Autor: Laia Monteagudo, amante del teatro, dibujante, escritora, fotógrafa y caminante de la vida.
Desde que leyó a Gerald Durrel, con 15 años, soñó con ir a Corfú. No se si ha vuelto a leer unas descripciones
tan evocadores sobre el mediterráneo, tan llenas de luz y de olores como las de
“Mi familia y otros animales”. Quizá algún eco en las frases de Serrat... No se siquiera si pensaba en eso tumbada felizmente en una de las rocas de
la calita de Vernazza .
Hay viajes que cambian la
historia, otros la culminan. Llegaron allí después de un año de tardes de
domingo viendo desfilar el sol en las paredes de una pequeña habitación de
París. Desde la cama, entre las sábanas revueltas, con Django Reinhard como
banda sonora y “dolce fare niente” como lema. Pasando los días amando la poesía
de la ciudad, maravillándose de la magia que les rodeaba, buscando sus almas a
través de sus cuerpos.
Quizá
sí pensaba en todo eso mientras contemplaba el mosaico de colores de las
casitas, aferradas a la roca, unas encima de las otras, luchando por ver el
fondo de esas aguas azules y transparentes. Olía a pino, a risa, a chapuzón. A
helado cremoso, a turista y a señor sentado en un balcón viéndolo pasar todo
sin darse cuenta.






Muy bueno.
ResponderEliminarhmmmmm me quedo salivando...
ResponderEliminarQue lugar maravilloso!
ResponderEliminarhola!! me gusta mucho vuestro blog! os dejo el mio de mis viajes en el que intento explicar un poco de los monumentos mas importantes que me voy encontrando en todos mis viajes,espero que os guste! :)
ResponderEliminarhttp://josepviajero.blogspot.com/
Gracias Josep! Y felicidades por tu blog! Nos seguimos
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