Pequeños tesoros escondidos en Estambul

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Atardecía, nos habíamos perdido por las callejuelas detrás del Gran Bazar, lejos de los demás turistas. Fue cuando nos encontró Mesut. Nos propuso acceder a su vivienda. Se mostró amable, aunque ya sabíamos que seguramente nos pediría alguna lira turca; pero su propuesta era atractiva: subir a la azotea  para ver las mejores vistas de la ciudad, o eso decía.

Su vivienda era en realidad un antiguo hanlar, una de las típicas edificaciones, de dos o tres pisos con pequeñas habitaciones destinadas a alojamiento y almacén y un patio para los animales, que constituían  los Han, algo así parecido a almacenes comerciales que se situaban cerca de los bazares. Supimos por él que nos encontrábamos en el Valide Han, el más importante de Estambul, y antiguo punto de encuentro de mercaderes acaudalados. Medio en inglés, medio en español, medio en árabe, logramos entenderle. Databa de 1651 y si bien antaño lo podíamos imaginar lleno de actividad, de mercancías, de caravanas, de olores y sabores, de animales, hoy en día presentaba una imagen menos atractiva, menos literaria

¿Quizás por ello, pocas sandalias de turistas pisaban aquellas calles?

Las paredes desprovistas de cobertura, con la pintura desconchada o ya inexistente, cubiertas de una pátina gris, son toda una belleza histórica desnuda. Hoy sus edificios están reconvertidos en viviendas de poca calidad, en almacenes y pequeños talleres. La actual actividad ha hecho que los edificios originales se hayan ampliado y renovado con parches constructivos, añadidos rupturistas, rompiendo la bella línea clásica original. Pero el resultado, capas y capas, sustratos de diferentes capas, de diferentes suciedades, zurcidos de líneas, hace de todo ello un conjunto, si no bello, atractivo. La atracción por lo decadente, por aquellos lugares que una vez vivieron mejores momentos y hoy, en su crepúsculo físico, aún mantienen cierta potencia inspiradora de las almas más sensibles.

Azoteas Valide Han
Subimos los tres pisos del hanlar, hacia el tejado del patio principal. Nos esperaba un gran cielo azul, algo turbio en la línea del horizonte por la neblina de la ciudad en la parte europea, en la que podíamos ver La Torre Gálata con su puente. Y un cielo con tonos dorados, del sol que comenzaba a ponerse, por la parte antigua, donde se nos presentaba una composición cubista de grupos de hanlar amontonados. La suave brisa y las vistas nos devolvieron la confianza por un mundo sincero y humilde. El mundo de Mesut.

Zona Europea

Puente de Gálata sobre el Bósforo

Parte antigua de la Zona Europea

Un mundo humilde como lo es La  Mezquita Pequeña Santa Sofía, visitada durante el día.  Aquella mañana habíamos decidido alejarnos del bullicio de la plaza Sultanahmed, donde la gente se acumula para ver dos  increíbles, artísticas y monumentales mezquitas ,  La Ayasofya y La Mezquita azul, para dirigirnos al distrito de Eminönü, que aún conserva vida de barrio, vida auténtica de grupos de niños correteando en la calle. Allí nos esperaba la cúpula bizantina, del siglo VI, de la que fue modelo para la famosa Santa Sofia, recuerdos de clase de Historia del Arte de un verano adolescente, La Iglesia de San Sergio y San Baco, la Pequeña Santa Sofía o en turco, Aya Sofya Caddesi. Ahora volvía a sentir la blancura interior de la pequeña mezquita, recogimiento blanco y azul celeste en un silencio fresco de mármol de doble columnata. Ese era el interior, el sincero y humilde interior, sólo algún monograma y una inscripción en clásico griego como adorno.
La alegría
Detalle de la cúpula

Interior Pequeña Santa Sofía

Sí, mientras veíamos Estambul desde la azotea, sentíamos la brisa dorada del atardecer y las palabras de Mesut nos hicieron creer en un mundo mejor, un mundo lejos de todo artificio, un mundo humilde y sincero como lo son Valide Han y Pequeña Santa Sofía en Estambul.

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7 COMENTARIOS

  1. Que bonito Estambul, una ciudad que nos ha seducido desde el primer minuto que la viditamos, ya hemos estafo 3 veces, y seguimos enamorados de ella, es mas en nuestra primera visita nos trajinos de alli un gran souvenir, nuestro hijo Alvaro, y como el dice, soy medio turco!!
    Saludos.

  2. Que gran entrada, todavía no conozco la ciudad pero prefiero este “turismo” más mundano a las grandes aglomeraciones, creo que es la mejor forma de conocer y comprender la historia, las costumbres y la gente que allí vive.

    Un saludo !!!

  3. En menos de un mes visitaremos algunos de los enclaves más turísticos de Turquía (Estambul incluido). Me ha gustado leer tu post y me ha gustado mucho como escribes !que envidia!.

    un abrazo

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