Viajar a Praga sin Kafka

Hay lugares que todos relacionamos con un escritor: Son las ciudades literarias. Si, por ejemplo, Lisboa es Pessoa o París, Hemingway, Praga es Kafka.

Esencias de Normandía (I)

Sentir cómo el cielo te abraza místico y te zarandea la conciencia indicándote que gracias al gozo estás vivo

Cosas que ver en Dubai

Si tenemos que pensar en un lugar que represente la opulencia, en un país que ejemplifique la ostentación y la riqueza superlativa, más ambiciosa de notoriedad, nosotros siempre acabamos pensando en Dubai.

Nueva York no existe

Nueva York es uno de esos lugares universales por el que todos hemos paseado siguiendo el plano del imaginario común.

Florencia

Cuando uno va a Florencia se contagia de arte. Eso es Florencia: bienestar artístico. Pasear por su Centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad, es deleitarse, es encontrar una armonía

sábado, 26 de noviembre de 2011

Los tuits favoritos de la semana (VIII)


Este sábado la selección ha sido complicada porque teníamos muchos tweets en la lista de favoritos; pero al fin, hemos elegido diez que concentran nuestra filosofía sobre la vida y los viajes y las emociones. Aquí os dejamos pequeñas píldoras de experiencias, destinos y literatura que nos han ayudado a pasar la semana.

martes, 22 de noviembre de 2011

Una visita al Centro Pompidou


Hay lugares donde la belleza se puede encontrar en cualquier rincón, en cualquier calle, de sorpresa, sin previo  aviso. Lugares donde poder disfrutar, sentir, emocionarse por una panorámica, por una instantánea, por un momento único, irrepetible en su composición estética.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Los tuits favoritos de la semana (VII)


Otro sábado más hemos realizado ese viaje introspectivo en que acaba convirtiéndose siempre la revisión de los favoritos semanales en Twitter. Siempre hay un “porque” a todos los tweets elegidos y, como en cada ocasión, esperamos que os sean de valor y agrado.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Alojamiento barato en Marruecos

Guía para viajar a Marruecos (II)


Marruecos es un país totalmente seguro, nunca tendréis sensación de estar en peligro, ni recibiréis amenazas por parte de nadie. Aunque eso no significa que debáis bajar la guardia, porque lo que sí encontraréis es mucha picaresca. Allí, por muy reducido  presupuesto que llevéis, seréis vistos como dinero ambulante, por lo que si al llegar a algún lugar y bajar del autobús veis como os acorralan ofreciendo todo tipo de servicios,  no desesperéis. Os ofrecerán llevaros las maletas, comida, dulces, baratijas, albergues y hoteles donde dormir, lugares dónde comer, taxis… Todo lo necesario para la vida del turista. Insistirán, querrán entablar conversación con vosotros, os dirán que “ningún problema, amigo”; pero en todo caso, siempre tendréis la posibilidad de tomarlo o dejarlo. Es una cuestión que hay que aceptar, igual que al pasear por los zocos, intentarán haceros de guías o llevaros a tiendas y lugares de “familiares” utilizando algunas técnicas curiosas como la de deciros que la calle está cortada, o que aquella tienda no es recomendable, e incluso, intentarán haceros extraviar para una vez desesperados de dar vueltas ofrecerse a llevaros por la buena dirección, no dudéis nunca de vuestro instinto de orientación.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Novedades

¡Hola a todos!
Ya sabéis de nuestro gusto por la literatura, por escribir e intentar hacer ficción de aquellos viajes que realizamos. Hace unos días, como aquel que no quiere la cosa, que así es como se inician finalmente las cuestiones importantes de la vida, iniciamos una práctica en Twitter: escribir un microrrelato todos los viernes. La intención es jugar con los 140 caracteres de la plataforma e intentar exprimir la esencia de un relato viajero, además de crear y alimentar la comunidad twitera. Ya veremos qué consistencia va tomando el asunto; pero ya se nos están ocurriendo algunas ideas y desde el blog queremos invitaros a participar el próximo viernes. Utilizamos el hastag #micros y si no tenéis cuenta en Twitter también podéis participar desde nuestro muro en Facebook. Eso sí ¡Siempre ceñidos a los 140 caracteres!
Otra de las novedades, y esta es obvia, es que hemos mejorado el diseño y que ya hay presentación oficial de los dos responsables de Ahora toca viajar.

Finalmente, un saludo a nuestro colegas de microrrelatos:

    

sábado, 12 de noviembre de 2011

Los tuits favoritos de la semana (VI)


Como cada sábado, y ya comienza a convertirse en una pequeña tradición del blog, nos desayunamos repasando los tweets que vamos guardando durante la semana en favoritos. Se trata de nuestro personal periódico de viajes y edición digital, al que ya asociamos con ese aroma a pan tostado y café matutino, y que publicamos aquí para compartir con todos vosotros el placer de leerlo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Una visita a Zaragoza a otro ritmo (I)


Después de las aventuras vividas en Marruecos emprendía un nuevo viaje, ésta vez una escapada a Zaragoza, más cómoda y relajada, dejando la mochila y el saco de dormir en casa.  Los albergues y hostales daban paso a un hotel cómodo y céntrico. La ocasión bien lo merecía, ya que hacía tiempo que no viajaba con mi madre, y ya sabemos que ellas viajan menos  pero mejor, razón por la que decidimos ir en AVE a la capital maña. Llegamos antes de la hora prevista a Delicias, la estación de Zaragoza, la quinta en número de viajeros de toda España y que fue inaugurada en el 2003. Nada más salir del andén y subir por la rampa mecánica nos encontramos con una oficina de Turismo de Aragón, donde muy amablemente nos ofrecieron un mapa de la ciudad y un documento con todas las atracciones turísticas más importantes, horarios de apertura y precio de la entrada.

La estación está muy bien comunicada con el centro, en autobús, lo que nos facilitó el traslado y nos permitió ver algún monumento por el camino, como una de las antiguas puertas de entrada de la ciudad, la Puerta del Carmen, construida en 1795. La llegada al centro fue un poco más lenta de lo habitual, ya que están construyendo la segunda fase del tranvía, que irá de Plaza Paraíso a Parque Goya.

Una vez acomodadas en el hotel, decidimos que era el momento apropiado para empezar a conocer la gastronomía de la ciudad, así que directas a El Tubo, que es como se conoce  la mejor zona de tapeo de la ciudad. Entramos en El Ombú, en la calle Ossau, un buen lugar para deleitarse con la comida, siguiendo los consejos del dueño, que con su amabilidad y acierto nos recomendó  alcachofa rellena de queso, quiche, huevos rotos con patatas y foie, empanadillas de morcilla y pimientos y el postre estrella del lugar por tan sólo 2€, el postre Ombú, que consiste en una tostada con chocolate blanco, aceite de oliva y sal. Sí, parece  una mezcla un poco extraña; pero sólo al principio, después el contraste de sabores es estupendo. Con tan buena alimentación y para intentar rebajar tanta caloría extra nos decidimos  callejear por el centro, descubrir sus pequeñas calles, sus plazoletas, sus edificios y sus rincones deliciosos.


Después de comprar un décimo de lotería en la administración número 1, que esperamos financie nuestros futuros viajes,  y viniendo por la calle El Coso, cogimos a mano derecha la calle peatonal Alfonso I,  muy bien arreglada, con sus farolas de tres cabezas de forja clásicas, ornamentadas con detalles florales colgando, y dónde al fondo podíamos ver  la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. La entrada a la plaza, conocida como el salón de la ciudad, ya que en ella se realizan numerosas fiestas públicas,  impresiona al principio, porque allí, a simple vista, tenemos toda una concentración monumental: la Basílica de Nuestra Señoradel Pilar, el Ayuntamiento, la Lonja, la Catedral de la Seo, un monumento a  Goya y la fuente de la Hispanidad. En la plaza decidimos entrar en la barroca Basílica para encontrarnos con la Pilarica y su manto doliente para los enfermos, escultura de mayor fama que estatura,  pues sólo mide unos 37cms.


Una vez visitado el interior de la Basílica, y de haber comprado una cinta de la medida de la Virgen, subimos al ascensor de la Torre de San Francisco de Borja, desde donde  pudimos observar  mejor  la belleza arquitectónica de las cúpulas de la Basílica, semejantes a caparazones de tortuga, y  deleitarnos con una de las mejores panorámicas de la ciudad. Fue una experiencia que nos encantó a las dos.
Volvimos siguiendo la ribera del Ebro y cruzamos el Puente de piedra para poder llegar al hotel. Una vez allí, picamos algo ligero, pues tampoco se trataba de que llegáramos con Kilos de más, y nos fuimos a la habitación a por el merecido descanso después de tanto trotar por las calles de Zaragoza.


Más aventuras de Zaragoza

Si te gustó la entrada ¿Nos ayudas con el reto? PREMIOS BITÁCORAS 2012

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cómo llegar y dormir en Marruecos

Guía para viajar a Marruecos (I)

Si pensáis viajar a Marruecos tened en cuenta que visitarlo es, según Edith Wharton en su libro En Marruecos, “como pasar las páginas de un iluminado manuscrito persa adornado con formas brillantes y sutiles líneas”. Aparte de estas apreciaciones más o menos estéticas de cómo es Marruecos, conviene conocer algunos datos y cuestiones fundamentales para una buena experiencia viajera.

Así conviene empezar por cómo llegar. Hoy en día es fácil volar desde la Península, nosotros utilizamos uno de los muchos vuelos a Marruecos de Barcelona a Marrakech y Casablanca con Ryanair, Vueling o Iberia con precios a partir de unos 50 € con las low cost. Otra opción es viajar con coche propio, en este caso, habrá que utilizar el Ferry desde Algeciras, con precio de unos 190 €. A parte, hay que asegurarse que nuestro pasaporte esté vigente; en el caso de Marruecos, es necesaria una vigencia mínima de tres meses. Y la estancia máxima es de tres meses al año. Una vez en Marruecos, tendremos que rellenar los típicos formularios para obtener el visado sin coste alguno.

Algo importante a la hora de viajar es siempre la moneda. Es fundamental conocer bien las piezas y billetes, controlar su valor y vigilar con el cambio para que no nos  distraigan alguna moneda. En Marruecos utilizan el dírham marroquí, que corresponde a una equivalencia de unos 100 DHM por cada 10 €, correspondencia rápida que nos puede servir para hacernos una idea aproximada de los precios; pero que no es exacta, así que no nos dejemos engañar si nos piden euros por dírhams, porque si no perderemos algunos céntimos.
Una vez en el aeropuerto de Marrakech hay dos opciones para llegar al centro: taxis, que os estarán esperando ansiosos en la salida para ofreceros un viaje a 100 DHR o, bien, en el autobús Alsa city, el número 19, el trayecto sale sólo por 50 DH ida y vuelta, o 30 DH sólo ida, pasa cada 30 minutos y tarda unos 20 minutos en llegar al centro, a la Plaza Jemma al Fna. En el desplazamiento tendremos oportunidad de encontrarnos con el impacto visual del caos del tráfico marroquí. Os sorprenderéis al ver a una familia subida en una motocicleta con un casco de bicicleta y otras interpretaciones muy personales de las más elementales normas de seguridad.

Para dormir, la mejor oferta y más amplia se encuentra en el centro, los albergues más populares están en el interior del zoco. Si llegáis sin alojamiento no dejéis enredaros por el primer ofrecimiento; además, pensad, que en Marruecos, casi todos los precios son negociables. Para presupuestos altos, podéis dirigiros a Le Club Med que se encuentra entre la Koutoubia y la Plaza Yamaa el Fna y si tenéis presupuesto de lujo, podéis ir a la Mamunia. Pero si viajáis un viaje barato a Marruecos, lo mejor para hospedarse son los albergues o riads. En Marruecos se han puesto muy de moda los Riads, se tratan de casas tradicionales restauradas con precios muy diversos, los más caros son aquellos que ofrecen habitaciones privadas y los más baratos aquellos para compartir. Nosotros pudimos disfrutar de unos días en el Riad albergue Douzi, de Marrakech, arquitectura tradicional, buen servicio y una terraza perfecta para aislarse del ruido de la calle por la noche  y conocer otros viajeros mientras disfrutas de un buen té a la menta.

viernes, 4 de noviembre de 2011

VIAJE A CERDEÑA


Todos deberíamos tener un Paraíso. Un Paraíso que revivir desde la memoria, para sentir siempre la eternidad de un momento, de un color, de una brisa, de un olor… Cerdeña es una buena candidata.
Llegando desde el mar, su silueta de contornos suaves, recortada en el horizonte, nos invita hospitalaria a descubrir una isla, que por sus contrastes y riquezas merecería ser continente. Para ello es buena opción viajar en coche, con un plano y la paciencia de un tiempo infinito.

ALGHERO
Nos da la bienvenida el hermoso casco antiguo, que hay que recorrer de noche, con la luz naranja del alumbrado público, cuando la gente sale a pasear y ver tiendas, y entre el bullicio, en el puerto deportivo, con sus yates y veleros enfrentados a la muralla, antiguo referente de la Corona de Aragón, se encuentran tenderetes de artistas y artesanos. A poca distancia, la naturaleza del Cabo Caccia. El mar de fondo, los acantilados descendiendo hasta las calas y las nubes, orgullosas y majestuosas llamando nuestra atención.



IGLESIAS
Al dirigirnos a Iglesias, encontramos una vía panorámica, que ameniza los kilómetros, desde la que contemplar la espectacularidad de la costa. Casi por sorpresa aparece Bossa, perfecta composición pictórica. En lo alto las ruinas del Castillo de Malaspina, antiguo refugio contra la piratería, y en contraste a su firmeza pétrea, una sucesión de casas pintadas en colores pastel, estrechas y encaradas al río Temo, que llegan justo a su desembocadura. Dejamos atrás el yacimiento de Tharros, y encaramos las últimas curvas, acompañados por rebaños de cabras y antiguas edificaciones mineras oxidadas. En Iglesias se extraían minerales para el Imperio Romano, pero hoy en día las instalaciones están abandonadas y  asemejan  decorados cinematográficos. Todo lo contrario al centro, lleno de vida y pastelerías artesanales donde comprar biscottis que endulcen el viaje.



LACONI
La ruta, a través de valles de densa vegetación de breznos, castaños y avellanos, con la presencia de las montañas Gennargentu, con el trenino de vía estrecha que comunica Cagliari con Sòrgono bordeando la carretera, y con las muestras prehistóricas de la necrópolis de S’Acqua Salida y los mágicos nuragues, nos acerca a la máxima manifestación de la hospitalidad sarda. Laconi, sobre la cadena montañosa de Sacirdano, es un remanso donde encontrar todas las tonalidades del verde, donde pasear por el parque urbano Aymerich, con sus ruinas del castillo medieval, y donde charlar con la gente, a la puerta de casa, siempre con un licor de laurel que ofrecer.



LA MADDALENA
Al norte encontramos un apéndice de la Isla, esencia concentrada de Cerdeña en un  pequeño archipiélago al que se llega mediante ferrys que salen de Palau. El punto de llegada es La Maddalena, pequeña ciudad de aspecto colonial. Aquí tomamos la carretera panorámica que nos lleva por pequeñas calas graníticas, de arena gruesa y rosada, hacia Caprera donde desde el monte Teialone, cota máxima del archipiélago, tenemos las mejores vistas para ver el fulgor del sol brillar en el mar y despedirnos agradecidos de la Isla.