Palacio Real, hoy en día declarado Monumento Nacional desde el 1922.

Pero la tumba de Antonio Machado siempre concentra tributos de toda clase.


¿Lo más importante?

Recuerda que el exilio se define en un breve verso escrito en un papel doblado y guardado en el bolsillo de una chaqueta derrotada: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

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5 COMENTARIOS

  1. AL final, la chaqueta no fue la derrotada… Perdió una batalla pero no la guerra contra el tiempo y la memoria. ¿Qué diría Don Antonio de nuestra (también suya, de alguna manera) España? A veces no hay nada mejor que hacer que pasear y mirar y pensar y trastear un poco, entre calles nuevas y libros viejos. A veces, aunque luego se las eche algo de menos, más que fotografiar hay que experimentar y guardarlo todo en el disco duro interno, ése que va con nosotros y no se resetea hasta el ultimísimo día… Ni siquiera enseñando instantáneas se pueden llegar a explicar algunos destinos… 🙂

  2. Precioso artículo de un lugar que es sobre todo simbólico. Yo he estado varias veces muy cerca pero nunca he podido visitarlo, ni visitar la tumba de Machado. Me ha encantado!

    Saludos

  3. Gracias Elena! Para nosotros un lugar muy especial. Se nota, verdad? 🙂
    Cierto Viajes de Primera, cuántas veces nos preguntamos qué pensaría de esta España. Él y Don Unamuno, Alberti, Lorca… Y Cervantes, incluso Góngora o Quevedo. Y qué diría Pepe Hierro y Saramago y Cela y… Se nos van las voces más críticas. Y Larra??? En según que lugares sólo las buenas palabras, mejor que una imagen, pueden explicar la esencia.

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