La mezquita de Abu Dhabi

En el horizonte, a modo de espejismo, surge de la calima un gran volumen horizontal de un blanco rotundo, soberbio y cegador. Es La Gran mezquita de Abu Dhabi,  capital del Emirato, sede y segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos. Toda una exhibición del poder y del dinero que llega a través de la explotación del petróleo y del gas (Abu Dhabi posee  el 9% de todas las reservas petrolíferas conocidas del Mundo). La gran mezquita blanca es otra de esas manifestaciones de egolatría que nos brindan, de vez en cuando, algunos personajes de la Historia. En esta ocasión, se trata de un capricho de Zayed ibn Sultán Al Nahayan, el que fuera primer presidente de los Emiratos, que ordenó su construcción en 1998 y que se terminó en el 2007, tres años después de su muerte. Hoy le sirve de tumba.

mezquita de Abu Dhabi

Mezquita Sheikh Zayed

Desde el exterior la mezquita de Abu Dhabi se ve imponente, un lienzo blanco (Se la conoce como la gran mezquita blanca) sólo roto por las aberturas de los arcos, de puertas y ventanas y el dorado de algunos elementos. Concentran la atención sus cúpulas, todas sus cúpulas, ochentaidós según las referencias literarias, que no las pudimos contar in situ, de diferentes tamaños, las pequeñas y las medianas que van coronando los perímetros y que orbitan alrededor de las tres grandes de los espacios principales, todas ellas como bailando una coreografía mística junto a los cuatro minaretes coronados en dorado.

 

gran mezquita blanca de abu dhabi
Cris toma una abaya negra y yo una dishdasha blanca que nos entregan en la entrada y vestidos de tal guisa entramos en contacto con el fresco mármol blanco adornado con arabescos florales de colores y otros motivos repetitivos árabes de la mezquita de Abu Dhabi; se agradece la diferencia de temperatura con respecto al exterior y es por ello que nos dedicamos un  buen rato a pasear admirando las filigranas en los vidrios, el lujo de las diez lámparas colgantes de Swarovski, y los motivos de las alfombras tejidas a mano por más de mil mujeres iranís. Andar descalzos sobre la mayor alfombra del Mundo, con el eco de las pisadas ahogado, reconforta frente a la dureza de los demás materiales.
gran mezquita blanca
Salimos un momento al patio central de la gran mezquita blanca, se me antoja un enorme desierto de sal, tanto sol sobre tanto blanco deslumbra en exceso, el calor es sofocante y por ello buscamos alguna esquina con sombra; pero es imposible. Permanecemos allí expuestos por un momento para poder  observar el efecto del azul de las albercas ornamentales frente el blanco de las columnas del pasillo cubierto que rodea al patio. El resto de visitantes de la mezquita de Abu Dhabi ni se aventuran más allá de la sombra de los arcos. Volvemos al refugio buscando el frescor del suelo otra vez y dejamos descansar las pupilas del martirio exterior.
Sí, en la mezquita de Abu Dhabi pudimos ver la Santísima Trinidad arquitectónica: las columnas, los arcos y las cúpulas. Pero, en esta ocasión, el Paraíso se encontraba en jardines aún en construcción. Una pena.


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8 COMENTARIOS

  1. Quizá la idea del contraste entre el exterior hiperiluminado y el interior acolchado sea la mejor definición de esta mezquita, que no deja a nadie indiferente y que, también, sobrecoge hasta al más pintado… Derroche, cifras que ponen los pelos como escarpias, ostentación pero también rincones bellos.Una experiencia, como casi todo en los EAU, chocante y difícil de clasificar!

  2. Gracias por los comentarios!
    Varsovializate, sí. El sol pasó factura con un pequeño dolor de cabeza… Pero de poca importancia.
    Viajes de Primera, los EAU son un lugar de contrastes, difícil de digerir en un período corto, demasiados sentimientos encontrados. Quizás lo mejor es escribir desde la distancia.
    Toda la razón, Carfot!!
    Hola, Sonia! Esperamos verte mucho por nuestro blog… Gracias por el cumplido. La verdad es que el blog lo que busca es invitar a todos a viajar y a cumplir sueño en pos del Arco Iris!! 😀

  3. Desde luego una muy elegante mezquita, faltaría más estando donde está.
    Me encanta esta clase de arquitectura. Por suerte o por desgracia, en Jakarta tengo que verlas, sí o sí.
    Magnifico post y fotos.
    Saludos

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