Cosas que hacer y ver en Dubai (II)

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¿Qué podemos hacer en Dubai?

Pues… Ir de Safari Arquitectónico

Hay una frase que los dubaitíes repiten siempre que tienen ocasión, aunque estén hablando del tiempo acaban diciendo aquello de: aquí hace cien años todo era desierto. Y ya se sabe que las prisas son malas consejeras, quizás por ello, Dubai da la impresión de ser una ciudad donde sus edificios pacen desparramados en distancias kilométricas. Nosotros siempre decimos que por su arquitectura los conoceréis. Así que valía la pena dedicar un día a intentar comprender cómo está construido Dubai, para acercarnos a su idiosincrasia, para intentar, en definitiva, poner un poco de orden a lo que, a primera vista, es un desorden.


Los cinco grandes

¿Nos vamos de safari por Dubai? 
Sí… Un safari.
Si en Kenia se va a la búsqueda de los cinco grandes, aquí también se va a la búsqueda de los cinco grandes, los cinco grandes edificios. Uno no puede volver de Dubai sin haberlos visto. Tranquilos, no son peligrosos, no muerden.

La primera zona que hay que visitar es la Avenida Jeque Zayed. Allí, en la distancia que abarca un mirar al horizonte, podemos ver tres de los cinco grandes, destacándose entre una masa ultramoderna de edificios recientes, a lo sumo cuarentones. Al llegar en metro hacia la parada Financial Centrepodremos disfrutar de una introducción, de un visionado rápido, de un travelling lateral arquitectónico, que nos pone en alerta de lo que nos vamos a encontrar.

Así pues, iniciamos la ruta en un edificio blanco, con ventanas en forma de colmena, siguiendo la tradición arquitectónica árabe. Es un edificio de apenas 149 metros de altura. Sí, diréis que es una altura considerable, pero tened en cuenta que una de las piezas que nos vamos a encontrar en este safari arquitectónico es el todo poderoso Burj Khalifa. El World Trade Centre fue el primer rascacielos que se construyó en Dubai, allá por el año 1979. Y sólo por ello se le tiene mucho aprecio, tanto que han colocado su silueta en uno de los billetes nacionales, en concreto en el de 100 DH.
Nos colamos en una obra
Un poco más allá, nos encontramos con una composición ultramoderna de dos edificios gemelos con forma triangular, de un color azul oscuro metalizado que refulge intensamente al incidir los rayos solares. Son las Emirates Towers, masculinas, angulosas, balísticas. Una de ellas tiene la función de hotel, el Jumeirah Emirates Towers Hotel, uno de los más altos del mundo, mientras que la otra torre son oficinas. Sus líneas de fuga se proyectan voluptuosas hacia el cielo. Pero cerca se encuentra una de las piezas más importantes del safari y que compite contra ellas en verticalidad.
El Burj Khalifa que con sus estridentes 828 metros es el edificio más alto del mundo y con otras muchas más marcas mundiales, como la de tener la piscina a mayor altura del mundo, es la moderna Torre de Babel que todo aquél que llega a Dubai tiene urgencia de ver, es el mayor espectáculo tecnológico del Mundo. Se necesitará un buen objetivo para fotografiarlo en un único encuadre, cuestión técnica que nosotros no pudimos lograr con total éxito, siempre acabamos por cortarle alguna parte estructural al edificio, y es que manejamos una humilde compacta digital. Es asombroso ver cómo se quedan reducidos a la condición de pequeños los enormes edificios próximos a él. Esta zona de Dubai debe concentrar el mayor número de personas con dolencias en las cervicales de tanto mirar hacia las alturas.  Cuando lo visitamos aún no estaba abierto al público, algunas cuadrillas de trabajadores ultimaban detalles. Cuentan algunos rumores que en la zona no hay termómetros para que no sepan a qué temperaturas están trabajando. 
Directos al cielo
El descanso merecido
Actualmente ya se encuentra abierto. Hemos podido averiguar que si no se reserva con antelación en Internet, el capricho de subir a las alturas de record puede salir por unos 80 €, mientras que reservando previamente puede salirte por 25 €.

El safari arquitectónico continúa por la costa, podemos tomar un taxi, que, circulando por la Jumeirah Road, nos acercará a la siguiente pieza arquitectónica. Además, si lleváis bañador es posible aprovechar y tomarse un descanso en la playa. El Burj Al Arab con sus siete estrellas doradas de hotel de lujo, es el logotipo de Dubai que se levanta, significativamente, sobre una isla artificial a 300 metros de la orilla, a la que se accede a través de un control de seguridad, sólo franqueable después de transacción económica previa. Consta de 202 suites dobles, la más pequeña de unos 160 metros cuadrados. Según nos contaron, los adinerados clientes de las suites pueden llegar al hotel directamente desde el aeropuerto mediante helicóptero; pero, si no quieren ser tan ostentosos en su desplazamiento, pueden recurrir al rolls royce blanco que el hotel les pone a su disposición y que vimos aparcado en la puerta. Pensar que el valor económico de ese coche nos ayudaría a sanear nuestras maltrechas finanzas por una larga temporada, hizo que recorriera un nervio nuestras espaldas mochileras. Y a punto estuvimos de lanzarnos sobre él y protagonizar el robo del siglo… Lástima que nuestras condiciones de ladrones de guante blanco no sean las más adecuadas. 
La vela más lujosa
El hotel tiene hasta nueve restaurantes; nosotros pudimos entrar en uno, pero no os creáis que se trataba del Al Maraha, que es casi una pecera gigante, o el Al Muntaha, a 200 metros de altitud, los cien euros por cabeza que pagamos sólo nos dio derecho a un pequeño buffet libre y hacernos los remolones un rato por el vestíbulo y alguna planta de habitación. Suficiente como para apabullarnos con todo su mármol, todo su terciopelo, todo su oro, sus fuentes con brillantes coreografías de saltos de agua y salir de allí con la impresión de que no vale la pena gastar 100 € para ver el lujo que no podrás disfrutar. Pero claro, la curiosidad pudo al gato…
Vértigo de lujo
Siguiendo en el distrito de Jumeirahencontraremos El Palmeral, algo así como una protuberancia en la costa que es capricho de ingenieros y ambición inmobiliaria de empresarios. Es la  pieza más difícil de captar; de hecho, sólo se puede hacer desde el aire. Consultamos la oportunidad de hacer una excursión aérea. Pero nos pidieron unos 900 € por los dos, por 40 minutos en un hidroavión. Hicimos cálculos de a cuánto nos saldrían las fotos y comprendimos que la operación era poco rentable. Además, qué diablos, y perdonad la expresión ¡no teníamos ese dineral para gastarnos! Así que nos contentamos, a la fuerza, con ver la entrada a su tronco, que, cómo no, es un hotel y que conduce a través de él a las frondas de la Palmera. Para los mejor dotados, económicamente hablando, os dejamos este tour operadoren el que se puede contratar el vuelo sobre Dubai.
Los orígenes
Después de tanto batiburrillo de  modernidad, lo mejor que uno puede hacer es dirigirse al Creeck, en el distrito de Bur Dubai. Allí, a pesar de encontrarnos cerca de los zocos, a pesar del alboroto de gente y de coches, a pesar del ir y venir de barcazas y de abras e, incluso de la frenética  actividad comercial sin horarios, uno puede alcanzar cierta serenidad. En esta zona de Dubai las construcciones trazan líneas horizontales, se abandona la rotunda verticalidad que estresa nuestros sentidos. Deria y Bur Dubai podemos decir que son el origen, el epicentro de todo Dubai. El contraste a la desmesura egocéntrica de los últimos años arquitectónicos de Dubai.

Pero, amigos, ésta experiencia de recorrer los orígenes de la ciudad y de cómo acabamos en la azotea de un restaurante viendo la nocturnidad del Creeck  la dejaremos para la próxima semana… Paciencia, que la lectura en pantalla es muy cansina y hay que dosificarla.

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8 COMENTARIOS

  1. Mucha acidez en este safari urbano! 😉 Pero eso le añade valor.Es una pena que no pudieráis subir a lo alto de la Burj Dubai!A nosotros, el lujo del Burj al Arab no nos convence demasiado… Demasiada opulencia…Aunque las fuentes de la entrada tienen mucha gracia!!!!

  2. Gracias «Viajes de Primera» (a ver si conseguimos anillar los comentarios) Sí! Toda una pena no poder subir al Burj Dubai o montar en hidroavión… Pero bueno, quién sabe! A nosotros tampoco nos va mucho el lujo del Burj al Arab, es como de nuevo rico. Parece ser que al Jeque no le gustó la decoración de la diseñadora y les obligó a cambiar y ser MAS LUJOSOS.

  3. Es una alternativa! Pero a mi no me termina de convencer… Aunque puede ser un interesante recorrido para fotografiar. De momento me quedo con la primera parte del post… a la playa! ;D

  4. Hola Purkinje! Gracias por el comentario! Ineludiblemente si aterrizas en Dubai vas a estar rodeado de arquitectura. Así que qué mejor que conocerla un poco? Además es una ruta fotográfica perfecta para fotografías de gran formato. Como siempre hay que buscarle el lado humano!
    Seguro que el próximo capítulo te gustará más! No te lo pierdas. Saludos viajeros!

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