El Otoño de Central Park

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Nueva York, Central Park. Era un Otoño como salido de película, como un escenario perfecto.

Se sentían caer las hojas caducas de los árboles, flotar en el aire rozándolo antes de tapizar el suelo. Frágiles. Ya muertas aunque intentáramos hacerlas revivir con nuestros pies. Sólo un instante de torbellino para volver a la alfombra crujiente de su podredumbre.

Pero a pesar de todo reíamos.

¿Y cómo no ser felices ante tanta belleza? Los olmos nos estaban esperando. Revoltijo de colores de otoño sobre el cielo azul de un fantástico día soleado. Los robles, los cipreses, las hayas. Colores de tierra, avinagrados, amarillos castaño, colores rugosos, en contraste con algunas insípidas hojas perennes. Diferentes matices de luz tapizada en un grado infinito que va del verde al amarillo y al rojo.

¿Y cómo no ser felices ante tanta belleza? A pesar de su fragilidad, de su temporalidad. A pesar de que cuando llegue el invierno del tempus fugit, las ramas queden desiertas y frías ¿Cómo no aprovechar el momento? Olvidar que después del Otoño ya llega el invierno desprovisto de consuelo y esperanza.

El Central Park es el mítico pulmón de Nueva York; con sus cerca de 3,5 kilómetros cuadrado es uno de los rincones más fotografiados, filmados, paseados y visitados de la ciudad. En tal extensión es normal que los lugares y rincones especiales se multipliquen y sean difíciles de ubicar, a demás, a cada uno, su rincón, que sobre rincones no hay nada escrito ¿O era sobre gustos? Para el caso, lo mismo es.



¿Qué ver en Central Park?


Sus valles, y, en especial, el Great Lawn. El nombre lo dice todo, gran césped. Pues eso, el más grande de todos los del parque, y justo en su centro, a la altura del Museo Metropolitano de Arte y del Museo Americano de Historia Natural.

Sus jardines como el Conservatory Garden (o sea, un Jardín Botánico en un parque urbano) o el muy literario Shakespeare Garden.

Sus lagunas cuya principal y más grande es The Reservoir, con nada menos que 12 metros de profundidad en algunas de sus zonas.

Sus monumentos como El Castillo de Barrio Sésamo (Castillo Belvedere). En serio, era la casa del Conde Draco de las famosas marionetas de Jim Henson. Hoy en día este fantástico castillo a modo victoriano (fue construido en 1865) es la sede del observatorio meteorológico.

Y sobre todo, y aunque ya sea un clásico en todas las guías, no hay que dejar de señalar que la visita al Parque tiene que estar completada, sin excusas, con un buen recital de Gospel dominical en Harlem (gratis si evitas las iglesias más turísticas como la Abyssinian Baptist Church y te das una vuelta por libre).

Y no olvidéis que en Otoño se siente caer las hojas caducas de los árboles del Central Park.

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9 COMENTARIOS

  1. La verdad debe de ser una pasada estar en un parque tan grande justo en el centro de una ciudad inmensa como Nueva York, un poco como un oasis en el desierto, no?

    Vaya, con vuestro articulo ahora mismo tengo ganas de reservar un billete de avión para visitar Central Park el próximo otoño…

    Un saludo,
    Sonia.

  2. Mítico lugar, como describís perfectamente en la entrada. Aunque sobrevengan tiempos difíciles, aunque a veces tengamos la sensación de estar en una «podredumbre» continua, la risa es lo último que se pierde. Basta con pasear un rato por lugares así para dejar a un lado el derrotismo y dar paso a una felicidad plena y sencilla.
    Espero algún día poder visitarlo también.

    Un saludo.

  3. Hay veces en los que se visita un lugar justo en la época más adecuada… Aunque Central Park es bonito casi en cualquiera!!! El otoño tiene esa magia rugosa y un poco áspera que habéis descrito, ¡maestros del lenguaje! También nosotros queremos volver el próximo otoño! Un abrazo

  4. Central Park a mí me impresionó mucho, con sus enormes árboles en mitad de una ciudad como Nueva York…
    Dicen que hay que ver Central Park en todas las estaciones pues muestra caras muy distintas, pero si tuviera que elegir una, me quedaría con el otoño, con esos colores mágicos.
    Un saludo 😉

  5. Vaya epíteto que nos dedicas, Viajes de Primera! Central Park lo puso fácil! Javiercastillofotografo tienes razón. Para nosotros, es la mejor época del año para conocer el parque urbano. Helena seguro que te impresionó! A nosotros nos dejó una huella perdurable y la hemos querido reflejar en el blog como se lo merecía.
    Y Davestraits que no se pierda nunca la risa!

    Gracias a todos por compartir el paseo con nosotros!

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